Entre traidores, abstencionistas y mediocres

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Hay que tener cuidado con la imagen que estamos proyectando al mundo con la teoría de que el chavismo ganó por la “abstención” y del “hay que reconocer que el madurismo es una fuerza”. Porque el mundo de inmediato piensa que la mayoría de habitantes cree que Maduro es mejor líder que la oposición y que su modelo de gobierno, para los votantes, es mejor al que ellos proponen. En fin, que prefieren a Maduro, con su dictadura, con la corrupción desbordada y comer de la basura, a votar por la oposición y que para ganarle a los que apoyan ese modelo tienen que votar hasta las mascotas de la oposición. En fin, que de acuerdo a la teoría de la “abstención” nada deteriora al madurismo que crece y crece en cada votación, porque la abstención, sólo afecta a uno de los bandos.

Que un político no quiera admitir que fue un error no está bien. Que admita tamaña mediocridad es mucho peor, que sostenga que Maduro tiene la fuerza de Chávez, es que está con el chavismo y punto.

Lo que tienen que reconocer algunos opositores con Síndrome de Estocolmo es que nosotros somos la única y gran fuerza. Leopoldo López está inhabilitado y no puede ni hablar, suéltenlo y hablemos de reconocer fuerzas; suelten a Antonio Ledezma a recorrer las calles, vamos a ver si María Corina Machado no les arrastra gobernaciones, pero no podemos escogerla, Henrique Capriles está Inhabilitado ¿quién hubiera ganado Miranda?, Richard Mardo ¿quién hubiera ganado Aragua?, Liborio Guarulla ¿quién hubiera ganado Amazonas?, Enzo Escarano habría arrasado en Carabobo, que suelten a Daniel Ceballos a ver si hay cupo para otro candidato. Pero mientras a parte de la oposición le convenga que el chavismo siga acabando con los verdaderos líderes para tener chance de postularse algún cargo, no hay tutía, la culpa la tendrá el elector que será un traidor por no ir a votar por los candidatos que el gobierno quiere tener de contendores.

!Qué vergüenza de postura! Desde que muchos permitieron y no pocos aplaudieron por conveniencia que se arrasara con el liderazgo de Zulia, Carabobo o Monagas mucho antes. ¿Qué Maduro es una fuerza hoy? no por votos, amigos, él es el que finalmente está designando a casi todos los candidatos.

Es que él convirtió las elecciones únicamente de gobernadores -cuando le dio la gana de hacerlas- en un despropósito entre la revolución y muchos candidatos de la cuarta república o sin liderazgo alguno. Es el chavismo el que podando el árbol, por default, escoge al candidato con menos chance y sobre todo con mayor rechazo, para montar un espectáculo electoral que lo legitime mundialmente.

No. A mi no me vengan con cuentos. La fuerza gigantesca es la oposición. Suéltenla, que regresen, que puedan hablar e inscribirse. Pero mientras eso convenga, no hay tutía. Nos ganaron por culpa de los idiotas que no fueron a votar. Así que hablemos de abstención. Porque esta, no es una causa, es una consecuencia.

Estas elecciones fueron organizadas previamente y cuando ocurrieron fue un atraco a mano armada. Lo de Miranda, Bolívar y Carabobo amigos, no tiene otro nombre: fue un simple atraco a mano armada.

En Amazonas traicionamos, repito, traicionamos a los electores de ese Estado cuyo liderazgo había ganado desde 2001 y el gobierno por default nos impuso un candidato inviable y nos pasaron la factura. Pero antes de hablar de traidores y traicionados es necesario establecer algunas precisiones, porque la gente es muy simplista en sus análisis, partiendo de un mundo completa y totalmente irreal:

Twitlandia. Ese universo de clase media que tiene dos posturas: “aquí hay que votar hasta por el caballo del César, porque el enemigo es la dictadura” combatiendo a las huestes de la “dictadura no sale con elecciones” y sus millones de variantes. Que sólo confluyen con ese: “y bueno qué propones tu”. Ambos bandos son una exigua minoría. El mundo de los twiteros no es un universo, es un pueblito minúsculo y como todo pueblo pequeño, el infierno es grande. Basar los análisis en ese mundo es el peor error que podemos cometer. Veamos.

¿Es cierto que casi 60% de la clase media se abstuvo?, ¿la clase “twitera” se quedó en sus casas?. ¿Pudo haber ganado Ocariz con los 84 mil habitantes de Chacao, Baruta, El Hatillo y Leoncio Martínez?. Con esas cifras en la mano todo pareciera claro, pero esas cifras no son reales. La realidad es que desde el 2008 la clase media se ha venido marchado del país, en esos lugares específicamente ocurre un verdadero drama silencioso, en cada edificio cada vez hay menos luces encendidas en las noches, los apartamentos se han vaciado y dentro de los que todavía hay luz, habitan los mayores, los que no se han podido marchar. Tras cada despedida en el aeropuerto, no solo se desgarran los amores, sino los votos de la clase media. Por eso acudir a un centro electoral opositor en esas zonas, es como acudir a un ancianato un domingo. No son solo los hijos y los nietos, millones de votantes se han marchado.

