Una acertada decisión geopolítica


Imagen de Rogelio Núñez

La elección de un Papa puede ser contemplada desde muchos prismas. El religioso, el teológico, el político y también el geopolítico. Ciñéndonos a este último punto, y dejando a un lado las consideraciones religiosas, hay que concluir que elegir como sucesor de Benedixto XVI a un cardenal argentino como Jorge Bergoglio es un acierto geopolítico.

Y lo es por varias razones.

En primer lugar, la Iglesia, que en 1978 puso fin al predominio italiano, con la elección de un Papa polaco como Juan Pablo II, reconoce 35 años después que el futuro del catolicismo está en América latina y en las potencias emergentes. Argentina, a pesar de Cristina Kirchner y sus políticas económicas discutibles, es un miembro del G-20 junto con Brasil y México.

En segundo lugar, el futuro del catolicismo no pasa por la Europa secularizada ni por un continente heterogéneo en lo religioso y debilitado en lo político y en lo económico-social como el africano. La Iglesia sabe que se juega su futuro en América latina donde posee un peso considerable (más del 40% de los católicos viven en esa región) y cuenta con muchas posibilidades de crecer.

Pero a la vez en Latinoamérica se puede estar engendrando su decadencia, debido al auge de las iglesias evangélicas, mayoritarias ya en Guatemala y con una gran fuerza en Chile, Brasil y Centroamérica.

Francisco no tendrá poderes taumatúrgicos para solucionar todos los problemas de la Iglesia pero sin duda poseerá una especial sensibilidad para la situación latinoamericana y es consciente de que se está librando en esa región una pugna de la cual la Iglesia puede salir fortalecida o muy debilitada.

Además, la elección de un Papa hispanoamericano viene a confirmar que esta región vive un momento muy especial. Incluso, algunos presidentes, como Juan Manuel Santos o Sebastián Piñera, han calificado a la actual coyuntura como “la década de América latina”.

Y algo de eso, más allá de las exageraciones, es verdad.

México se ha transformado en la primera economía de habla hispana, por encima de España, Brasil es ya un “global player” que va a acoger en 2014 el Mundial de Fútbol y en 2016 los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Chile es el primer país de la región en llamar a las puertas de los países desarrollados y podría pronto superar a Portugal. Y ahora un Argentino ocupa la Silla de San Pedro.

Bergoglio tiene por delante muchos retos. Uno de ellos es lograr que la Iglesia católica no entre en decadencia en América latina, granero de fieles verdaderamente comprometidos. Desde los años 80 hasta la actualidad los evangélicos han pasado de representar en torno al 15% a superar el 40% en la actualidad. A ese ritmo de crecimiento de los evangélicos la Iglesia no solo perdería terreno en la región sino que se debilitaría uno de los principales pilares en los que se sostiene.

Así pues, el pontificado de Francisco se antoja como un momento clave en la historia del catolicismo, no solo de renovación sino para salir de su actual atolladero como en su día hicieron otros papas como Leon XIII, Juan XXII o el mismo Juan Pablo II.

Y en esa reconquista, en parte espiritual y en parte geopolítica, América latina tendrá mucho que decir y un rol determinante.

Fuente
http://www.infolatam.com/2013/03/13/una-acertada-decision-geopolitica/

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