¡Deliciosa! Tarta sencilla de fresas

¡Deliciosa! Tarta sencilla de fresas

Puede que haya algún despistado por ahí, pero imagino que la gran mayoría ya sabe que estamos en primavera y por lo tanto, en plena temporada de fresas. Si has ido al mercado, las habrás visto, digo yo. Siempre vistosas y muy rojas, aunque con un sabor que a menudo deja mucho que desear, por lo menos desde mi punto de vista. Y aquí es donde una tarta sencilla de fresas como ésta puede obrar milagros si no te entusiasma consumir al natural la fresa que tienes en casa.

Lo mejor de esta tarta sencilla de fresas es la sencillez en su elaboración, con ingredientes que cualquier persona tiene en su cocina. Bueno, y su sabor: natural, sin pretensiones, pero con la justa sofisticación y delicadeza que aporta una fruta como la fresa. Pero sobre todas las cosas, lo mejor, es el maravilloso olor que se genera en toda la casa desde el mismo momento de meterla en el horno. Es insuperable. Huele a gloria bendita.

Ingredientes para una molde de 21-22 cm

190 g de harina, 1 cucharadita y media de levadura química tipo Reyal, media cucharadita de sal, 85 g de mantequilla suave, 200 g de azúcar + 1 cucharada, 1 huevo grande, 1 cucharadita de extracto de vainilla, 120 ml de leche y 400 g de fresas.

Cómo hacer tarta sencilla de fresas

Precalentamos el horno a 180ºC y engrasamos un molde de aproximadamente 21-22 cm. Lavamos, pelamos y cortamos las fresas por la mitad. En un bol mediano, mezclamos la harina, la sal y la levadura química. Reservamos. En una batidora eléctrica, batimos la mantequilla y el azúcar hasta que la mezcle esté pálida y esponjosa, unos 3 minutos.

Añadimos el huevo y el extracto de vainilla y seguimos batiendo a velocidad baja hasta que la mezcla esté totalmente homogénea. Vamos añadiendo poquito a poco la harina y la leche, alternando entre los dos ingredientes, y seguimos batiendo a baja velocidad, hasta alcanzar una masa suave y bastante espesa. Echamos la masa en el molde que tengamos preparado y la alisamos con una espátula.

Colocamos las fresas en la masa, con la parte cortada hacia abajo, intentando de distribuirlas por toda la superficie. Usamos más o menos todas las fresas, según nuestro gusto. Espolvoreamos con la cucharada de azúcar restante por encima. Horneamos los primeros 10 minutos a 180ºC, luego reducimos la temperatura a 160ºC y horneamos alrededor de 1 hora o hasta que la tarta esté hecha por dentro. Retiramos del horno y dejamos reposar un ratito antes de consumir.

Degustación

Esta tarta sencilla de fresas tiene una textura muy interesante, pues su exterior crujiente contrasta con la textura suave y melosa de las fresas. Está deliciosa tal cual, con o sin café, pero acompañada de nata montada o helado de vainilla está genial.

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Fuente: directoalpaladar / MF

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