Libertad 8, el bar más bohemio y subversivo de Madrid (Fotos)


Las calles de Madrid están abarrotadas de historias. Lo que a simple vista parece un bar bohemio en el centro de la ciudad, en realidad es un espacio que, durante 100 años, ha servido de punto de encuentro para pensadores, artistas, militantes, revolucionarios y antifranquistas. Los años han pasado, pero el espíritu de Libertad 8 no se ha domado. El corresponsal en Madrid de Informe21, José A. Puglisi, ha visitado este particular bar para revelar los secretos de un lugar que nació con un objetivo: promover la libertad.

Los amantes de la libertad y la cultura cuentan con su propio templo en Madrid: El café literario Libertad 8. Un espacio donde el libre pensamiento se mezcla con la literatura y flota entre la música y el amargo sabor de la cerveza. Este es el espíritu de Libertad 8, un local que comenzó como una vaquería y que, con el paso de los años, se convirtió en una tienda de vinos que alojó en sus mesas a los militantes de los partidos y sindicatos europeos.

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Su carácter intelectual llevó a que la célula ferroviaria de Comisiones Obreras (CC OO) se hiciera con el local y le convirtiera en un hervidero contra el franquismo durante los años de la dictadura. El bar se encontraba en un lugar estratégico, ya que enfrente estaba ubicada la sede del propio CC OO, mientras que, a escasos metros, también se encontraba la Confederación Nacional del Trabajo. Esto les permitió celebrar importantes reuniones y encuentros de los que surgieron ideas para ofrecer una oposición al franquismo.

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El movimiento de Libertad 8 no se limitó a lo político. Los periodistas y escritores más destacados de la época también solían acudir al bar para expresar sus pensamientos, dar con la inspiración y formar parte de ese movimiento de resistencia. En pocas palabras, en sólo unos años el local se había convertido en un cenáculo intelectual de primer orden.

Con el fin de la dictadura y la llegada de los nuevos tiempos, Libertad 8 se adaptó a los nuevos movimientos sociales. A partir de 1994, el local se convierte en un nuevo escenario para que artistas como Pedro Guerra, Rosana, Gemma y Pavel, entre otros se dieran a conocer. Aún queda un ícono vivo de esa época: una pianola de principios de siglo que aún hace retumbar las paredes del local con su música. Sus grandes aportes a la música hacen que muchos artistas soliciten autorización para interpretar sus piezas en la denominada “Cueva de la canción de autor”.

No importa qué día se acuda a Libertad 8, la cultura siempre estará presente. Además de las presentaciones musicales, el programa del bar incluye las firmas y presentaciones de libros; lectura de poesía y relatos cortos; exposiciones de fotografía y pintura; una programación de café-teatro; recital de cuentos, entre otras actividades. Una variada oferta que ratifica su merecida fama de lugar de culto para gente de todas las edades, y referente cultural.

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Un entorno vanguardista
Durante los últimos años, Libertad 8 ha estado rodeada de un entorno muy particular. Si en sus inicios fue el centro de los movimientos sindicalistas, con el paso de los años sus calles aledañas fueron dominadas por el tráfico y consumo de drogas, lo que aumentó la delincuencia en la zona y disminuyó la presencia de representantes políticos y comenzó una época más underground. Con el establecimiento del movimiento gay al barrio de Chueca, donde está ubicado el café, volvió la seguridad y, poco a poco, pasó a ser uno de los espacios más modernos de la capital española.

“Actualmente, contamos con un público muy variado, pero todos con una característica en común: son clientes con un nivel educativo, por lo que saben disfrutar de la cultura en sus diversas expresiones y la acompañan con una cerveza o una copa”, asegura Julian Herraiz, propietario del bar. Este nivel educativo es, a su parecer, el motivo por el cual siempre existe un ambiente de respeto, intercambio de ideas y diversión. “Este es un espacio para la libertad, no para el libertinaje”, puntualiza sonriente.

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Este ambiente de sana diversión permite a una nueva generación de músicos, escritores, poetas, pensadores, periodistas y estudiantes revelar sus ideales más íntimos y compartir sus pensamientos. Sin prejuicios, se abre un espacio para el conocimiento y el debate, ese que toma forma entre cada canción o con un brindis de por medio. La antigüedad del local envuelve a los presentes y, así como ha ocurrido durante los últimos 100 años, los pensamientos siguen revoloteando entre las paredes de Libertad 8. Todos los clientes lo perciben, ya que están unidos por el mismo lazo: una pasión nata por la cultura y por la Libertad.

@Josepuglisi/Informe21

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