Carta abierta a Luis Almagro

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Comienzo, pese al respeto al cargo y a esa pasión que has demostrado por la liberad, tuteándote. Lo hago no por ese exceso de confianza mal entendida que ha caracterizado siempre al venezolano, sino porque entraste a mi casa y a la de muchos de mis paisanos como una tromba, en el momento justo, cuando necesitábamos urgentemente sindéresis pero sobre todo, de una mano amiga. Apareciste, afortunadamente, cuando ya estábamos tan agotados y exhaustos, que ya no podíamos ni con el alma. Así que lo primero es expresarte las gracias en mi nombre y en el de tantos otros que seguramente han pensado también escribirte una carta para expresarte su agradecimiento.

Te he visto partirte el lomo por un país que queda casi en las antípodas del tuyo, tanto como te he visto irritado y hasta un poco frustrado con el comportamiento errático y a veces confuso de nuestro liderazgo opositor, te he visto implorar por la unidad y la unión de éstos y a veces -no me extraña en lo absoluto- he notado que sospechas que no son del todo buenos o explicándolo mejor y para darte de una vez la razón, sí! es cierto, no todos son buenos y esa es la razón por la que algunos no se oponen al régimen opresor, como tú y muchos esperamos. Pero no te preocupes que este episodio tan incomprensible, aunque cueste entenderlo es un comportamiento lógico de las situaciones extremas y podría pasarnos a todos. De allí el motivo de esta carta, porque es precisamente de eso de lo que quiero hablarte hoy, y es que después de haberte arriesgado tanto y haber tenido nosotros la oportunidad histórica, varias veces, de salir de esta pesadilla, las luchas fueron entregadas dejando atrás los sacrificios de tantos y muchas preguntas sin contestar.

¿Qué difícil es entendernos verdad?, ¿Como es posible que todavía en las encuestas, un tercio de los venezolanos apoyen algo tan espantoso? Te preguntarás y créeme que yo te tengo más que una respuesta, una triste reflexión: !qué raros somos los venezolanos!. Pero en realidad mi buen amigo, no lo somos tanto.

Comienzo por hacernos una pregunta ¿Cuándo se consuma una dictadura?. Algunos dirán que cuando un hombre obtiene todo el poder para sí, mientras que otros explicarán las virtudes de la separación de poderes y algunos enumerarán los indicadores, los principios y los valores democráticos, pero yo pienso ahora que lo he vivido a lo largo de 18 años y vivo aquí hoy adentro del estómago de la bestia, que una dictadura se materializa cuando el miedo se apodera de todos y ese “todos” incluye al pueblo y a la dirigencia política. Por eso considero que es necesario hablar amigo mío, en estas horas aciagas de Venezuela, del miedo que se cierne como un manto sobre todo este país. Para fundamentar esta conversación me apoyaré en valiosos referentes, en hombres más sabios que vivieron situaciones parecidas y trataron de explicarlo mejor de lo que podríamos hacerlo muchos de nosotros. Haciendo siempre la salvedad, de que se trata de estudios académicos que no necesariamente reflejan exactamente lo que nos ocurre ahora en Venezuela.

Estimado Luis, quizás conozcas esta historia, pero bien vale la pena recordarla. En 1939 tres psicoanalistas de origen judío[i], dos de los cuales terminarían por convertirse en grandes pensadores de la historia, se encontraron nada menos que en el campo de concentración Nazi de Buchenwald. El doctor de Brief quien moriría en Auschwitz tras tres años de penurias, el Dr. Federn quien sería liberado, en estado esquelético seis años mas tarde por los estadounidenses y el Dr. Bettleheim. La historia es apasionante porque en el medio de semejantes vicisitudes se dedicaron a observar y discutir por separado –quizás como mecanismo de supervivencia- el comportamiento de sus compatriotas en situaciones tan extremas para, años más tarde, difundir sus increíbles conclusiones científicas. Unas que sin lugar a dudas conmocionaron al planeta entero.

Estos tres psicoanalistas pronto identificaron dos metas claves de sus captores, la primera era “sembrar el terror con los ejemplos, para destruir la motivación individual y en especial del liderazgo” y la segunda “quebrar al prisionero como individuo, para tornarlos en masas dóciles”[ii]. Te puedes dar cuenta entonces de que no somos tan raros como parecemos, porque eso, salvando las enormes distancias con aquella bestialidad, es lo que nos esta pasando continuamente y los efectos, ya lo has podido ver. Más aún cuando la mayoría de nuestro liderazgo a sido diezmado, encarcelado o se encuentra en el exilio como consecuencia de las persecuciones políticas e ideológicas en su contra.

