De lo cotidiano y el reloj biológico

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En mis escritos trato de relacionar lo que leo, veo o escucho con el que hacer diario de los humanos y tratar de informar lo más sencillo posible para el conocimiento público; a veces observo con detenimiento otras conductas y hechos en la naturaleza o en otros mamíferos entre ellos los perros y gatos por estar familiarizado con ellos, está demás decir que les tengo gran “atracción y cariño.”. Lo leído en las noticias internacionales en relación al premio Nobel de Medicina 2017 que obtuvieron 3 científicos norteamericanos en referencia a las investigaciones de los relojes biológicos(centros o marcapasos en tejidos, órganos, sistemas o células) y los ritmos circadiano (“alrededor del día”) y relación a la rotación de la tierra y lo que sucede en la fisiología en los animales, entre ellos los humanos, plantas, hongos o bacterias..

Estas observaciones empezaron en 1729 por un astrónomo Frances que observo en una planta, como sus hojas se abrían y cerraban en determinadas horas del día y que en ocasiones eran independientes de la claridad o la oscuridad. Posteriormente en 1970 dos científicos que ya fallecieron (antes de ganar su merecido Nobel) descubrieron que existen centros o relojes biológicos endógenos que controlan sistemas en el resto del cuerpo, esto fue estudiado en una mosca (Drosophila) de la fruta, que tiene genes muy parecidos a los humanos, al igual que los estudios en ratones. Unos seguidores de esos estudiosos científicos, en 1984 siguieron avanzando hasta ganar este año su premio Nobel, por el estudio de unas proteínas en genes (Tim- Per) y su unión en el núcleo celular y sus secuencias en ARN de transferencia y su relación con los relojes biológicos y el ritmo circadiano. La unión sincronizada de dos genes y sus procesos proteínicos metabólicos internos son la clave de sus descubrimientos y Nobel.

Pero ¿Qué significa esto, y su relación con la vida cotidiana?. Estos marcapasos o relojes internos actúan sincrónicamente en muchas actividades o funciones de la fisiología humana y en otras especies, controlando la temperatura corporal, la secreción de hormonas, la tensión arterial, la alimentación, la locomoción, los estados de ánimo, entre muchas otras funciones. Estos marcapasos biológicos pueden ser influenciados por estímulos externos, uno de ellos es la luz solar que actúa sobre un acúmulo de neuronas situadas en la parte anterior del encéfalo, en el hipotálamo y especificamente en uno de sus núcleos, el supraquiasmático NSQ, que esta por encima del quiasma y nervio óptico y muy cerca del globo ocular y su retina. Este efecto luminoso activa este núcleo, donde esta este reloj biológico y a través de conexiones retinianas noche y día las 24 horas y en algunas especies varia el horario en horas, mediante sinapsis o uniones de múltiples circuitos neuronales envían señales a otras partes del encéfalo, como son por ejemplo a la hipófisis, glándula que regula una gran cantidad de otras glándulas de cuerpo, sobre todo la corteza suprarrenal, también controla la secreción de melatonina y muchas otras más hormonas. Las hormonas y los neurotrasmisores controlan muchas funciones que tienen que ver con enfermedades como la diabetes, problemas tiroides, alteraciones del sueño, la tensión arterial, estados de ánimo. Así mismo el sistema del reloj biológico se encarga de una manera rítmica de funciones digestivas, del metabolismo, de la sed, del apetito o de la sexualidad, incluso del sistema respiratorio, con conexiones en el tallo cerebral. Es importante señalar que hay conexiones muy fuertes entre el cerebro, el aparato digestivo y los factores inmunológicos en los seres humanos. El cáncer a sido estudiado con estos aspectos ya mencionados.

Todo lo escrito anteriormente es solo relacionado con los efectos de la luz o su ausencia, la rotación de la tierra y las modificaciones que pueda hacer en uno de los relojes biológicos principales en los seres vivos. Todo esto tiene que ver con la manera que se adapte el humano a cambios bruscos de horario (trabajos nocturnos, viajes transoceánicos, entre otros): si no se adaptan, vendrán los problemas de salud en algunas personas.

El ritmo circadiano que establece este reloj en esas 24 horas no es están exacto en todos los seres humanos, plantas u otros seres vivos; en el humano hay una secuencia sobre todo en el sueño y la vigilia cuando llegan las 8 pm de la tarde generalmente empieza el deseo de dormir y a las 4 o 5 a.m de la mañana el despertar, esto esta regulado por hormonas y sus conexiones cerebrales, es frecuente actividades digestivas o sexuales en horas de la madrugada, así como es deseo de comer al medio día en la gran mayoría de los humanos.

Se podría pensar o imaginar que queda mucho por investigar y descubrir en este tema de los ritmos circadianos y los relojes biológicos y me atrevo a elucubrar que no solo la luz solar, sino los diferentes tipos de luces pueden modificar los relojes biológicos, de hecho ya hay estudios sobre la luces de lo celulares, computadoras o discotecas y los problemas de sueño u otras alteraciones en los seres vivos.

Así, mismo factores cotidianos como el ruido, los olores, la contaminación, el estrés, las emociones o simplemente una situación estresante constante pueden modificar estos marcapasos y sus consecuencias posteriores. Ya veremos que pasa con nuevas investigaciones o situaciones socio-políticas estresantes en un país alteran el tic-tac biológico.

La cronobiología de este Tic-Tac, la neurobiología, la genética, los estudios de la neurociencia, los científicos observadores y constantes darán las pautas futuras para mejorar los problemas de salud y no dudo que seguirán siendo los estudios de la célula con sus estructuras moleculares la motivación para otros premios en la medicina.

Los hombres del espacio, los buzos, los que permanecen mucho tiempo en submarinos, los presos torturados sin luz, entre otros, sufren alteraciones por el encierro, presiones, ingravidez o falta de luz y deben tener alterado algún reloj biológico
Rubén D. Lopera