Narcoestado

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Cuando el ex magistrado Aponte Aponte cayó en desgracia, sabía que si se quedaba en el país era hombre muerto. Su problema surgió por razones económicas. Según nuestra fuente de inteligencia, Aponte Aponte se hizo el loco cuando le reclamaron una alta suma de dinero ­en dólares­ y aseguró que se lo había devuelto a Walid Makled.
Tuvo que irse para preservar su vida; lo hizo con el apoyo de un grupo de oficiales, que quiere lavarle la cara a su institución, para que el país vea una transformación completa de su Fuerza Armada y que la aberración del narcotráfico sea erradicada, y los “narcogenerales”, execrados y enjuiciados.
Por eso colaboraron para que el ex magistrado los denunciara en la DEA y el FBI, que sustancian un expediente sobre tráfico de drogas relacionados con las FARC, en el que se encuentran involucrados, entre otros, el ministro de la Defensa, Henry Rangel Silva, el comandante de la Guarnición de Maracay, general Clíver Alcalá Cordones, el director de la Oficina Nacional Antidrogas, general Néstor Reverol, y el ex director de Inteligencia Militar, DIM, general Hugo ­el Pollo­ Carvajal.
Si se aportan las pruebas contra el llamado “zar de la droga”, como tildó Aponte al general Alcalá Cordones, si también es verdad que en el cuartel del Ejército en Carora, estado Lara, estuvo resguardado un importante cargamento de droga ­que no era producto precisamente de los decomisos­, el país podrá ser declarado como un “narcoestado” por las autoridades de Estados Unidos.
La movida. El caso Aponte ha venido como anillo al dedo en el sector militar para resolver confrontaciones y divisiones.
Los “narcogenerales” se han quedado solos, al punto de que el ministro Rangel Silva salió corriendo la semana pasada hacia La Habana, para exponerle al presidente Raúl Castro su situación personal y la de otros personeros, ante cualquier escenario que los obligue a salir de Venezuela, y tener la seguridad de que pueden trasladarse a Cuba.
En la Fuerza Armada están convencidos de que este Gobierno no tiene vida, el grupito de “narcogenerales” siempre fue una minoría sin liderazgo y, actualmente, la dirigencia opositora, a través de emisarios, ha recibido garantías del sector castrense de que el oficialismo no tendrá chance para hacer algunas movidas.
Un sector del oficialismo se empeña en que el presidente Chávez debe renunciar por razones de salud y quedarse en Cuba, para tratarse su enfermedad antes de que sea inhabilitado. Que debe elegir a un candidato que lo suceda y encargar de la Presidencia de la República a Elías Jaua. Según nuestra fuente, de presentarse imponderables que le impidan a Chávez continuar como candidato y que circunstancias violentas obliguen a una intervención militar, sería una acción rápida sin las características de un golpe de Estado, para que las elecciones puedan realizarse en octubre. Entre los militares existe un consenso de que lo más conveniente para el país es una salida democrática, como esta pautada para el mes de octubre.
Tic tac... El presidente Raúl Castro recibió un informe del Departamento América sobre la situación política en Venezuela, donde señalan la acelerada pérdida del control en la Fuerza Armada Venezolana y le recomiendan dar un giro a su política con ese país, debido al vacío de poder y a la posibilidad de que los militares tomen el poder en cualquier momento. En opinión del DA, al gobierno de Chávez le queda poco, no sólo por la enfermedad, sino por las graves denuncias del ex magistrado, de las cuales no se escapa ningún poder. Es un hecho que Venezuela será declarada narcoestado y, como dicen en Cuba: “El imperio es malo y no perdona”.

Fuente: El Nacional