Insectos comestibles son importante fuente de proteínas


Los insectos comestibles son importante fuente de proteínas, más que el pescado y la carne bovina, y además contienen diversas sales minerales y vitaminas. Se sabe que en el mundo existen alrededor de 1.600 especies de insectos aptos para el consumo humano, y casi todas las civilizaciones, a lo largo de su historia, han incluido los insectos en la dieta.

Del total de especies de insectos que se consumen en el mundo, 527 forman parte de la dieta en 36 países de África, 29 en Asia y 23 en América.

Entre los insectos más consumidos figuran los escarabajos, saltamontes, grillos, hormigas, abejas y mariposas, según un informe de la agencia de Naciones Unidas.

Esta práctica es conocida como entomofagia y se remonta a la época prehispánica en el continente americano, donde también se les ha utilizado con fines medicinales.

No obstante, comer insectos en la dieta es algo poco usual en la civilización occidental, excepto en algunos países como México, con una fuerte tradición en el consumo de insectos.

Aunque a muchos les causa repulsión el sólo pensar en comer insectos, hay paises y lugares donde encuentran mayor aceptación y forman parte de la dieta cotidiana, especialmente en las áreas rurales.

En las zonas urbanas es difícil encontrar lugares que ofrezcan insectos como parte del menú y mucho menos hallarlos en tiendas de autoservicio o centros comerciales. En algunas urbes se les encuentra como platillos de lujo que ofrecen restaurantes especializados, como manjares de atractivo turístico.

Los insectos comestibles poseen un alto valor nutrimental, pues de acuerdo a investigaciones realizadas, 100 gramos de insectos proporcionan más del 100 por ciento de las necesidades diarias de minerales y vitaminas. Además tienen una mayor cantidad de proteínas y grasas que la carne de res y el pescado y aportan un elevado nivel de energía.

Por ejemplo, las orugas, según la especie de que se trate, contienen abundantes minerales como potasio, calcio, magnesio, zinc, fósforo, hierro y diversas vitaminas. Cien gramos de orugas secas contienen 53 gramos de proteínas, 15% de grasas, 17% de carbohidratos y un valor energético de alrededor de 430 kilocalorías.

Recientemente en la ciudad de Chiang Mai, en el norte de Tailandia, se reunieron representantes de la ONU y expertos que buscan promover el consumo mundial de insectos.

Según estos expertos, para conseguir aumentar el consumo de insectos comestibles alrededor del mundo, las empresas que los comercializan deben mejorar el empaquetado y la promoción de sus productos para atraer al los consumidores potenciales y ampliar la demanda, especialmente en las urbes.

Fuente:
Dietas.com

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