La herencia de los ídolos


Imagen de Salomón Raydán

Muchos factores pueden explicar el fenómeno político y electoral que ha sido durante estos años el Presidente Chávez: La gran cantidad de recursos económicos, los errores de la oposición, el control de los poderes, la suerte, o en fin, lo que les dé la gana, pero lo que nadie puede negar es la inmensa intuición política del presidente. Esa increíble facultad nos permite decir sin temor a equivocarnos que el Presidente Chávez es uno de los fenómenos políticos más extraordinarios en la historia política de latino americana.

Quiera que nos guste o no su estilo, o sus ideas políticas, lo que nadie puede dejar de atribuirle, es eso que por falta de una descripción más racional, llamamos “olfato político”. Aún sus opositores más radicales reconocen su habilidad y su enorme capacidad para encontrar salidas políticas innovadoras y audaces, donde la mayoría simplemente habrían fracasado.

Estos elementos intuitivos e irracionales no se heredan. Sin duda se pueden desarrollar y mejorar con la práctica, pero no son heredables. Esto debe constituir una enorme preocupación para aquellos que les tocará llenar su vacío, si efectivamente el Presidente no puede superar su enfermedad.

El escenario político cambia radicalmente sin la presencia física del presidente Chávez. De inicio se debe reconocer que cualquier líder actual carece del brillo y la fuerza del liderazgo del Presidente Chávez. Sin embargo la ausencia de esa fuerza única, permitirá surgir otros liderazgos que precisamente por ese brillo, habían permanecido opacados.

Pienso por ejemplo en líderes importantes como Vielma Mora, García Carneiro, Mata Figueroa, Castro Soteldo, quienes están llamados a convertirse en referentes con fuerza propia, especialmente después de haber sido electos en cargos regionales. Entiendo que esa fuerza propia aún no se ha desarrollado plenamente, pero sin duda tienen la oportunidad de lograrlo en un tiempo relativamente corto. Más aún, debido el carácter regional de su liderazgo, la comparación directa con el Presidente será menos intensa y las oportunidades de brillar será mayor. Otros líderes con ambición presidencial, no tendrán esa suerte y deberán enfrentar un nivel de cotejo mucho más directo.

En su última alocución al país el Presidente Chávez fue claro en expresar su voluntad para que el país, más tarde o más temprano, continuara por el camino electoral. Aquí nuevamente mostró su inmenso olfato político, pues sabe desde esa innegable intuición política, que el actual pueblo Venezolano difícilmente permitiría otro rumbo. Un camino electoral y democrático garantiza la persistencia de la visión social del presidente, sea quien sea el que termine ganando una futura contienda electoral, pues tal y como él mismo lo ha expresado, “La revolución está sembrada”. Una aventura no electoral por el contrario, puede desatar demonios inciertos cuyos efectos son impredecibles para cualquiera de los bandos.

Salomon Raydan
@salomonr

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