7 razones por las que no deberías sentirte culpable de comer pan

Los carbohidratos no tienen por qué ser el enemigo número uno de una dieta equilibrada. Y cuando se habla de carbohidratos, lo primero que se nos viene a la mente es una imagen de un pan humeante, recién salido del horno pleno de sabor y color.

Ya quisieras probar uno, ¿verdad? Pues no vivas con temor este deseo. Estas son las 7 razones por las que no deberías sentirte culpable de comer pan.

1. El aporte de fibra

Una dieta rica en fibra brinda múltiples beneficios para la salud ya que reduce los niveles de colesterol en la sangre, evita la constipación, regula el metabolismo, aumenta la sensación de saciedad y puede incluso ayudar a disminuir el riesgo de padecer obesidad. Sin embargo, hoy día gran parte de la población come poca o casi nada de fibra.

Una buena forma de incorporarla a la dieta es por medio de los panes integrales. Por ejemplo, si sueles comer tostadas por las mañanas, intenta que la harina sea integral y que en lo posible tenga también algunas semillas. En caso de que seas fan de los sándwiches, prueba reemplazar nuevamente el pan blanco por uno integral.

2. Es una fuente excelente de vitamina B

La tiamina (vitamina B1), la riboflavina (B2) y la niacina (B3) contribuyen a la hora de asimilar los carbohidratos que luego se convertirán en la fuente de energía del cuerpo. Toda estas vitaminas se encuentran presentes en este alimento preciado: el pan. Además de estos 3 tipos, el pan también aporta vitamina B6, esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

3. Aporta hierro y ácido fólico

En muchos países, la harina viene enriquecida con ácido fólico, un componente esencial para mantener la salud en equilibrio sobre todo durante los años fértiles. El pan no sólo aporta el ácido fólico de su materia prima sino también suma una dosis importante de hierro que sirve, entre otras funciones, para que los glóbulos rojos funcionen de manera adecuada y para que, en consecuencia, los músculos del cuerpo estén bien oxigenados.

4. Te energiza

Las frutas y vegetales así como el harina de grano entero aportan carbohidratos complejos que se absorben de forma lenta y, por ende, ayudan a regular los niveles de azúcar en la sangre. Además, este tipo de carbohidratos ayuda a transitar jornadas enteras repletos de energía.

5. Tienes control sobre las porciones

Comer mucho pan sin ser conscientes de eso es totalmente posible. ¡Pero también nos puede pasar con cualquier otro tipo de alimento! La ventaja del pan es que, si prestamos atención, podemos llevar la cuenta de las calorías que estamos ingiriendo con mucha facilidad. ¡No será lo mismo comer dos rodajas de pan integral que un pan casero de harina blanca entero!

6. Es práctico

Si existe un almuerzo funcional y rico ese definitivamente es el sándwich. Se prepara en 5 minutos y lo puedes trasladar (y consumir) donde prefieras. Además, los sándwiches son una forma fantástica de incorporar alimentos saludables como vegetales coloridos, huevos, atún y hummus.

7. Es una delicia

Así es. El pan es un manjar de los dioses. Si te encanta tanto como a nosotros, no tienes por qué negarte ese placer cada tanto. Solo recuerda consumirlo con moderación teniendo en cuenta las porciones.

El pan es un alimento nutritivo y exquisito que funciona muy bien acompañando platos. Algunos panes incluso son un espectáculo en sí mismos que no precisan ningún añadido. Por supuesto, cuando pensamos en incorporarlo a la dieta, tendremos que cuidar las porciones y pensar en qué tipo de pan vamos a consumir.

Siempre será mejor optar por panes integrales que aporten quizá la misma cantidad de calorías pero mucho más fibra que uno fabricado con harina blanca. Y tú, ¿ya consumes pan como parte de tu dieta? Tal vez ahora puedas hacerlo ¡pero sin culpas!

Fuente: Vix

LR

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