Hallar anticonceptivos es toda una “paridera”

Hallar anticonceptivos es toda una “paridera”

Las pastillas anticonceptivas en Venezuela se pasean en el mercado negro. No son fáciles de conseguir en farmacias, hay que ir a sitios estratégicos en los que los “comerciantes” salen con un “déjame ver, yo te consigo”, pero a un precio nada accesible.

El 18 de diciembre pasado, el entonces ministro de Salud, Henry Ventura, aseguró que en noviembre se habían importado 800 mil cajas de anticonceptivos. Sin embargo, la Federación Farmacéutica dijo que 2016 cerró con 90% de escasez.

Esta falta de píldoras ha hecho que en el menú del mercado “paralelo” se hayan agregado todos los anticonceptivos posibles.

En “El Pasillo” hay. En Petare se encuentra una zona que denominan “El Pasillo”, una acera tomada por la economía informal donde, sin tapujos y al frente de un puesto policial, se venden todos los productos que ningún venezolano encuentra en cualquier anaquel; por supuesto, las pastillas anticonceptivas no se quedan atrás.

recorrido anticonceptivos
Alrededor de unas ocho mujeres tienen notas encima de pañuelos o han hecho carteleras con cajas de pastillas anticonceptivas; ningún cartón tiene un comprimido, solo se escucha: “te busco la que quieras, te vendo las que tenga, hago rebajas, anota mi número y cuadramos lo que necesites, busca efectivo que yo te las reservo”.

En “El pasillo” todo es posible pero es una muestra de que el “favor” no es gratis. La pastilla más económica es la Marvelon y está cotizada -con regateo- en Bs. 4 mil; la Yaz -una de las más buscadas- en Bs. 5 y 6 mil, según donde se pregunte; la Cerazette la tienen en Bs. 6 mil, la Ciclidon en Bs. 5 mil; la Belara en Bs. 7 mil; la Mesigynia no baja de Bs. 4.500 y la Glanique, pastilla de emergencia o la del “día después”, la dejan en Bs. 2.500 “para que te la lleves ya”.

Todas las píldoras no están a la vista, las que muestran las “comerciantes” se ven en buen estado y se vencen a finales de año.

Facebook, es opción. Las redes con el trascender de la escasez se han convertido en una farmacia o supermercado virtual.

Los grupos son diversos, y también han sido creados por zonas. Muchos comerciantes resumen sus publicaciones como “vendo o cambio” y se ven marcas como: Euthyrox, Captopril, Femelle, Atorvastatina, Dixi, Diane, y Galby de 35 mg (los precios varían de Bs. 4 mil a 8 mil).

Las más pedidas como Belara, Yaz y Ciclidon se ubican en un renglón de Bs. 8 mil a 15 mil, y los gestores aceptan desde leche en polvo hasta harina de maíz.

Legales, no. En farmacias “no hay”. Esa es la respuesta más coincidente en los locales dispuestos para la venta de medicamentos. En una sucursal de una cadena de farmacias del país se conoció que tenían Cerazette está a Bs. 1.180 pero se expende una caja por mujer, y no hay límite de día ni de terminal de C.I.

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Ganancias. A través del buscador de una reconocida red de botiquerías se pudo conocer los precios reales de los medicamentos más buscados por las venezolanas que planifican su vida sexual. La caja de Cerazette tiene un precio de Bs. 1.180; Ciclidon está en Bs. 212, la Yaz en Bs. 676, y los comprimidos Belara tienen un costo de Bs. 969. Si se realiza un cálculo del beneficio económico que están obteniendo los comerciantes informales se dice que por una caja de cualquiera de las anteriores el lucro sobrepasa el 600%.

Alternativas. Recetar por montón es la opción que han tomado especialistas como la doctora Naomi Peña quien especifica que hoy día realiza un listado de pastillas con los mismos componentes, “cuando la paciente encuentra una comenzamos con la medicación, si no conversamos para otros métodos”. La doctora Karla Rangel dice que se “debe tener cuidado” con “la procedencia de los fármacos”.

Fuente: 2001

AJV

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