Piénselo. Ese es el verdadero universo. ¿Cuantos de sus amigos, familiares, primos y tíos, conocidos ya no están cerca de usted?, De su promoción y de cada promoción de estudiantes universitarios que se gradúan, ¿cuántos se marcharon y cuántos están por marcharse?. Haga ese cálculo con sus contactos o su gente en Facebook ¿cuántos le quedan, quizás 40%? Allí se dará cuenta que eran abrumadoramente votantes opositores y que la abstención de las clases medias, es una consecuencia y no una causa. Una consecuencia que lamentablemente se cuenta por millones de votos que ya no están, ni estarán para la próxima votación.

Por eso más allá de una minoría exaltada en twitter, lo que queda de la clase media en Miranda, la clase twitera en política, votó en estas elecciones, pero con ellos no ganamos, ni perdimos. La realidad está en la abstención de otros 200 mil votantes menos privilegiados y el verdadero problema amigos, es la gente que no está en twiter, ni lee la prensa en los portales, ni sigue influencers, ni mucho menos cree en los políticos de la oposición, ni tiene tiempo para escuchar radio porque está sobreviviendo. Esa gente que hoy, no cree en nadie porque su vida se hizo añicos, su bolsillo está tan vacío como su estómago, allí donde la abstención y el hartazgo con los políticos también es una consecuencia. Con ellos no caben razonamientos elaborados en un think tank de la intelligentsia opositora, allí es donde el Caballo del César, no cuenta.

El resto es ego desbordado. Al ganar la Asamblea no se dieron cuenta que dos millones de almas estaban votando en represalia por su situación. No era que el poco liderazgo que no está preso, encantó. Ni siquiera conocían por quiénes estaban votando. Era un voto castigo y había que aprovecharlo, porque de no hacerlo, el castigo se devolvería.

Así que el problema no es con la minoría que se sintió traicionada por el fin de la presión de calle y no salió a votar. La diferencia entre Chacao o El Hatillo entre la Asamblea y las regionales es de 28%, pero el problema es con la mayoría que no cree en nadie. Me refiero a la verdadera abstención, pues 50% de los votantes que apoyó a la oposición para la Asamblea en las barriadas más pobres de la Dolorita, Caucagüita y La Bombilla de Petare se quedaron en sus casas. Lo mismo ocurrió en las barriadas más hambrientas de Carabobo y de infinidad de lugares pobres, donde está 70% de los 2.095.149 electores que votaron para la Asamblea, pero que decidieron no participar en las regionales. Sin ellos, no había manera de ganar, ni habrá manera de ganar las municipales, ni mucho menos las presidenciales. Sin ellos, que no siguen ni a María Corina, ni a Leopoldo, ni a Falcón, ni a Ramos Allup, ni a uno o mil twitteros, no hay manera de ganar. Y son ellos, ese millón setecientos mil electores de las barriadas populares, los que no votaron.

Así que el problema señores del estamento político, de ser cierta la mediocridad confesada. No es la abstención de los twitteros de clase media. El problema del domingo habría sido que la causa, no la consecuencia, con aquellos que depositaron su voto para la Asamblea para que ocurriera un cambio, los más necesitados no fueron convencidos de votar. La causa y no la consecuencia es que no vieron en ustedes una solución para sus problemas. Porque a ellos, a esa vasta mayoría le interesa un comino la dictadura, la consulta, la Constituyente etc. lo único que les importa es sencillamente cómo resolver el hambre diaria de los suyos y si ustedes, frente al mayor drama de la historia, confiesan abiertamente que no son la solución, todos sabemos a dónde dirigirán la mirada.

Así que siguiendo la misma lógica del “no hubo fraude y todo es culpa de los twitteros” quien sí lo habría logrado es el régimen que obró un milagro y subió 700 mil votos desde las elecciones de la Asamblea. El domingo mágicamente, los barrios más empobrecidos aumentaron hasta 20% su caudal de votos a favor del gobierno, contrariamente a todos los sondeos, incluidos los del mismo gobierno. ¿Fue un milagro?, en lo absoluto. Smarmatic nos dejó claro quién pone los números finales y mi querido amigo Andrés Velásquez nos lo probó, una cosa dicen las actas y los testigos y otra muy distinta la plataforma del CNE.

Porque la abstención es una consecuencia. Pero siempre inexorablemente se lleva a los dos bandos porque el desestímulo es siempre igual para todos, la basura sabe igual en un bando o en el otro. Pero cuando uno de los bandos sube de popularidad de pronto y sin sentido, allí no opera otra cosa que no sea un fraude. Un fraude que nuevamente es imposible de descifrar porque falta 30% de las actas y al parecer miles de testigos.

No amigos políticos. Hablar de abstención “únicamente” opositora, es confesar su mediocridad como políticos. No hablemos ni de traidores, ni de traicionados porque aquí el asunto es otro. La gente de la Dolorita, Caucagüita o La Bombilla de Petare, no salió a votar masivamente como si Chávez estuviera vivo. Esa gente está mucho más desanimada que los twitteros más radicales. Como bien lo alertó el dueño de Smarmatic , a esos votos les pasó lo mismo que a las actas de Andrés Velázquez . @thayspenalver
Thays Peñalver