Crisis del transporte público

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Camiones de carga animal, vehículos volteos de transporte de arena y hasta cavas de refrigeración han sustituido a buses en el servicio de transporte de seres humanos en los centros urbanos venezolanos. Los medios de transportes han constituido, a lo largo de la historia universal, uno de los factores de medición del grado de desarrollo de las sociedades. El nivel de progreso tecnológico del ser humano configuró las tipologías de los medios de transporte de personas u objetos en cada una de las eras históricas. La superación de los vehículos de tracción animal, la invención del ferrocarril y del vehículo de motor de combustión interna representaron hitos de la Modernidad. El mejoramiento de la calidad de vida del ser humano ha sido el norte que orientó a los esfuerzos de evolución tecnológica y científica de las distintas etapas de la historia universal. En este sentido, el traslado del ser humano a través de medios de transportes eficientes forma parte de la aspiración del individuo a una vida digna en la civilización moderna. Entiéndase por civilización, en palabras del sociólogo Norbert Elias, a “la autoconciencia de Occidente. También podría denominarse ‘conciencia nacional’. El concepto resume todo aquello que la sociedad occidental de los últimos dos o tres siglos cree llevar de ventaja a las sociedades anteriores o a las contemporáneas ‘más primitivas’. Con el término de ‘civilización’ trata la sociedad occidental de caracterizar aquello que expresa su peculiaridad y de lo que se siente orgullosa: el grado alcanzado por su técnica, sus modales, el desarrollo de sus conocimientos científicos, su concepción del mundo y muchas otras cosas" (“El proceso de civilización").
La acelerada modernización de la sociedad venezolana (como producto de las exigencias del inicio de la era petrolera en el siglo XX) determinaron la existencia de transporte público en sus diferentes centros urbanos. Este sistema de transporte público estuvo conformado por buses, taxis, y en el caso de Caracas comprendió además un moderno sistema de metro desde la década de los años ochenta. El traslado de seres humanos en vehículos de carga animal o de objetos (volteos, cavas de refrigeración, gandolas, trucks de traslado de cerdos, etc.) nunca formó parte del sistema de transporte público venezolano. Es decir, el actual fenómeno de sustitución del sistema de transporte público tradicional (con consentimiento de las autoridades locales y regionales) por vehículos no aptos para el traslado de seres humanos configura, en los términos de Norbert Elias, una ruptura con nuestro grado de civilización. La condición de sociedad en vía de desarrollo de Venezuela implicó la consciencia de la importancia de un transporte digno para el traslado del ser humano. El respeto a la dignidad humana (imperativo de orden constitucional) presupone, entre otros aspectos, la existencia de un servicio de transporte que no atente contra las integridades físicas y morales del ser humano. ¿Cómo podría considerarse digno el traslado de personas como bestias en vehículos de carga animal?, ¿la sociedad venezolana está consciente del costo civilizatorio de semejante ruptura con su grado de desarrollo humano?

La memoria de la sociedad venezolana en relación a sus índices previos de desarrollo cobra, sin lugar a dudas, trascendencia en un escenario donde sus miembros deben exigir respeto a la dignidad humana. Una exigencia de respeto a sus integridades físicas y morales, como titulares de derechos naturales e inalienables, que están consagrados en los tratados internacionales sobre derechos humanos y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.
Roselyn Kristen