La despedida y el reencuentro en Venezuela

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Nota de inicio, no de final. Para el momento de empezar escribir este artículo recibo una noticia de parte de mi esposa, y me comunica que se murió Pablito en un atentado terrorista en Kabul (Afganistán) recientemente y me dice el apellido de la persona que yo traté y conversé en varias oportunidades, al cual aprecié por su don de gente y educación, donde por referencia y actuaciones de sus padres en la sociedad barquisimetana son personas muy apreciadas, además mi esposa estudió con la hermana de Pablo, y sentí impotencia y una tristeza interna por la noticia de la persona conocida, y me hizo orar de inmediato por su alma que de seguro volara más allá del espacio aéreo por donde el siempre se mantuvo e indudablemente Dios lo esperará en su reino y en un viaje al reencuentro posterior con sus seres queridos y amigos de siempre. Paz a su espíritu y me uno a todos sus familiares y amigos en su despedida final.

Te fuiste hasta el infinito y más allá amigo Pablo, pero me queda tu recuerdo y te doy gracias por tus ofrecimientos desinteresados y te digo, como te dije siempre “estas muy bien “.A todos los venezolanos por el mundo oren por todos sus compatriotas, amigos o camaradas y que Dios los cuide de la maldad del mundo y la de algunos seres de este país. No hay Ley de odio, que le gane a la Ley del Camino, Verdad y Vida.

Es la primera vez que empiezo con una nota tan triste, pero debo continuar escribiendo para sentirme libre y como los pájaros volar y seguir viendo las realidades, entre ellas las despedidas de muchos seres queridos que están emigrando por la crisis producida por la corrupción del socialismo del siglo XXI, donde es bien sabido sus otras variables como la económica, especulación, hiperinflación , la maldad, la militarización, la “guerra inducida”, mensajes subliminales y utilización de niños y jóvenes en esos mensajes, entre otras calmidades las cuales este comunismo social no ha podido y no creo que podrá controlar si sigue con la misma ideología, la cual ha sido torcida desde sus comienzos, es por eso que muchos ya son disidentes de la misma.

La despedida tocará de nuevo las puertas de mi casa, como consecuencia la tristeza en mi mente y el colirio natural de mis ojos brotará como en otros tiempos, sin saber si habrá reencuentro con mis hijas. Pero la frase “los hijos no son de uno” todavía no la puedo aprender o no la quiero comprender. Aunque se sabe que los hijos son aves, dispuestas a volar y explorar, donde hacen su nido a veces muy lejos de los padres. El abrazo de despedida es doblemente fuerte y en ocasiones quisiera no despegarse esa unión de corazones, apretando más fuerte al ser que se nos va, no como el avión que deja la pista y se eleva. Reflexión: Siempre debemos pensar que sea lo mejor para nuestros hijos y eso tal vez nos aleje un poco de la melancolía. Lo que importa a la larga es que sean y vivan felices. Pero son muchos los que se quedan en este pueblo y quieren ser felices o simplemente tener una calidad de vida mejor; en esta realidad existente la máxima felicidad no es posible y menos con la creación de un ministerio de la felicidad, o una institución o ley contra el odio; y la ley de la verdad e injusticia ¿dónde está?.

El reencuentro físico con un beso y el abrazo para muchos y dependiendo de la edad, poder económico o salud no será posible. Algunos tendrán ayuda desde el exterior y de seguro ya sea han reencontrado, las lagrimas del despido también esconden el temor de no volver a tocar a sus amados seres, Los de poder económico pueden planificar su rencuentro. A muchos solo les queda las redes, teléfonos, skype, móviles, Facebook, Internet, entre otros para comunicarse, oyendo y viendo, pero no el abrazo y el beso que se siente y nunca se olvida estará ausente.En Venezuela también hace mucha falta el reencuetro entre su misma gente, no la despedida de la amistad

Dios, no permitas que la soledad y el no contacto físico con sus seres queridos depriman a un pueblo. Jesús dale fortaleza a tu rebaño y pon tu fuerza y poder para que esta nación cambie su rumbo hacia la prosperidad y se levante a tiempo el que este dormido o humillado; el que está de rodillas en tierra que se pare y camine por el camino de la verdad y no del odio; que tu justicia reine por siempre. Tu juzgarás a los vivos y a los muertos, según las creencias de algunas religiones, pero hace falta que ayudes a reencontrar la justicia en esta mundo y sobre todo en Venezuela, porque hay justicieros armados rondando nuestras calles, ciudades y barrios.
Rubén D. Lopera