Filántropos y emprendedores


Imagen de José I. Torreblanca

Es la hora de los emprendedores sociales, concluía en mi última entrada. Un simple vistazo a nuestro alrededor y veremos que lo mejor de esta crisis está en la multitud de iniciativas que han surgido en estos últimos años.
Vean, por ejemplo, hazloposible.org, una plataforma que agrupa múltiples iniciativas de emprendimiento social, desde un maratón tecnológico de hackers al servicio de la sociedad (“hackatones for good”!) a una web donde obtener microfinanciación para proyectos solidarios (microdonaciones.net), buscar ONGs que necesiten voluntarios (hacesfalta.org). ¿Y qué decir de actuable.org, que ahora forma parte de change.org, una plataforma online desde la cual se pueden organizar campañas colectivas (contra la repetición de la tragedia del Madrid Arena, el indulto a Emilia o el cierre de una unidad infantil en un hospital)? Por no hablar de las Plataformas de Afectados por las Hipotecas que han logrado una especial visibilidad estos días a raíz de la comparecencia en el Congreso de Ada Colau. También está la marea verde educativa, la marea blanca sanitaria o la plataforma de afectados por las preferentes.
Paradójicamente, todas estas iniciativas, aunque tienen lugar en un contexto de retroceso económico y de nivel de vida muy importante, nos hablan de un avance social y democrático en nuestro país. En España nunca ha habido una gran tradición de filantropía ni de emprendimiento social. No somos Estados Unidos, ni en cuanto a las actitudes hacia lo público o el voluntariado ni en lo relativo a los regímenes fiscales, de acuerdo. Pero las cosas están cambiando. Véase por ejemplo el trabajo de Ashoka, una organización que “apadrina” a emprendedores sociales en todo el mundo y que tiene una sede en España.
Sin duda que uno de los decanos del emprendimiento social y la filantropía en España es Diego Hidalgo, que recientemente ha cumplido 70 años, una gran parte de ellos dedicados a fundar y financiar organizaciones que persiguen objetivos de mejora social, en su caso relaciones con la paz, la pobreza, la democracia y el diálogo intercultural. Su trayectoria, aunque no muy conocida, es amplísima (véase biografía). Por eso merece la pena, para todos aquellos que quieran emprender un proyecto social, escuchar las diez cosas que Diego Hidalgo dice haber aprendido después de una vida dedicada a la filantropía. Como Diego señala, ser un emprendedor no requiere tener dinero, sino actitud. Este es su decálogo.
El miedo es el peor enemigo de todo proyecto e idea.
Todo diagnóstico de un problema debe ir acompañado de sus soluciones.
Toda debilidad es susceptible de ser convertida en una fortaleza.
Para resolver un problema, hay que escuchar antes de hablar.
Todas las personas necesitan saber cuándo lo están haciendo bien o mal.
La base de la motivación es la afinidad y el logro.
Todo problema, todo conflicto tiene solución.
Las nuevas generaciones tienen la solución.
Las personas pueden cambiar las cosas. Las cosas pueden ser cambiadas.
Siempre hay que pensar en grande.
Escuchando a Diego Hidalgo, es imposible no pensar que todos tenemos un potencial transformador que aplicar a hacer de esta sociedad un sitio mejor, ¿no?

* Video tomado en el acto celebrado el día 6 de febrero en el Auditorio de la Fundación Mapfre en Madrid y en el que participaron María Zapata, directora de Ashoka España, atalina Parra, socia de Philanthropic Intelligence y fundadora de Hazloposible.org y uan Luis Cano, periodista, escritor y fundador de la Fundación Gomaespuma.

Fuente: http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/2013/02/filantropos-y-emprendedores...

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