“Cédula del Buen Vivir”: Endeudarse para comer, aseguran varios analistas


Muchas incógnitas se tejen en torno a la "Cédula del Buen Vivir", instrumento que el presidente de la República, Hugo Chávez, dijo servirá no para promover el consumismo, "sino para comprar lo justo". El plástico será expedido por el Banco de Venezuela y se prevé que sirva para adquirir alimentos en establecimientos de la red pública de alimentos.

En un entorno marcado por la inflación, con un gran peso de los alimentos en la variable, el poder adquisitivo se ha venido reduciendo. Una familia con al menos dos salarios mínimos de ingreso podía cubrir en julio 43,9% del costo de la canasta básica familiar, de acuerdo con el informe del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, que precisó que se requieren 4,6 salarios mínimos para la compra total de los bienes y servicios.

Muchas familias han acudido al uso de las tarjetas de crédito para financiar gastos corrientes como la compra de alimentos o medicinas, una muestra de la insuficiencia del ingreso mensual.

El economista Marco Tulio Méndez, docente de la Universidad Católica Andrés Bello, indicó que la tarjeta se constituye como un complemento para compensar la merma del poder adquisitivo. "Aunque se desconocen detalles, se parece a una tarjeta de crédito pero con tasas de interés social porque son créditos para el consumo".

Si las tasas son bajas, indicó, tendría esta característica como una ventaja comparada con las tarjetas de crédito corrientes.

Endeudamiento simple

Isabel Pereira, directora de Políticas Públicas del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), subrayó que emitir está tarjeta, cuyos diseños fueron presentados este domingo por el Presidente de la República, "es un reconocimiento de que los ingresos no son suficientes para lo más básico que es la comida".

Indicó que este tipo de instrumentos se utilizan para gastos no corrientes. "Esta tarjeta reconoce la pobreza de la gente porque le dan un instrumento para comer y la gente se va a endeudar porque la gente tiene que pagarlo", dijo, al subrayar que "no es una idea muy brillante porque muestra que la población necesita apoyo para poder comer, el problema que debe enfrentar el Gobierno es la inflación que se come el salario".

Reiteró que la tarjeta no será usada como mecanismo de inversión, pues servirá en principio para comprar alimentos. "La gente se endeuda comprando comida lo cual no es una inversión, existen incógnitas y se nota que la tarjeta es sacada con un objetivo electoral pero no tiene nada que ver con bienestar ni con buen vivir".

"Bienestar es cuando decides libremente por cuestiones que mejoran tu calidad de vida", dijo.

Empleos decentes, mejora de la calidad de vida y freno a la inflación son los puntos que deberían estar en la agenda, dijo Pereira, quien destacó que ésta no es una política social de largo alcance.

Sin alternativa

Por su parte, Oscar Meza, director del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas), manifestó que con la "Cédula del Buen Vivir" el Gobierno reconoce la caída del consumo y está consciente de que no puede parar la caída del Producto Interno Bruto.

Una de las vías para reactivar la economía, aseguró, es incentivar la producción con un mínimo de respeto a la propiedad privada, inversión y creación de fábricas, pero "sabe que por allí no puede y por eso actúa a través del consumo".

"La finalidad es financiar a 24 meses la compra de comidas en establecimientos como el Bicentenario. Han informado que la entregarán a clientes del Banco de Venezuela".

Limitar el uso de la tarjeta a ciertos establecimientos es negativo, a juicio de Meza. "Si fuera una tarjeta popular y universal tendría mejores repercusiones en términos macroeconómicos. El Gobierno debería permitir comprar en todo tipo de establecimientos y no sólo públicos".

El instrumento reconoce además la insuficiencia del salario mínimo. "La mayoría de los trabajadores tienen uno y dos salarios mínimos y con la inflación actual en alimentos se hace cuesta arriba cubrir la totalidad de la canasta", dijo.

Meza sostuvo que es importante que la población sepa que el instrumento no funcionará bajo la figura del subsidio, "es un endeudamiento que reconoce que las tarjetas de crédito financian rubros esenciales de la canasta básica por insuficiencia del ingreso".

Inflación en alimentos

La categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas ha aumentado 24,9% entre enero y julio de 2010, de acuerdo con las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), que revelan que es el grupo con la mayor inflación en lo que va de año.

Valencia, por su parte, es la ciudad con la mayor alza al registrar un 27,9% de inflación acumulada en alimentos.

Con los gastos habituales de un hogar y la importancia que reviste la compra de la canasta alimentaria, el uso del plástico se ha vuelto cada vez más frecuente en los supermercados.

Fuente: María Ramírez Cabello / http://www.correodelcaroni.com/content/view/161243/1/

YU

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