El hacedor de lágrimas

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Describir lo que siente una persona detenida cuando está presa de forma arbitraria, sin haberlo sufrido, es muy arriesgado, a pesar de que uno pueda haberle hecho seguimiento a ciertos casos muy de cerca, haber escuchado a esas víctimas o a sus familias, e incluso haber llorado con ellas. Nadie sino solo el que lo sufre, sabe hasta qué punto puede soportar el encierro, de qué manera lo está afectando – si es que se da cuenta de que está siendo afectado – o cuál es su raya amarilla para aguantar el sufrimiento.

Lo que ha hecho la dictadura que poco a poco se va instaurando en Venezuela, ramificada en cadenas de mando de opresión, donde entran, desde el Presidente mismo, hasta Ministros, Jueces, Fiscales, directores de cárceles, pero también “gestores” políticos de ambos bandos nacionales, y aquellas figuras internacionales que se han prestado para usar a los presos políticos como fichas de negociación, no tiene perdón de Dios.

La cárcel política se ha inflado maquiavélicamente en Venezuela, no solo para castigar, torturar y reprimir al oponente, sino para abultar la bolsa de lágrimas con la cual Maduro y su séquito quieren dejar claro a todos, quién maneja y utiliza la justicia a su antojo, quién ordena la prisión, quién ordena el excarcelamiento, a quiénes usan para lavarse la cara con la comunidad internacional e incluso, a quién de esas almas presas usan para sus fines de perpetuarse en el poder, el tiempo que sea necesario.

En particular hay un ave de mal agüero elegido por el régimen, para que sea su interlocutor o mandadero, que acompañado de infames seres humanos, ha manipulado o tratado de manipular el dolor que causa el encierro. Cartas han ido y venido de los presos políticos, pidiendo continuación de diálogos incomprensibles, donde la libertad de quienes nunca debieron estar presos se negocian junto con otros derechos que deberían ser innegociables, como las elecciones que manda la constitución, o el respeto al poder constituido legítimamente, como lo es la Asamblea Nacional. ¿Verdad Zapatero?

No sé qué es peor, si callar sobre las condiciones de la detención de muchos presos políticos, de las torturas y malos tratos a los que han sido sometidos, de las vejaciones que han sufrido ellos y sus familias, o aparecerse en las noches o madrugadas dentro de sus celdas, para, en nombre del tirano, ofrecer tratos a espaldas de la gente, actuando al margen de la ley, y manipulando mentes que ya han sido suficientemente trabajadas con el dolor para ello, con toda la crueldad que esto puede significar.

Nunca escuchamos a Zapatero salir de cualquier reunión, expresando preocupación por las condiciones a las que han sido sometidos los presos políticos, y exigiéndole al tirano liberarlos. Lo que sí pudimos observar, es cómo algunas liberaciones condicionadas eran anunciadas como victorias de esas andanzas en las cuales andan varios gestores junto con él, decidiendo el futuro de todo un país, donde beneficios y cautelares de quienes, repito, nunca debieron estar presos, son mostradas como avances de que la tiranía no es tan mala, es “bondadosa” y esta dispuesta a canjear víctimas para conseguir llevar a su terreno a la oposición política. Los Derechos Humanos de las víctimas lo han torcido de tal manera, que lo muestran como “concesiones” o “gracia” del tirano Nicolás y su corte de gánster.

Maquiavélica la técnica, pero así son. La tapa del frasco la puso la ex canciller Delcy Eloina, ahora presidente de la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente y de su Comisión de la Verdad, al poner a representantes de ésta comisión a visitar a algunos presos políticos para decirles que si admiten su culpa podrían ser incluidos en la “Ley de Amnistía” que están preparando. La inconstitucional ANC no tiene ninguna legitimidad para redactar leyes, y lo que hace, ratifica la maldad con la que actúan, azuzando al débil, al que lleva años encarcelado perdiendo parte de su vida y hasta su familia detrás de los barrotes de la injusticia, proponiéndole encima que se arrodille ante ellos y convalide un órgano invalido, para obtener la libertad que nunca debió perder.

El hacedor de lágrimas reaparece una y otra vez, promoviendo bombonas oxigenantes para la dictadura de Maduro, en nombre de él, teñidas de la sangre de quienes fueron asesinados, heridos o torturados, con propuestas inconcebibles de aceptación para los que están del lado correcto de la acera, del lado de la Constitución y de las leyes venezolanas. No en vano lo vemos sonriente siempre en el despacho de Nicolás, o en tertulias con la presidente de una Asamblea Constituyente que el mundo entero ha rechazado de forma casi unánime, pero que Zapatero aceptó tácitamente.

Inconcebible que aún hoy, siga estando presente en cualquier terreno de mediación y siga utilizando a presos y perseguidos para tratar de obtener concesiones a la Dictadura venezolana. @Tamara_Suju
Tamara Sujú Roa