Lo que nos espera

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La presencia en Venezuela del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad ­reconocido como uno de los grandes promotores del terrorismo mundial­, en un momento en que se perfila un gran conflicto en el golfo Pérsico, generado por su programa nuclear y la amenaza de bloquear el estrecho de Ormuz, por donde sale casi 40% del petróleo que consume el mundo es totalmente ajeno e inconveniente para los intereses de los venezolanos, más pendientes del proceso electoral y de problemas verdaderamente agobiantes que de un conflicto tan lejano propiciado por la república islámica.

Según fuentes de inteligencia, antes de la llegada del mandatario iraní, el Alto Mando Militar reunido con el Presidente analizó la problemática que afronta el “gran aliado estratégico” con el imperio, Israel y la Unión Europea, y habrían acordado planificar, conjuntamente con Ahmadinejad, una operación militar cuando se cierre el paso a los buques petroleros por el estrecho de Ormuz, para que Estados Unidos tenga dos frentes en dos partes distintas del mundo: uno en el golfo Pérsico y el otro en América Latina.

Esa operación militar, que sería dirigida por el ministro de la Defensa, general Rangel Silva, y coordinada por el general Clíver Alcalá Cordones ­ambos acusados de narcotráfico por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos­ sería la excusa perfecta para no realizar las elecciones de octubre, que el Gobierno teme perder.
Chávez y Ahmadinejad están necesitando una guerra para aureolarse de muertos y sellar su pacto fundamentalista de “juntos para siempre”, pero sin la Fuerza Armada Nacional, que no los acompañará en acciones militares contra Estados Unidos, ni permitirán que les suspendan el envío de petróleo, como propusieron en la mencionada reunión con el Alto Mando.

Cabello con Dios y la revolución

La decisión de poner a Diosdado Cabello en la Presidencia de la Asamblea Nacional se tomó de un día para otro. Dos días antes se iba a reelegir al diputado Soto Rojas, pero perdió la confianza por dialogar con la oposición y por la auditoría ordenada a la gestión de Cilia Flores, que era una factura pendiente. Por otro lado, Diosdado goza del apoyo de los militares revolucionarios, de sus compañeros de promoción que están al frente de los batallones y serán ascendidos este año a generales; también tiene respaldo entre militares no afectos al chavismo, que rechazan la interferencia cubana y creen que el nuevo presidente de la AN puede ser presionado si Chávez abandona el poder.
El retorno de Diosdado, después de ser marginado y perder la confianza del Presidente ­que llegó a considerarlo traidor­, es una jugada para atraerlo y comprometerlo, pues según Chávez es mejor tenerlo bien cerca. Rangel Silva, designado como ministro de la Defensa es incuestionablemente leal, logró el apoyo de los hermanos Castro, pero no tiene ningún liderazgo en la FAN.

Tic tac

Provocación: refuerzan la seguridad en el personal diplomático estadounidense para evitar atentados contra cualquier ciudadano norteamericano a “manos del hampa común”, que podría ser el detonante que provoque una acción de Estados Unidos en Venezuela.
El principal enemigo: según fuentes de inteligencia, continúa deteriorándose la salud del Presidente de la República.
Después de cada viaje al interior, al finalizar las presentaciones televisadas, sale agotado y debe ser tratado por los médicos cubanos. Abusa de su resistencia.

Su salud, que es su principal enemigo, podría obligarlo a retirarse de la contienda electoral. Ese es el motivo por el cual está designando a militares de su confianza, con la intención de no dejar políticos civiles en cargos claves…

tic tac

Fuente: El Nacional