A sus 31 años, Tony Parker ya no es el chiquillo asombrado que llegó a San Antonio de la mano del técnico Greg Popovich, pero en la cancha sigue comportándose como el adolescente de vida loca que marea a los rivales con su 'dribling', tejiendo canastas improbables.
"TP", le bautizó la prensa estadounidense, tan amante de las abreviaturas, "Ohlalá Parker", le llaman los comentaristas españoles, pero más sensato sería nombrarlo el 'Brujo de Brujas'. seguir leyendo »