Cuidados posteriores a un infarto se centran en la prevención de eventos secundarios


El cumplimiento cabal de la terapia farmacológica y la adopción de hábitos saludables son la mejor manera de prevenir complicaciones que pueden ser letales. El tratamiento de los pacientes que han sufrido un infarto se enfoca en la prevención de eventos secundarios. El doctor Gustavo Linares, cardiólogo intervencionista del Centro Médico Docente La Trinidad, explicó que durante los primeros treinta días posteriores al ataque cardíaco existe una alta probabilidad que ocurra un segundo evento cardiovascular.

El cardiólogo hizo hincapié en la necesidad de que cada paciente post infartado reciba atención médica especializada. Las terapias deben ser individualizadas para adecuarse a las necesidades del paciente y mejorar su expectativa de vida. “Durante los días siguientes al primer ataque puede ser necesaria la administración de inhibidores de la agregación plaquetaria, como el clopidogrel, que previene la ocurrencia de infartos al evitar la obstrucción coronaria”, dijo.

Según el galeno, la terapia a base de clopidogrel puede combinarse con ácido acetilsalisílico en el período posterior al infarto, aunque el paciente haya sido sometido o no a una revascularización coronaria. Durante la fase de recuperación el apoyo familiar adquiere un valor importante, ya que disminuye la sensación de minusvalía y se facilita la reinserción en actividades cotidianas.

Sin embargo, el sólo cumplimiento de la terapia farmacológica no es suficiente para garantizar la buena salud cardiovascular de quienes han sobrevivido un infarto agudo de miocardio. El doctor Linares señaló que es necesario implementar cambios en el estilo de vida que lleven a la conformación de hábitos saludables.

Realizar ejercicios aeróbicos supervisados, reducir la ingesta de sal, mantener un peso saludable, evitar el consumo de cigarrillos, seguir una dieta balanceada y tener controlados los niveles de presión arterial, son medidas indispensables para tener un corazón sano.

Al atacar factores de riesgo modificables como el sedentarismo, tabaquismo, dislipidemia, obesidad y el síndrome metabólico, el riesgo de presentar afecciones cardiovasculares reduce significativamente y mejora la calidad de vida de las personas. El doctor Gustavo Linares enfatizó que los pacientes deben mantener un estrecho contacto con su cardiólogo, asistiendo a los controles sucesivos para ajuste del tratamiento médico, en caso de ser necesario. NP

EA

Compartir



 
 
 
 
 
 
 
 

Comentarios

 
 
 
 

Suscribete a nuestro boletín semanal