Venezuela: Vitrina de la cumbre

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El deslave de Venezuela es de talla internacional. Supero las fronteras y amenaza la tranquilidad de otros países. Lo más asombroso es que los mismos que provocaron este gigantesco entuerto pretenden erigirse en salvadores de la patria. Para ello han inventado unas “elecciones” con líderes y partidos de oposición inhabilitados, árbitro rojo, gigantesco ventajismo y para remate basados en un acuerdo electoral que solo firmó el gobierno. Pero nadie les cree. La revolución está desnuda.

No les cree el mundo democrático, que amenaza con desconocer los resultados de las “elecciones”. A la vista de ellos está el hambre, reflejada en el bajón de consumo de alimentos de treinta y ocho kilos al mes hasta doce, el de carne de diez y siete hasta cinco kilos en cinco años, el bajón continuo de la ganadería hasta menos de diez millones de cabezas, el 30 % de nivel de siembra. De ser el país con más potencial en el continente, nos hemos convertido en el país más flaco de América.

El mundo democrático se horroriza, y eso que ellos no palpan en carne propia la nevera vacía de los venezolanos, el continuo estrés por no poder dar de comer a los hijos, la deserción del 30 o 40 % de estudiantes abandonando las aulas por no disponer de recursos económicos. La desesperación de los trasplantados y pacientes crónicos sin medicinas, o de la inmensa mayoría de los enfermos que no pueden pagar las clínicas ni curarse en los hospitales.

Por eso la Cumbre de Las Américas se centró en Venezuela. En condenar su sistema electoral, en solicitar la aceptación de ayuda humanitaria.

El gobierno de Venezuela quedó aislado en la Cumbre. Solo fue defendida por Bolivia, Nicaragua y la “democracia” cubana, la misma que hace ejemplares elecciones con un solo partido y siempre gana con el 99 % de los votos.

Por fin Hispanoamérica va entendiendo que el autoritarismo y el hambre son peligrosas epidemias. Que hoy por ti y mañana por mí. Que el hambre en Venezuela genera desplazados que desestabilizan a los países vecinos. Que los malos ejemplos de totalitarismo y otros sinónimos pueden cundir en sus sociedades.

Ya quedaron atrás aquellos años de la Internacional de las Espadas, cuando Pérez Jiménez de Venezuela, Odría de Perú, Rojas Pinilla de Colombia, Trujillo de República Dominicana, Somoza de Nicaragua, Castillo Armas de Guatemala y otros pintorescos sátrapas que reprimían a sus pueblos para “explotarlos mejor”, actuaban como un sindicato de la autocracia. Hombres muy valiosos como Betancourt de Venezuela, Figueres de Costa Rica, Haya de La Torre de Perú, entre otros, lograron a punta de estrategia, valentías, exilios y torturas, implantar la democracia.

En Venezuela Betancourt, Caldera, Villalba, otros líderes democráticos y militares patriotas enfrentaron con éxito la invasión que intentó el dictador cubano Fidel Castro, auspiciado por sus jefes del comunismo soviético. Expulsaron a la cuba comunista de la OEA. Castro no se dio por vencido hasta encontrar a un Chávez admirador y obediente. Gracias Dios mío- y que rezó Fidel ante el hallazgo de su mina. No creo en ti; pero gracias y si consigues otro igualito me lo mandas.

Chávez logró lo que el destino le impidió a Allende, la vía electoral para el comunismo. Y creó la Internacional de los Populistas Latinoamericanos. En su momento Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros países. En uno de los capítulos más vergonzosos de Latinoamérica, aplaudieron al unísono la presencia de Fidel Castro en una de esas cumbres. Y para más inri, le rogaron que se incorporara a la OEA. Y éste remató el show diciendo que no aceptaba participar en ese organismo tan lacayo.

Los países hispanoamericanos han volteado la página. Si hubiere alguna Internacional, sería la de la Democracia. Han condenado el deslave venezolano, han condenado el transitar de Venezuela de la cima a la sima.

Venezuela, a pesar de tanta guapetonería luce acorralada. El mundo democrático sabe que el cacareado hombre nuevo socialista apenas será, en medio de tanta hambre, si acaso un zombi nuevo; que el Ave Fénix de que se jactaban como modelo para la “resurrección de Venezuela”, ha sido reemplazado por un Virus Fénix, porque lo único que ha resucitado son los virus del paludismo, el cólera, la tuberculosis y otras endemias que yacían varios metros bajo tierra. Ah! y un deslenguado me dijo que el gobierno pelea tanto contra el injerencismo, las medidas económicas y las declaraciones de otros países, que sería apropiado nombraran a Rocky Balboa de Canciller.

Demasiado fracaso para pretender ser reelecto. Sería un acto de masoquismo leninismo, o mejor… de ventajismo Leninismo.

A este ritmo electoral, claro que ganarán; pero no convencerán y menos… se legitimarán.
Rafael Gallegos