Ecuador notifica deseo adherir a Mercosur y negociar acuerdo comercial con UE


El Gobierno de Ecuador anunció hoy que notificará al Mercado Común del Sur (Mercosur) su deseo de ingreso pleno a ese bloque suramericano, a la par de negociar un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE).

El objetivo de esa estrategia es "ingresar al Mercosur una vez que hayamos terminado y firmado el acuerdo con la UE", explicó el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en su habitual informe de radio y televisión de los sábados.

"La negociación para entrar al Mercosur tomará ocho o diez meses y esperamos que en ese tiempo ya se cierre el acuerdo con la UE", apuntó el mandatario al aclarar que con Europa no negociará bajo el esquema de los tratados de libre comercio (TLC), que no consideran las asimetrías entre ambas economías.

"La decisión es notificar al Mercosur que iniciamos negociación del protocolo de adhesión" y que se presentarán "requerimientos" como la posibilidad de "destrabar barreras no arancelarias para mejorar exportaciones" y "flexibilizar el arancel externo común", dijo.

Apuntó que en la negociación del arancel común se admiten ciertas excepciones que son claves para su país, sobre todo en lo que se refiere al comercio de bienes de capital e insumos.

También Ecuador requiere negociar con el Mercosur la flexibilización en los capítulos de normas de origen y productos sensibles y sobre las inversiones del Banco del Sur y el Fondo de Convergencia de dicho bloque, sobre todo para el desarrollo del eje "Manta-Manaos", que busca interconectar por la Amazonía los océanos Pacífico y Atlántico.

Correa, asimismo, puso énfasis en las cláusulas de salvaguarda cambiaria, al considerar que su país, a diferencia de los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela) no pude efectuar devaluaciones monetarias, ya que su economía está completamente dolarizada.

"No perdemos absolutamente nada" por iniciar las negociaciones con el Mercosur, porque no tendrá efectos en los diálogos con la Unión Europea, remarcó.

Esa negociación con Europa no será "en cualquier condición, no de cualquier manera", pues no se traspasarán "ciertas líneas rojas" que son fundamentales para Ecuador, agregó el mandatario.

Además, recordó que la negociación con el Mercosur se basa en el principio de que, "hasta que todo esté acordado, nada está acordado".

De su lado, el titular de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), Fander Falconí, en el mismo informe sabatino, subrayó que para el Gobierno de su país el comercio es "un medio, no es un fin" por sí solo.

Por eso dijo que las negociaciones comerciales buscarán el mejor beneficio para el país y, sobre todo, que permitan "fortalecer la producción nacional".

Falconí destacó la negociación con el Mercosur, por formar parte de una visión Sur-sur y recordó que ese bloque es "la quinta economía del planeta" que "aglutina a cerca de 286 millones de habitantes".

Sin embargo, insistió en que la negociación no debe rebasar las "líneas rojas" que se ha fijado el Gobierno, sobre todo si se considera que la "dolarización no permite ejercer política monetaria ni cambiaria" soberanas.

"Esta negociación es una oportunidad histórica para nuestra América. Nos abre una perspectiva de futuro que deberá estar ensamblada con las necesidades de cambio de matriz productiva que este Gobierno ha propuesto", remarcó.

"Esta integración significa el impulso a procesos de autodeterminación, sin las clásicas ataduras de las reglas neoliberales y de los tratados de comercio desventajosos para las economías más pequeñas", acotó Falconí. EFE

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