Cómo abrirle el apetito a niños que no quieren comer y evitar el estrés para los padres


Un niño que se niega a comer es una fuente de estrés para los padres y puede llegar a convertir la hora de las comidas en un martirio. Hay los que hacen escándalo, no abren la boca, se ensucian y se empecinan de un modo que se cansan ellos y a quienes los rodean y cuidan. La mala noticia es que se trata de una conducta normal, en la que eventualmente cualquier niño puede incurrir, incluso aquel que nunca tuvo problemas para comer. La buena noticia es que el tema tiene solución, antes de que los padres tengan un colapso nervioso viendo a su hijo negándose a recibir alimento.

Para ayudarle en esta misión, en Mi Vida fuimos a buscar a dos especialistas que tienen sugerencias promisorias para que los retoños coman felices de la vida. Se trata de la nutricionista Roberta Stella, jefe de nuestro equipo de expertos en nutrición, y la sicóloga Adriana Araújo, que nos dirán cómo transformar a un pequeño terrorista antialmuerzos en un campeón del plato limpio.

Use platos con el tamaño correcto.

Durante el crecimiento del bebé es normal que cambien las cantidades de alimentos que son servidas en el plato. En el primer año de vida, el chico presenta un rápido desarrollo, pero de ahí en adelante la velocidad de su crecimiento disminuye, y la cantidad de alimentos ingerida también tiende a ser menor. Por eso, no vale la pena preocuparse si el niño comienza a ingerir menos alimentos de los que unos esperaría. Lo mejor en cualquier caso es mantener el seguimiento con un pediatra para verificar si el crecimiento del niño es adecuado, minimizando la ansiedad y las expectativas ante la cantidad de alimentos que ingiere.

Orden en los horarios.

Si el almuerzo es en casa y a mediodía, no le dé biberones ni jugos en mamaderas en los horarios previos. Tras tomarse el tetero, es obvio que el apetito del chico va a disminuir. Las comidas junto a la familia incentivan a los niños a comer y les despiertan el apetito hacia alimentos diferentes. Por eso, trate siempre de incluir algún nuevo sabor en el menú, y probarlo en compañía de los niños.

Dé el ejemplo.

Los hábitos alimenticios de la familia son el mayor ejemplo para un niño. Si las personas que están alrededor sólo toman bebidas gaseosas, frituras y alimentos empacados, y le insisten a los niños para que coman alimentos saludables, el niño hará lo que vé, no lo que le dicen. Si la familia toda toma jugos, frutas y legumbres, lo mismo harán los más pequeños de la casa.

Sí, ¡es pereza!

Parece una locura, pero algunos chicos tienen pereza de comer. Les resulta aburrido tener que dejar de jugar para sentarse a masticar un plato muy lleno. Perder todo ese tiempo de juego les resulta poco atractivo, y los padres pueden ayudar con pequeños trucos en la mesa (el avioncito es viejo, pero efectivo), colocando los alimentos en forma graciosa en el plato, sirviendo poquita comida y luego agregando cuando el niño quiera más, y prometer alguna gratificación posterior a quien deje su plato vacío.

Recetas caseras.

Mezclar alimentos puede ser una buena opción en un momento inicial, o con chicos más testarudos. Para cada cantidad de alimento que al niño le gusta, déle un poquito de aquella que no le gusta tanto. Así terminan comiendo de todo un poco, sin darse cuenta, asegura la sicóloga Araújo.

Dulces saludables.

La pasión precoz por los dulces es algo común a todos los niños: es previsible que los niños tengan un paladar al cual le estimulan más los dulces. Use ese factor para hacerlo comer, ofreciéndole alimentos saludables y dulces, como las frutas. La oferta de tortas, dulces y chocolates debe ser esporádica, para que los niños internalicen que tales alimentos no deben ser consumidos todos los días, sugiere la nutricionista Roberta Stella.

Cocinen juntos.

Prepare el menú con la ayuda de los niños. Pídales sugerencias, pero sin dejarlos que manejen el menú familiar. Use la ocasión para enseñarles la importancia de balancear las comidas, consumir alimentos saludables y restringir aquellos más calóricos y con menos calidad nutricional.

Contraproducentes.

Evite los jarabes estimulantes del apetito que se recomiendan como una panacea para los niños inapetentes. Son productos obstaculizan el desarrollo del paladar de los más pequeños.

Y recuerde que cuando los niños tienen hambre van a buscar comida. Queda en sus manos tener disponibles opciones saludables en esos momentos. Preste atención a los eventos que pueden perjudicar las ganas de comer de los niños, como sucede cuando aparecen los primeros dientes.

Reglas básicas:

1. Que las comidas tengan horarios regulares

2. Evitar las meriendas entre comidas

3. Evite comer frente a la televisión o la computadora

4. Déle el ejemplo a sus niños, cultivando usted mismo buenos hábitos alimenticios

5. Tenga siempre frutas, legumbres y verduras en casa

6. Use las recompensas sólo en situaciones de emergencia

7. No obligue al niño a comer: cuando tenga hambre ofrézcale la comida que antes rechazó o alimentos sanos.

Fuente: Yahoo

EA

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