Volver a la retroactividad de las prestaciones sociales


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En el año 1.997 bajo la administración del Doctor Rafael Caldera, nuestro país tuvo un gran avance, porque hubo consenso entre trabajadores, empresarios y Gobierno, lográndose eliminar la retroactividad de las prestaciones sociales.

Analicemos por un momento si una empresa que vende un bien o servicio, cobra un precio, evidentemente mayor al costo y en ese instante la relación comercial con su cliente cesa, sin embargo con la retroactividad de las prestaciones sociales, dicho costo pudiera aumentar el año que viene, inclusive superando al precio, sin que el empresario pueda ajustarlo al producto o servicio ya vendido, por tanto resulta una medida fatal para las PYME y el Gobierno.

Cuando hubo la eliminación de las prestaciones sociales en Venezuela, los empresarios otorgaron mejores aumentos de sueldos y salarios, con lo cual los trabajadores tuvieron su beneficio a mediano plazo y este se ha mantenido a lo largo de los años. Las empresas pudieron limitar el pasivo laboral, así como también hubo incrementos de nómina, que permitió mejorar los índices de producción en el país y sobre todo para el caso del Gobierno, dio oportunidad a reducir el déficit fiscal por la misma razón de limitar el pasivo laboral, así como también la disminución del desempleo.

Está muy clara la intensión del Gobierno, es lograr una medida populista y que haga mucho ruido para garantizar la reelección, algo similar como lo fue el inicio de las misiones en el 2.004. Todo esto es una visión miope del Gobierno, porque siendo el principal empleador del país con una tasa de mantenimiento de personal superior al 89%, indica un panorama no muy alentador, sobre todo porque hoy todavía existen sectores del Gobierno, que no le han cancelado sus pasivos laborales actuales.
En una economía como la venezolana, altamente inflacionaria, sin posibilidades de repatriación de capital para las trasnacionales, ataques al sector privado y la tradicional inseguridad jurídica, el efecto de volver a la retroactividad de las prestaciones sociales sería nefasto, porque los empresarios disminuirían los aumentos de salario, lo cual no compensaría a los trabajadores de manera adecuada y por ende disminuiría la demanda de bienes, cuyos efectos conducirán a la desinversión y desempleo. Para el Gobierno con problemas de flujo de caja actual, implicaría un alto riesgo de incumplimiento de pago de los servicios de deuda, sobre todo por la burocracia potenciada en empresas tipo PDVSA y CANTV.

Las políticas económicas y sociales de los países desarrollados son claras, sobreviven a cambios de administración y es esa continuidad la garantía del éxito. Mientras Venezuela siga sumida en Gobiernos débiles, cuya visión no sea mayor a una reelección, tendremos una economía débil por tomar medidas de corte populista en vez de corte efectista. Sin importar el tinte político del gobierno que obtenga un logro para el país, este debe ser mantenido por cualquier nuevo Gobierno, por tanto la recomendación es no volver a la retroactividad de las prestaciones sociales.

Twitter: @RonaldRod0976
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Ronald Rodriguez

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