No todo lo digital es oro


Imagen de Angelo Burgazzi

Para aquellos que tenemos muchos años en esto del emprendimiento es muy satisfactorio ver el gran crecimiento que ha tenido en el mundo, y aunque en menor grado también en Venezuela, el interés sobre este tema y la comprensión de que el emprendimiento es el pivote que mueve el progreso.

Cada vez son más comunes las conversaciones sobre emprendimiento, sobre la creación de valor y las enormes posibilidades que puede tener una buena idea cuando a ella se le suma una mejor ejecución. Conceptos hasta hace un tiempo desconocidos son ahora temas de pasillo de universidades y parques tecnológicos: métodos ágiles para “arranques livianos” (lean startup), el uso de técnicas como el lienzo (canvas) para el desarrollo de modelos de negocio y ya no tanto de planes de negocio, y la aceptación al fracaso, y mejor si rápido (fail fast), para mencionar algunos. Los estudiantes de los últimos años se plantean arrancar su propia empresa, su startup, a menudo con soluciones de bajo costo, que viven en el espacio digital, al alcance de nuestros dedos, en nuestros aparatos móviles cada vez más “inteligentes”.

Los ecosistemas de emprendimiento se van enriqueciendo, y los varios actores van reconociendo su papel. Mentores, ángeles inversionistas, fondos de capital de riesgo, universidades, entes públicos y empresarios girando en torno a la que viene siendo reconocida como la estrella (a veces por descubrir) de esta movida: el emprendedor. ENE Venezuela (www.enevenezuela.org) es un buen ejemplo de esto.

Si hace apenas unos 5 años, cuando estábamos en los inicios con ACCEDE (www.accede.net), nuestra propuesta era casi incomprensible, hoy ya no hay que explicar qué es un acelerador de negocios, un espacio de co-work, un espacio de emprendimiento. Cada país, casi cada ciudad, cuenta con los suyos. Interesante por ejemplo ver el trabajo de Wayra, presente en varios países de Iberoamérica. Así como el de las incubadoras de los parques tecnológicos de varias universidades del país, que han revisado y modernizado sus prácticas, poniéndose al día con los tiempos.

Varios países cuentan con iniciativas impulsadas desde el gobierno. Hemos mencionado a StartupChile como punta de lanza en Latinoamérica. Israel dicta pauta en el tema. En Europa, ciudades como Berlin y Londres se disputan el liderazgo continental. Y en la meca del emprendimiento, Silicon Valley, las aceleradoras se cuentan por docenas.

Las aceleradoras, con sus distintos sabores y variedades, son cada vez más numerosas, más populares, y más concurridas. ¡Celebramos que sea así!

¿Listo para el Demo-Day?

Así como las aceleradoras han proliferado, lo han hecho los “días de demostración” (demo-day), los concursos de presentaciones, eventos en los que en pocos minutos, a veces menos de 3, cada emprendedor compite para hacer sobresalir su propuesta ante un jurado que decidirá cuál propuesta es “mejor”. Después de escuchar una docena de presentaciones en menos de una hora, un jurado debe determinar quién es el “ganador”.
El origen de estos eventos viene de la idea de que los emprendedores deben estar preparados para explicar su propuesta en cualquier momento a un inversionista. Al encontrárselo en un ascensor, por ejemplo (el famoso elevator pitch). La participación en estos eventos es una experiencia de crecimiento interesante para el emprendedor. Poner en orden las ideas, y lograr comunicarlas efectivamente en pocos minutos, es una tarea retadora, y el proceso de aprendizaje para lograrlo es muy enriquecedor.

¿Ganador del concurso o mejor emprendimiento?

Cuidado, sin embargo, con confundir los fines con los medios, y comenzar a aproximarse a estos eventos como si el objetivo de nuestra acción emprendedora fuera ganar competencias. Si damos prioridad a ganar un concurso por sobre seguir avanzando en nuestra aventura emprendedora, podríamos caer en la trampa de tomar decisiones que pudieran mejorar nuestros chances de ganar, por sobre otras que pudieran ser de más beneficio para nuestro emprendimiento. La reina del concurso de belleza no suele resultar en la actriz con el oscar.

Cuidado entonces con quedar enganchados con las reglas de los concursos y las presentaciones de 90 segundos. Bajo la convicción de que nuestra idea debe ser la más atractiva, y poder explicarse en pocos minutos, pues eso significaría que es excelente, se esconde el peligro de preferir dedicarse a soluciones para problemas banales, fáciles de entender por cualquier oyente.

¿Qué pasa con soluciones a problemas más complejos? ¿Problemas importantes, pero que no necesariamente son muy conocidos o populares?
Sigue trabajando en ese proyecto que te apasiona.

Más importante que ganar un concurso es estar convencidos de que, de ser nosotros los jueces, nuestra idea sería la ganadora. De tener nosotros los recursos, los invertiríamos en nuestro proyecto. Que venderíamos el carro para ello. Esa convicción es requisito para poder sobrellevar el duro camino de poner una empresa en marcha. Nuestro emprendimiento debe ser una apuesta de largo plazo, que debe resistir la prueba del tiempo, la generación de valor debe ser tangible y concretarse más allá de la novedad.

El emprendedor se aproxima a su propuesta con la pasión de querer cambiar el mundo y con la convicción de poder cambiarlo. Y no vamos a cambiarlo a punta de angry birds. Allí esta Zynga, buen ejemplo de estrella fugaz cuya fama y popularidad no está siendo suficiente para ser autosustentable. Ya está bueno de granjitas en Facebook.

No se trata de ser popular, de convencer a unos jueces, o de tener un millón de usuarios de algo que no dejarías que tus hijos usaran. Las soluciones digitales tienen que producir aportes tangibles para mejorar la calidad de vida del mundo físico. Al mundo de la salud, o al de la educación, solo para mencionar dos campos en los que hay mucho por hacer y enormes posibilidades de hacer tangible el aporte de lo digital al mundo real, aun cuando el jurado no logre entenderlo en 3 minutos.

Sigue trabajando en ese proyecto que te apasiona.

Angelo Burgazzi es emprendedor, especialista en tecnología de información, fundador y director de ACCEDE Espacio de Emprendimiento y de la organización DBAccess. angelo@accede.net @burgazzi

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