Ante tantos divorcios nace: Vivir por siempre…separados
El valor del metro cuadrado aumenta en paralelo con la autosatisfacción. Las parejas han aprendido a convivir, pero es dificil evadir los problemas que conlleva. Mientras muchos se separan, otros se atreven a implementar camas separadas, olvidándose de la sobrevalorada “cucharita”. ¿Antesala del fin?
“Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre… Ni la cama”, debería ser el nuevo discurso. Nuestra mente ha sido programada para dormir con una “pierna peluda”, así como tantas otras ideas que nos han inculcado desde que vestíamos de rosa. ¿Recuerdas la del príncipe azul? ¡Gran sorpresa!
El mundo cambió, las mujeres transformamos dramáticamente nuestro trabajo, ropa, aficiones y, como si fuera poco, el modo de dormir en pareja. Living Apart Together (L.A.T), es decir, vivir separados pero juntos, es el nuevo fenómeno que permite dormir en camas separadas o, incluso, vivir en casas distintas desarrollando el amor de formas insospechadas.
Una salida nada descabellada si consideramos que el valor del matrimonio baja todos los años, mientras que los divorcios suben considerablemente. El año 2009, por ejemplo, el número de separaciones legales terminadas y con sentencia de un tribunal de familia (correspondientes al periodo 2006-2009), fue de 49.949, mientras que los matrimonios inscritos en el Registro Civil fueron 57.963.
La agencia online parship.es –líder en búsqueda de pareja– realizó una encuesta a solteros europeos para saber su disponibilidad para adoptar el L.A.T. ¿Resultado? En España, un 18% busca mantener su propia vivienda.
Lentamente las parejas chilenas se suman a esta opción, ya sea por simple satisfacción personal o estrategia S.O.S. En gran medida se trata de personas maduras con más de un matrimonio. ¿Qué los empujó? ¿Falta de tolerancia? ¿Libertad mal entendida?
Atracción maximizada
Para la ex animadora de televisión Jeannette Moenne-Loccoz –que lleva tres años de matrimonio y dos hijos– este método beneficia la tensión amorosa. “El cuerpo es igual que los imanes. Si estás muy lejos no hay atracción, si estás muy cerca no existe. Hay una distancia adecuada donde se produce una energía, una atracción máxima”.
Su elección se inspiró en su hermana, quien implementó este método porque no soporta los aparatos electrónicos por un tema energético. “Cuando volví a tener pareja se lo propuse desde el primer minuto. Él es divorciado, por lo tanto, lo encontró fantástico. Le gusta ver televisión y a mí, leer, entonces cada uno tiene su espacio, su orden y desorden”.
A simple vista existe un respeto por los espacios, y la relación se vuelve más interesante. “Es rico ver la película en la pieza, luego me deja durmiendo y se va a la suya. Aunque a veces le digo ‘vente para acá que hace frío’”. Incluso usan una técnica sumamente sugerente: se mandan mensajes de texto para invitarse a sus respectivas habitaciones.
Sin duda, una dinámica divertida pero que puede espantar a algunos. Pero para ella no resulta necesario permanecer pegaditos o hacer “cucharita” todas las noches. De hecho, nunca se lo ha cuestionado. “Tiene que ver con un tema de seguridad. Jamás ando pensando ‘qué le pasará que no habla’. Los problemas se solucionan lo antes posible y después disfrutamos la vida”, cuenta.
Jeannette se lo recomienda a todos, pero con una advertencia: “Hay que sentirlo de corazón, no pensar ‘lo propuso porque se aburrió de mí, porque está cansado’. En el fondo, si hay una mujer ‘rollera’, es mejor darle una vuelta más. Si las parejas coinciden, es un placer”, afirma.
¿Single, King o Queen?
Para el sicólogo Giorgio Agostini, la incompatibilidad horaria puede causar la separación. “El hombre puede ser muy activo dentro de su actividad nocturna, mientras que ella mantenga otro ritmo de sueño. El típico alondra y búho”. Y si los odiados ronquidos juegan un papel importante debido a la alteración del sueño, entonces crear un lugar propio resulta la mejor opción.
Dependiendo del caso, la personalidad incide si existe una fobia al compromiso emocional, que provoca una sensación de asfixia cuando se comparten espacios íntimos. Asimismo, el individualismo típico de estos tiempos privilegia la satisfacción personal. “Existe una imposibilidad de ceder y llegar a una solución armónica. Las personas tienden a casarse tardíamente, disminuyendo su tolerancia. Entonces, frente a cualquier complicación, terminan”.