Otro aspecto que observaron los tres psicoanalistas y quizás uno de los de mayor connotación, fue notar que en la mayoría de los casos sus captores no hacían más que replicar lo que les habían hecho a ellos viviendo en una sociedad totalitaria, una llena de perversas consignas, saludos nazis, sistematicidad del comportamiento enfermizo, amenazas continuas sobre un supuesto “enemigo” interno que quería eliminarlos y la violencia permanente contra la sociedad. Es decir, provenían de una “sociedad opresiva de masas” y replicaban en “miniatura” a esa sociedad con los prisioneros de forma violenta propinando tratos crueles e inhumanos. Era pues, eliminando a los psicópatas y sociópatas atraídos por el modelo político como insectos a la luz, la posible razón “por la que un buen alemán de antes de la guerra, se convirtiera en aquellos individuos” (Bettelheim dixit) a los que poco les importara la muerte de sus congéneres. (Recuerda por favor en este momento a los niños que han muerto en hospitales públicos por falta de medicinas) El miedo a las represalias, a ser castigados o el miedo por sus familias fue la excusa más común entre los captores de bajo rango, cuando llegó el momento de afrontar el juicio, de dar la cara ante la justicia, esa que tarda pero que siempre llega oportunamente.

Fíjate Luis, que como te venía comentando no somos tan diferentes en este caso. Décadas más tarde en Irak, otro Estado totalitario y posterior a la guerra, dos grupos de científicos (Amowitz et al 2004) condujeron una investigación[iii] sobre la forma en la que la violencia había creado al Estado Iraquí, dando como resultado que cerca de la mitad de los hogares habían conocido alguna forma de violencia o amenaza, mientras que muchos otros hogares habían actuado concertadamente con el régimen para evitarlas. Es decir que la inmensa mayoría no creía en el régimen pero lo acompañaba por el mismo miedo que causaba. En mi continuo estudio tratando de buscar respuestas a lo que nos ocurre, esta explicación sobre cuántos venezolanos “apoyan” lo indescriptible, pudiera ser la correcta. Lo acompañan para evitar ser afectados. ¿Ves? Al parecer no somos tan distintos.

Otro ejemplo académico de que no somos tan distintos, fue el de otros científicos (Chen Reis et al 2004) quienes condujeron otra investigación[iv] sobre la implicación de los médicos iraquíes y otros profesionales en las violaciones a los Derechos Humanos, dando como resultado que la “inmensa mayoría” estuvo “extremadamente envuelta” en aquellas violaciones que incluían “operaciones de mutilación no terapéuticas con fines de castigo”, “falsificación de experticias médico forenses” y “falsificación de certificados de defunción” para ocultar torturas. Los resultados en este caso volvieron a reflejar las mismas justificaciones que alegaron los torturadores anteriores, como fue el miedo a las represalias, a ser castigados por el régimen o el temor por la seguridad de sus familias utilizado como argumento, dijeron que estos fueron los motivos que los obligó a prestarse a semejantes barbaridades o simplemente a mantenerse impávidos frente a la brutalidad ejercida por el régimen. Es cierto que existen los enfermes que actúan conscientemente y sin remordimientos, pero lo que te trato de explicar es que muchos de ellos –y hablamos de miles de médicos- lo que hicieron fue pertenecer al bando que maltrata, para que no los maltratara. ¿Piensas ahora en la ética? ¿en la moral? Tienes toda la razón y yo también pero históricamente el miedo ha sido mayor a esas dos palabras y sobre todo a su significado. En fin que en eso, tampoco los venezolanos hemos demostrado ser muy distintos.

Volviendo al campo donde concentraron a estos tres psicoanalistas[v], puertas adentro y viviéndolo se dieron cuenta del enorme cambio que sufrían sus semejantes en el campo. Debida cuenta de que la Gestapo, “castigaba a grupos enteros por la conducta individual” de uno y así, poco a poco, todo nuevo prisionero terminó siendo maltratado por los “viejos” –que podían llevar siquiera semanas- para obligarlos a “comportarse casi como niños en situación de dependencia con los guardas, porque no hacerlo podía suponer un peligro para la seguridad del grupo”. ¿Será por esta misma razón, que vemos a tantos líderes, influenciadores y opinadores mandando a callar a las voces disidentes? Es muy posible, pero el resultado siempre ha sido el mismo. A los largo de 18 años en la oposición algunos han mandado a callar a los demás, con la finalidad de que no los castiguen a ellos, pensando equivocadamente que si se calla todo el mundo, podrán sobrevivir por más tiempo. La realidad les ha plantado en la cara otra cosa.

Ahora bien y volviendo a los tres psicoanalistas, en un momento se dieron cuenta que el asunto empeoraba en la medida en que la gente lograba sobrevivir más tiempo y mientras más “viejo” el comportamiento empeoraba hasta:

“Comportarse agresivamente con los prisioneros que ‘no encajaban’,
“Arreglaban su propia ropa para imitar los uniformes de los guardas”
“Rechazaban la idea de la intervención extranjera que pudiera liberarlos”,
“Defendían algunos elementos de la ideología Nazi” e incluso,
Terminaban por simpatizar con las temibles SS-Gestapo.

En fin, que el miedo y la conducta de supervivencia, convertía a los capturados en captores y esto te parecerá extraño, pero algunos de nuestros lideres e influenciadores, se han convertido en nuestros propios captores.

