Francisco jubila el mítico papamóvil para acercarse a la gente


Imagen de Juan Arias

Con motivo de su primer viaje internacional, el papa Francisco ya ha anunciado una revolución: no usará el papamóvil. Así lo ha comunicado a las autoridades de Brasil donde el papa llegará el día 22 para la Jornada Mundial de la Juventud. Ha hecho que lo cambien por un simple jeep descubierto.
El papamóvil era el símbolo de la separación entre la pompa de los pontífices de Roma y la gente. Blindado en su cabina de cristal sin poder tocar a la gente, y para librarlo de las balas de posibles atentados, era una contradicción con el evangelio.
Cuando a Jesús de Nazaret lo prendieron en Jerusalén hombres armados, les dijo: “Estuve siempre entre vosotros”. Quería decirles que él no se preservaba. Estaba allí, entre la gente, anunciando un mensaje de paz y no se preocupaba por su incolumidad.
Lo mataron con 33 años.
Francisco es un papa diferente en la Iglesia, más cercano a las orígenes humildes del cristianismo que a los emperadores romanos de los que el papado heredó su fastuosidad. A los cien días de su pontificado, ya ha llevado a cabo una verdadera revolución. Más con sus gestos que con sus palabras.
Está claro que es un papa anti consumista. No quiere lujos para la Iglesia. No le gustan los coches. Su visita inesperada al parque móvil del Vaticano y su “tristeza” al ver que eclesiásticos usaban “coches de lujo de última moda”, son emblemáticas.

Cuando en el Vaticano los cardenales usaban los Mercedes de lujo corría el chiste de que a los eclesiásticos les salían gratis. Les bastaba rezar. En efecto, en el diccionario rezar significa "levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes".
Francisco prefiere que monseñores y cardenales pidan al Altísimo otras cosas más útiles para los pobres.
Como lo es su afirmación de que prefiere viajar en autobús porque así “ve mejor la cara de la gente”, o el rechazo no sólo de los aparatosos apartamentos pontificios sino también aquí en Brasil del dormitorio de 70 metros cuadrados que le habían preparado y que ha pedido que se lo cambien por uno normal como el resto de los que le acompañan.
Francisco llega a Brasil donde la sociedad está escandalizada por los excesos de gasto público de los políticos que usan helicópteros de último grito para llevar a familiares y amigos al futbol y de vacaciones a costas del dinero de los trabajadores.
El rechazo del papamóvil ya ha sido usado en la prensa para recordar que es una respuesta a las críticas de los jóvenes hacia sus dirigentes políticos que se escudan en la seguridad de sus personas para viajar lujosamente, mientras la gente común tiene que huir como puede en la calle de asaltantes y balas perdidas.
Francisco hablará en Brasil a más de un millón de jóvenes de todo el mundo. No sabemos lo que les dirá en sus discursos a una juventud que se debate entre las tentaciones del consumismo desenfrenado y la soledad de ser una juventud sin maestros y modelos de vida, algo que ellos necesitaron siempre en la historia. Mandela, uno de los líderes mundiales amado por los jóvenes, se está despidiendo del mundo. Les quedan ya pocos héroes del espíritu a los jóvenes. Francisco está apareciendo como algo nuevo y esperanzador para ellos.
Con su anti consumismo antes aún de llegar aquí, el papa les está hablando a esa marea de jóvenes, que forjarán la sociedad de mañana, con una serie de gestos que es el lenguaje que ellos mejor entienden.
De palabras bonitas ya están ya hartos.

Fuente: http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/2013/07/francisco-jubila-el-m%...

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