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Aquilino J. Mata desde España: Dudamel cautivó al público madrileño y al concierto asistió Isaías Rodríguez

Memorable fue el concierto que el pasado jueves, 3 de diciembre, en La Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid, ofreció la Orquesta Juvenil Iberoamericana, bajo la dirección del venezolano Gustavo Dudamel, quien una vez más recibió encendidos aplausos y ovaciones de un auditorio que se entregó, entusiasta y devotamente, a su talento para conducir al numeroso grupo de jóvenes, quienes también pusieron de manifiesto su calidad indiscutible, ya que fueron seleccionados entre los mejores de cada país en su especialidad.

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Se trató del primer concierto público que ofreció la mencionada Orquesta, cuya creación fue decidida en la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Santiago de Chile en 2007, tomando como referente la experiencia exitosa desarrollada en Venezuela por el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, que le valió el año pasado a su fundador y nervio motor, el maestro José Antonio Abreu, el premio Príncipe de Asturias de las Artes, uno de los galardones de mayor prestigio en el mundo.

El debut oficial de la Orquesta tuvo lugar el pasado 1° de diciembre, en el acto de clausura de la XIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se realizó en Estoril, Portugal. Al frente de la formación estará Gustavo Dudamel, figura mundial de la dirección orquestal y símbolo de desarrollo de los sistemas orquestales en Venezuela.

Para el ensamble de la orquesta, con la mira puesta en los conciertos de Portugal y la capital española, los jóvenes ejecutantes, provenientes de todos y cada uno de los países de Iberoamérica, pasaron casi dos semanas de ensayos en la sevillana localidad de Pilas. Diez profesores de alto nivel, bajo la coordinación del maestro Christian Vásquez, fueron suficientes para el engranaje de la agrupación. Este período de convivencia resultó más que fructífero para el intercambio de experiencias y conocimientos entre sus integrantes.

Esto resultó más que notorio en el concierto del Auditorio Nacional de Música de Madrid, en el cual la nueva formación brilló, entre otras cosas, por la efectiva cohesión entre los músicos, así como por el vital y carismático dominio del arte de la dirección orquestal que mostró Gustavo Dudamel, quien a sus dotes de maestro en esta especialidad, une también la de su rango de líder indiscutible, totalmente despojado de divismos y de una modestia poco usual en estas lides.

El concierto se inició con Margariteña, la hermosa glosa sinfónica que el eminente maestro venezolano Inocente Carreño concibió como homenaje a su tierra natal, y cerró con la Suite II del ballet El sombrero de tres picos, del compositor español Manuel de Falla. La segunda y última parte fue para la Sinfonía N° 5 Opus 64 en mi menor, de Piotr Ilich Tchaikovsky.

Al final de cada interpretación, la sala reventaba en aplausos. Entre el público, de diversas nacionalidades, destacaba el maestro José Antonio Abreu, quien no disimulaba su satisfacción por el buen hacer que estaba demostrando con creces, en su debut público y al mando de su pupilo, Gustavo Dudamel, la Orquesta Iberoamericana, otro genuino exponente inspirado en su encomiable obra, de rango y sentido universal. Una fila más atrás, estaba Isaías Rodríguez, Embajador de Venezuela en España.

Al finalizar el programa oficial del concierto y ante una salva de ovaciones de más de cinco minutos, Dudamel regresó al podio para dirigir a la triunfante y novel orquesta en una sucesión de mambos de Pérez Prado, que entusiasmó hasta a los más indiferentes. Un final entusiasta, explosivo, digno de la paleta de vibrantes colores que impregna el alma iberoamericana y a esos jóvenes que son su futuro más genuino. El gélido frío madrileño daba paso así, por unos momentos, a la más calurosa fiesta revestida de música.

AQUILINO JOSÉ MATA
Informe21.com



Comentarios

Tiene razón el periodista Aquilino José Mata: fue un concierto memorable. Lo que no entiendo es que en el título se resalte al gris embajador chavista y no al maestro José Antonio Abreu, quien también estaba allí, pues es el creador de la maravillosa idea de estas orquestas juveniles.

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