Antes, durante y después del embarazo, la importancia de prevenir enfermedades


La visita médica previa a la concepción es muy importante ya que permite evaluar de manera integral la salud de la futura madre y, de esta manera, planificar el embarazo y prevenir complicaciones evitables.

La llegada de un hijo es un momento que debe vivirse con felicidad. Por eso es importante prever algunas cuestiones con el objetivo de transitar esta etapa en armonía y tranquilidad.

Desde la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires (Sogiba) advirtieron que algunas infecciones, cuando ocurren durante el embarazo, pueden afectar al feto o al recién nacido; muchas de estas infecciones pueden prevenirse con vacunas y otras evitarse mediante una evaluación y un manejo adecuados. "De allí la importancia de que las futuras madres realicen la consulta preconcepcional para evaluar si necesitan vacunas antes de buscar un embarazo a fin de evitar infecciones que pudieran perjudicar la salud del bebé ", aseguraron.

"La visita médica previa a la concepción es muy importante ya que permite evaluar de manera integral la salud de la futura madre y, de esta manera, planificar el embarazo y prevenir complicaciones evitables", destacaron, al tiempo que remarcaron que "a partir de esta consulta y en función de los estudios serológicos pertinentes se puede determinar la presencia de anticuerpos y contra qué enfermedades está protegida cada mujer".

En función de dichos estudios, el obstetra podrá determinar el esquema de vacunación adecuado.

Entre las afecciones más importantes a tener en cuenta a la hora de realizar un estudio serológico se encuentran: HIV, sífilis, toxoplasmosis, rubéola, varicela y hepatitis B . "Si estas enfermedades no son prevenidas antes del embarazo y la enfermedad se presenta en el transcurso de la concepción, pueden transmitirse al feto y perjudicar la salud del bebé, por lo tanto, si el estudio de laboratorio indica que la madre no tiene anticuerpos contra las mismas, es recomendable su vacunación", informaron.

Durante el embarazo

Hay evidencias que demuestran que las mujeres embarazadas presentan un riesgo incrementado de padecer las complicaciones de la gripe, de allí que la vacuna antigripal aparece como una opción recomendada por los profesionales médicos para todas las embarazadas y sus bebés, más aún luego de la experiencia de la gripe A (H1N1) en 2009. La vacuna antigripal actúa como una protección segura contra el virus de la gripe tanto para la madre como para el bebé; e incluso la lactancia no es una contraindicación para la vacunación antigripal.

Además de la vacuna antigripal se recomienda la vacuna doble adultos (tétanos y difteria), para aquellas mujeres que no tengan completo su esquema de vacunación. Los anticuerpos que se generan después de la vacunación previenen al recién nacido del tétanos neonatal, que puede llegar a ser mortal.

Durante el embarazo, en general, las vacunas vivas atenuadas tales como la vacuna triple viral (antirubéolica-antisarampionosa-antiparotidítica), la vacuna contra la varicela y la vacuna oral contra la poliomielitis (Sabin) están contraindicadas por su riesgo teórico hacia el feto.

Luego del nacimiento

Después del parto se presenta una situación completamente distinta y favorable para completar los esquemas de vacunación. En este sentido, y debido al alerta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre un rebrote de tos convulsa en América latina, es necesario evaluar la conveniencia de vacunar a la madre, al padre y a los adultos cercanos al recién nacido con la vacuna contra la tos convulsa o pertussis, una vez nacido el niño. El recién nacido recibe la primera dosis recién a los 2 meses de vida, además, hasta no completar su esquema de vacunación (a los 4, 6 y 18 meses) no obtiene un nivel óptimo de protección. Por lo tanto, es fundamental vacunar a la madre, y a los adultos que lo rodean para evitar el contagio de una enfermedad grave en los menores de 6 meses.

En síntesis, es importante que los profesionales de la salud consideren actualizar y completar los esquemas de vacunación de las mujeres en edad fértil y siempre que sea posible antes del embarazo. Más aún, si la embarazada trabaja en instalaciones relacionadas a la salud, viaja o se traslada a lugares en donde puede haber alto índice de contagio (como el transporte público), o tiene ciertas enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o afecciones cardiovasculares.

Fuente: Derf

EA

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