Te parecerá extremo, mi apreciado Luis, porque lógicamente el escenario no es tan demoniaco como el de los Nazis y sus espantosos campos de concentración. Pero esto no es una comparación, sino una reflexión sobre el miedo y el comportamiento en situaciones extremas, tratando de buscar explicaciones que también podríamos encontrar en mayor o menor medida en las teorías de “identificación con el agresor” (desde Ferenczi 1933- Freud 1936), los estudios psicológicos del comportamiento en sociedades totalitarias (desde Muller 1953) e incluso, las teorías más modernas que van adaptándose a casos específicos como el “síndrome de Estocolmo” (Bejerot 1973) o incluso en el “Síndrome de Adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica” (Montero 1999), en el cual “las mujeres víctimas de violencia de género desarrollan un paradójico vínculo afectivo con el maltratador”, que les impide denunciarlos o abandonarlos. En fin que puedes escoger en cual de todos estos parámetros encajamos mejor, pero la realidad es que eso nos está pasando y esto es lo que me anima a escribirte esta carta.

Así que es imposible buen amigo, analizar y entender las afecciones en el tejido social venezolano, sin el miedo que padecemos diariamente. Por lo tanto a todos los que te digan que parece que “La MUD padece de Síndrome de Estocolmo” respóndeles que tienen razón, pero añado que no solo la MUD, buena parte de los venezolanos, así como toda la oposición que continúa ejerciendo la política en su propio “campo de concentración”.

Te he escuchado decir, en tu férrea defensa por nuestra libertad, que no estamos unidos. Tendrías razón en una cosa, la oposición esta dividida entre a los que han tocado y a los que no. En fin que no es que la oposición venezolana carezca de sindéresis, sino que una parte trata de liderar desde el exilio, otros a pesar de estar incomunicados en las embajadas, otros en las propias mazmorras, algunos siendo seguidos día y noche o “libertad parcial” aunque suene contradictorio, con grilletes electrónicos. Otra pequeña parte tiene serios conflictos de interés porque la han liberado de todo lo anterior, para que guíe los destinos de la oposición y a otra muy pequeña no la han tocado ni con el pétalo de una rosa.

Me dirás con razón, Pero Thays, ¡A esos que no tocan jamás, no tienen miedo y a algunos se les nota el pelaje!. Sin duda! Ahora bien, seamos realistas y honestos, si Odrebrecht manchó las manos de la oposición y el gobierno de Brasil, la oposición de Ecuador o Argentina y cualquiera por donde pasó, decir que nosotros somos distintos sería absurdo. La respuesta lógica es la misma, también somos iguales allí y se les nota no solo por las denuncias sino porque es obvio su comportamiento. Pero te repito, que son una exigua minoría, ruidosa por culpa de las voces de quienes obligan a unirse a ellos, pero exiguas como su liderazgo real. Porque el votante, igual que tú lo sospechan aún más profundamente.

Por eso creo que más problemas tenemos cuando desde el exterior nos indican que tenemos que permanecer unidos, pero a ellos. ¿Te das cuenta de tamaña contradicción?. Por que son ellos los que al final en cada momento histórico han volteado la tortilla, como decimos en criollo. Y si en algún momento queremos salir de ellos, sobreviene el chantaje de que en la “Unión esta la fuerza”. Te pregunto ?En esa unión está nuestra fuerza?

Porque esa es la misma insólita argumentación que esgrimen quienes afirman internamente y desde el exterior que para salir de este régimen, debemos ubicar un político de este régimen. Porque así hemos creado una falsa unidad, como hemos creado falsos liderazgos que no tienen en realidad asidero, ni arrastran masas como pudiste ver en las elecciones regionales. Los “chavistas” en la oposición sacaron más de dos tercios de sus votos de la Unidad y no arrastraron a nadie mas allá de sus pequeñas localidades, porque sus partidos solo existen en la mente de algunos opositores que piensan que los malos, salen con los malos. Pero vivimos con el chantaje permanente de que sin ellos, sin esa “unidad” la oposición es mediocre, cuando lo es en realidad por lo contrario, producto de esa falsa unidad.

Pero además, debilita a la oposición que como hemos visto producto de ese falso pensamiento, se va con todo el que salte de aquel lado, aunque en su momento, fueron nuestros propios verdugos. Quienes piensas así, debilitan terriblemente a la oposición democrática.

Lo que te pido, o más bien te ruego, es que producto de todas esas contradicciones que piensan que tenemos, no cejes en tu empeño de impedir que seamos el primer estado fallido de este Continente. Porque algunos piensan ingenuamente que Venezuela será una nueva Cuba, pero tratar de repicar a la Cuba de 1950 en una Nación como Venezuela, no es política es suicidio. No amigo mío, Venezuela puede parecerse mas a una Zimbabue y quiera Dios que no, a una Somalia Petrolera.

Fuerza mi buen amigo, no se si la libertad este cerca, pero tu aliento ayuda a superar nuestras penurias cada día. Feliz año 2018 para ti y todo el éxito deseable para que culmines tu cruzada por la libertad de Venezuela. Gracias, mil gracias siempre! @thayspenalver
Thays Peñalver