Los chavistas también aman a Estados Unidos


Imagen de José Antonio Puglisi

El gobierno de Hugo Chávez ha acusado, durante más de 10 años, a los opositores de amar a Estados Unidos y de venderse a los intereses del “imperio”. Una denuncia que, ahora, se vuelve en contra de los “revolucionarios”. No sólo por los constantes viajes de los representantes oficialistas y familiares a Norteamérica, sino además por la creciente importación de gasolina desde Estados Unidos a lo largo de 2012.

La información ―que se ha difundido en medios como El Nacional― desmiente las declaraciones del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, durante la conmemoración del 4F, donde aseguró que a los opositores “les encanta una bandera, pero de 51 estrellas, a ellos les encanta la bandera gringa”. Al parecer, son los propios oficialistas quienes sienten cariño por el “imperio”, ya que además de ser su principal comprador de petróleo, es también el proveedor de combustible que les permite ocultar que PDVSA y el Gobierno son incapaces de satisfacer la demanda interna.

Aunque el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, ha intentado negar que se esté importando gasolina y menos de Norteamérica, los datos del Departamento de Energía de Estados Unidos opinan lo contrario. Según la organización gubernamental, se han importado 85.000 barriles diarios de gasolina convencional hasta noviembre pasado. Una cantidad que supera el volumen de compras realizadas durante el paro petrolero (cuando se adquirieron 36.000 barriles diarios en 2003) y que registra una marca récord en la compra de combustible por parte de Venezuela.

El año pasado, Ramírez intentó desmentir esta situación afirmando que “mantenemos el mercado interno con nuestra propia producción. Lo que importamos son aditivos, porque aquí no se producen suficientes”. Sin embargo, esto tampoco es del todo cierto. En el informe del Departamento de Energía de Estados Unidos se detalla que PDVSA compró, hasta noviembre de 2012, 111.000 barriles diarios, de los cuales: 76,5% eran gasolina, 23,4% eran adictivos (como a los que hace referencia el Ministro) y el resto eran 1.000 barriles diarios de lubricantes.

Estados Unidos está salvando la imagen de PDVSA y del gobierno “revolucionario”. En este sentido, los oficialistas deben amar a su vecino del norte, ya que las importaciones de combustible están funcionando como un parche para solventar, provisionalmente, las carencias productivas de la empresa estatal y los graves problemas que afronta, tales como que la refinería de Amuay sigue teniendo una operatividad del 57%.

Pero aún hay más. “PDVSA afronta severas restricciones en su flujo de caja y tiene una reputación de mala paga porque le debe a sus proveedores y a sus socios. Si no reorganiza sus ingresos no se resolverán los problemas económicos del país como la escasez de divisas, el déficit fiscal e incluso lograr una reducción en la inflación”, según ha explicado el economista Orlando Ochoa en el foro sobre Perspectivas Económicas 2013.

Esta insólita situación sólo puede ser adjudicada a la pésima gestión oficialista. Es imposible justificarse en la falta de recursos o de tiempo, ya que en los 14 años que Chávez lleva en el poder, el precio del crudo ha sido 11 veces superior al de sus predecesores. Aunque este acontecimiento ha ofrecido grandes márgenes de ganancias a PDVSA, las inversiones en mantenimiento, innovación e implementación de nuevas tecnologías han permanecido al mínimo para utilizar estos recursos a favor de campañas políticas gubernamentales.

Consientes de cómo necesitan a Estados Unidos, los oficialistas sólo utilizan su imagen de revolucionarios aguerridos contra el “imperio” en los actos públicos, pero lejos de las cámaras y de los micrófonos, son los mismos que negocian a escondidas la compra del combustible que no pueden producir. La relación entre chavistas y Norteamérica es un amor que, como todo romance, sólo ocurre en la intimidad, sin testigos y con una pasión llena de celos. Esos que estallan cuando la oposición coquetea un poco con la nación anglosajona.

@JosePuglisi

Compartir



 
 
 
 
 
 
 
 

Comentarios

 
 
 
 

Suscribete a nuestro boletín semanal