Margarita sabe a piñonate, el dulce tradicional margariteño hecho a base de lechosa


Reserve una tarde para disfrutar del verdor de las laderas del Cerro Copey, visite los alrededores de San Juan Bautista y pregunte a los lugareños dónde queda Fuentidueño, un caserío célebre por sus frías pozas y por elaborar uno de los dulces emblemáticos de la isla: el piñonate.

La receta parece simple.

Al papelón disuelto en una gigantesca olla de hierro se le incorpora azúcar blanca hasta que hierva. Luego se le añade lechosa rayada con concha y todo. La cosa se complica por las grandes cantidades del dulce que elaboran con celo la familia Salazar, una de las pocas que continúan con la tradición en Margarita.

La superstición juega un papel importante en el éxito de la receta. Antes de iniciar la preparación, la casa debe pasar por un proceso de purificación: todas las mujeres con la menstruación deben alejarse del recinto culinario y se impone la abstinencia sexual. Los deslices amorosos son un ingrediente nefasto para que la mezcla alcance su punto exacto.

José Ramón Salazar y sus hermanos le dan paleta a la mezcla en un horno de leña especialmente diseñado para la elaboración del dulce. Extienden el espeso líquido sobre una mesa hasta que se enfría y endurece. Lo pican en cuadritos y lo envuelven en cachipos.

El dulce se consigue con seguridad en la bodega El Mamey de Fuentidueño, en los puestos de dulces de San Juan Bautistas y en el Mercado de Conejeros.

Si desea probar el sabor tradicional de Margarita, no regrese a tierra firme sin probar el piñonate.

Fuente: Elestenoticias

EA

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