Tal vez la causa más complicada se relaciona con la dificultad para superar diferencias, frustraciones o violencia sicológica. Las parejas con crisis severas se plantean esto como alternativa mientras aprenden a utilizar su capacidad de negociación. En ese contexto, el especialista recomienda resolver los conflictos de base, porque si se postergan, revientan en algún momento. En el fondo, no debe existir un “tú te vas a tu casa y yo a la mía”.
Más allá de los calificativos, Jeanette Moenne-Loccoz asegura que en su caso sabe afrontar los problemas. “Si no saben solucionarlos, algunos se pueden enojar, darse media vuelta en la misma cama o en dormitorios separados”, confirma.
Por ejemplo, debido al nacimiento de su hijo, duerme con su marido hasta que se construya su nueva casa. Otro punto a favor se trata de la apertura de otros espacio. “Compartimos en la cocina, en el living… Sagradamente tomamos desayuno en la mesa, nada de bandejas o comer apurados. Acá las comidas se disfrutan, nos levantamos más temprano para eso”.
Amor=libertad
Aceptémoslo. Por instinto las mujeres buscamos protección en todo momento. Por lo tanto, practicar el desapego es una buena iniciativa. “Estar en una misma cama entrega cobijo. En cambio, los hombres somos más independientes, nos cuesta menos sentirnos más libres por una especie de claustrofobia, sentimiento del prisionero que sufrimos”, analiza Agostini.
Aunque nadie duda que hace bien dormir con alguien. Basta con mirar a los niños cuando buscan meterse a la cama de los papás para encontrar esa exquista sensación de tranquilidad.
Prem, una francesa radicada en Chile, entiende las relaciones de otra forma. Desde los catorce años vivió en una comunidad de India con Osho –maestro espiritual reconocido a nivel mundial– quien se convirtió en guía espiritual de esta hija de padres indios. “Me ha enseñado mucho, me cuesta saber qué viene de mí y qué de él. Me reveló que el amor da libertad y deja entrar todo. Me encanta saber que mi marido está conmigo porque quiere y no por manipulación. Una pareja debe estar junta mientras se trate con respeto, amor y cariño”, afirma.
Osho la bautizó como Prem –amor en sánscrito– confirmándole que su camino era transformarse en nadie y dar el verdadero amor, el amor noble, sin ego. Rodeada de ese ambiente tan particular se casó hace veinte años, pero hace quince viven bajo esta modalidad de camas separadas debido a que, simplemente, son distintos. “Empezamos a discutir por tonteras…‘Levanta tu ropa, no veas más fútbol’. Así las cosas, definimos que era más sano y romántico tener dos piezas”.
El cariño nunca disminuyó. A veces se acurrucan hasta las dos de la mañana para luego ella ir a su cama mientras él continúa viendo una película. “Este concepto de mimetizarse con la pareja el resto de tu vida es sofocante. Cuando estás encima, matas el amor”. Y agrega que el amor es una gran amistad, un gran respeto.
Claro que las peleas existen, pero cada uno se refugia en su espacio, decanta el enojo y luego se manifiesta un reencuentro maravilloso. “Nunca más podría vivir pegada a alguien todo el tiempo. Ultra recomendable y bueno para el sexo. Existe más seducción. Para mí eso es muy sexy”.
Por experiencia propia describe que existe una conquista constante, terminan las situaciones “mata pasiones”. Pero los expertos recomiendan terapia sexual con ejercicios determinados que ayudan a reconocerse físicamente, hablar de sueños eróticos, estimularse con música o cambios de lugar. Como sabemos, lo importante es jugar.
Para Prem existe la falsa idea de que si la pareja te quiere, debe estar siempre contigo. Por lo mismo, sugiere a la mujer mayor madurez, dejar la tendencia al “pegoteo”. “Al menos recomiendo hacerse otro espacio. Te entrega más independencia, a no depender de cierta relación para sentirse querida”. Pero el uso de esta herramienta puede llegar más allá: vivir en casas separadas. “Si no tuviera hijos, podría vivir así, sería mejor, más excitante”, admite sin tapujos.
No sería extraño que aumentara esta tendencia considerando que el sistema socioeconómico impulsa a la competitividad y reducción de la familia. Aunque muchos eligen dormir separados o en casas distintas, nada garantiza el amor; ni un sofá, una cama o diez camas. Quizás vale la pena replantearse las ideas preconcebidas para abrir una ventana a la independencia y dejar de amontonar pertenencias o gustos en cuatro paredes.
Fuente: http://mujeres.grupopublimetro.cl/living-apart-together-l-a-t-felizmente...
DJ



















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