Ocho guías fraudulentas


Imagen de Américo Martín

1. El 14 de abril nos trajo algunas novedades. Parece que más rápido de lo esperado el fenómeno cultural que llamamos chavismo, en su derivado sincrético-religioso, comenzó a perder fuerza. Su representante, el señor Maduro, no fue capaz de retener cerca de un millón de votos de lo que pudiéramos llamar el legado del endiosado presidente, en tanto que el perseverante Capriles engrosó su caudal en una cifra similar a la que perdiera su rival. Conclusión inevitable: algo menos de un millón de seguidores de Chávez se desplazaron hacia la competencia, en lugar de permanecer en el santuario que se esmeraron en construirle los apóstoles de su entorno.
2. ¿Cómo pudo ocurrir semejante hecatombe en un tiempo tan breve? Decenas de interpretaciones podrían aportarse, pero a los efectos de la presente columna sólo me interesa resaltar la más obvia: resultó etérea, endeble, fugaz, la índole cada vez menos ideológica y predominantemente mágica que tomó el chavismo. El culto a la personalidad volvió a mostrar su escasa vocación de perpetuidad, por muy ruidosos que fueran los fastos que lo circundaron. Los patéticos intentos de insuflarle vida después de la muerte cayeron uno tras otro: la momificación de su cuerpo, su transmigración hacia un ave volante, o su sobrevivencia a la manera de los Cazadores de Sombras que caminan en el linde de la luz y la oscuridad, del culto vudú. Nada de eso pudo lograr que el pasado conservara su fuerza. Nada, ni la transformación de hieráticos comunistas ateos en practicantes del cristianismo, con rezos, miradas implorantes al Cielo y recogimiento de hinojos.

3. Si hablamos de transmigración deberíamos admitir que el fenómeno ocurre entre cuerpos vivientes, sin que pueda dársele una determinación perfecta. Por razones electorales, quisieron que el alma del presidente se alojara en el cuerpo de quien se autonombró hijo, al punto de pedirle la bendición a Adán Chávez. Quisieron eso, pero algunos creyentes en esas cosas pensarán que por un capricho del destino, el sucesor no fuera Maduro sino Capriles. Se observa una extraña línea transmigratoria: de Pérez a Chávez y de Chávez a Capriles. Y antes de que Henrique proteste, debo aclarar que hablo de espíritus, no de ideologías, sentimientos o malas costumbres. El espíritu del liderazgo que desea retomar el camino democrático.

4. A falta de los votos y de la inspiración de Chávez, Maduro fue derrotado electoralmente por Capriles. No repetiré la relación de grotescas irregularidades, la expulsión de testigos de la MUD, la abusiva fórmula del voto asistido de las que se valieron para ungir al derrotado y despojar al vencedor. A los que no tienen tiempo de examinar prolijas pruebas, les bastará la insólita reacción de quienes decidieron no soltar por las buenas el poder. Maduro se desdijo en materia de reconteo, las irregularidades ni siquiera fueron recibidas por el CNE, la proclamación del fraudulento fue súbita, antes de que aumentaran las exigencias ciudadanas. Una encuesta que está por publicarse habla de más de 65 % partidario del reconteo. Significa que una buena parte de los chavistas también está protestando.

5. El entorno de los apóstoles del madurismo descubrió que la tierra se les movía. A falta de pueblo recularon. Apelaron a la aritmética de la violencia. Si el sustento no está ya abajo, lo tomarán de arriba, de las armas, del poder. Maduro pues está colgado de las bayonetas y puesto que bajo sus pies solo hay un vacío de vértigo, la lógica lo empuja a la dictadura, a prescindir de formalidades legales. ¿Cómo hacer para que la comunidad internacional no se vuelque en defensa de la democracia? Bueno, habrá que seguir usando ese nombre en forma cada vez más impropia. Le recomiendo a Maduro el oxímoron que durante tiempos iniciales aplicó Lenin cuando habló de “dictadura-democrática de obreros y campesinos”. ¿Qué tal Maduro? ¿Qué tal Diosdado? ¿No les vendría bien acuñar la dictadura revolucionaria, democrática, socialista, bolivariana? Es un poco largo, es verdad, pero siempre están las siglas: diredesobo. Hasta enigmático suena.

6. No hay dólares, Maduro. Ustedes terminaron de estrangular a Venezuela. Menoscabaron su capacidad productiva y como disponían de abundantes divisas cubrieron la oferta interna insuficiente con importaciones. Pero ahora, señores, escasean los medios de compra externos. Están en una trampa. Anaqueles vacíos, masas y masas populares reclamando derechos y mejoras, todas las variables en rojo intenso, rojo de sangre. Su partido minado de contradicciones, su magia social desvanecida ahora que ya no cuentan con el gran mago que cortaba la deriva política de las protestas sociales y así podía conservar su caudal. Claro, a expensas del de ustedes.

7. Y ahora ¿quién podrá ayudarlos? Diosdado es una carga. ¿Cómo sostener la ficción democrática con un hombre que silencia parlamentarios y amenaza más que Belcebú, uno de los diablos menores del infierno? Si no fueran tan obtusos seguirían el sabio consejo del graciosísimo presidente Pepe Mujica: Venezuela se divide en dos mitades –les dijo– aprendan a caminar con los dos pies. Dialoguen, exploren el pluralismo.

8. Pero ustedes se niegan. Mientras más necesitan de esa fuerte oposición, unida, poderosa, organizada y con el líder más importante del momento, más tratan de excluirla, destruirla, borrarla del mapa. Es una tarea imposible y hacer de Capriles un mártir será el peor disparate. Gandhi o Mandela se forjaron en la cárcel y la persecución.
Por pura curiosidad déjenme preguntarles: ¿por qué diablos son ustedes tan brutos? @AmericoMartin

Las bayonetas, sire, sirven para muchas cosas, menos para sentarse sobre ellas
Talleyrand a Bonaparte

Compartir



 
 
 
 
 
 
 
 

Comentarios

 
 
 
 

Suscribete a nuestro boletín semanal