Células madres: ¿Por qué son una opción para aliviar el dolor crónico?

Células madres: ¿Por qué son una opción para aliviar el dolor crónico?

Las células madres, son células no especializadas que tienen la capacidad de convertirse en nuevas células. Cuando se dividen pueden hacer tanto de sí mismas como de otros tipos de células. De esta manera funcionan como una especie de sistema de reparación para el cuerpo, pueden reponer otras células que se hayan dañado.

Se obtienen de dos lugares posibles: de la grasa abdominal y/o de la médula ósea que se extrae bajo punción de la cresta iliaca. Existe, además, un nuevo método donde se pueden realizar de sangre, la metodología sería como una donación de sangre.

¿Cómo actúan?

La ventaja es que se inyectan células que se convierten en aquellas que están dañadas reemplazándolas en su función. En el caso de la medicina musculo esquelética, las células madres se convierten y reemplazan a las células dañadas en la articulación. Tienen la capacidad de regenerar, fomentar la creación de nuevo cartílago y fortalecer la articulación.

¿Cómo mejoran el dolor crónico?

Como cada célula madre tiene la capacidad de transformarse y reemplazar una célula dañada, se produce la reparación en los tejidos afectados como, por ejemplo, el de la rodilla. En la medida que las células se van transformando el paciente va notando que sus dolores mejoran porque las células dañadas están siendo reemplazadas por células sanas. En la medida que se repara el tejido el dolor comienza a desaparecer.

¿Son realmente efectivas?

La práctica médica indica que tienen la capacidad de mejorar en un 90% el dolor crónico asociado a las articulaciones.

En Estados Unidos se utilizan células madres hace ya más de 10 años con grandes resultados. Es habitual inyectarla asociada a plasma rico en plaquetas y se realizan una o dos inyecciones anuales, se recomienda más que nada para articulaciones grandes como rodilla, hombro y cadera.

Fuente: derf / MF