¿Podrá existir un año peor para los venezolanos que 2017?

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El año 2017 fue sumamente duro para los Venezolanos, quienes sufrieron en carne viva una crisis inimaginable; la falta generalizada de alimentos aunado a la inaccesibilidad por parte de la mayoría de aquellos pocos que se conseguían en los anaqueles, la falta de medicinas, el rápido y continuo deterioro de los servicios públicos, las deficiencias en la producción nacional, el cierre de empresas, la pulverización del salario, la devaluación de la moneda, la falta de efectivo, las continuas fallas en la distribución del combustible a nivel nacional; fueron solo algunos de los problemas que tuvieron que enfrentar los Venezolanos en su día a día durante el año que se acaba de ir.

Según diferentes encuestas y estudios de opinión, por primera vez los Venezolanos escogieron durante el 2017, a la crisis económica y alimentaria, como el principal problema que los agobia; ello por encima de la delincuencia y la crisis política e institucional, que durante años figuraron como primeros en esas listas; y esto no quiere decir que dichos problemas hayan disminuidos o se hayan combatido al punto de dejar de puntear en esas encuestas, sino que la gravedad de los otros problemas fue tan impactante que los desplazó totalmente.

Pero la realidad de la crisis no solo se ve reflejada en las encuestas y estudios de opinión, sino que se ve, se escucha y se siente sin distingo alguno en calles, urbanizaciones y/o barrios de cualquier municipio del País; es un pan nuestro de cada día ver y escuchar constantemente historias impactantes, como por ejemplo, de personas que buscan en la basura algún tipo de alimentos o de aquellos que han tenido que eliminar de sus dietas, parcial o totalmente, las proteínas de origen animal y sustituirlo con otro tipo de alimento, ya que su precio, cuando se consiguen, es totalmente inalcanzable en las calles; o de cientos de personas que sufren enfermedades crónicas y que han tenido que suspender sus tratamientos porque no consiguen las medicinas para seguirlo o de muchos otros que han tenido que sustituir algún medicamento con otro sin conocer su impacto adverso o de aquellos que han tenido que modificar las dosis, muchas veces a juicio propio, de manera que les alcance la medicina durante el tiempo estimado del tratamiento. Igualmente, también se ven casos, que parecieran que no son tan impactantes, pero que en el fondo demuestran un descalabro total de la economía y de la grave crisis en que estamos inmersos, como es el caso de los ladrones que en minutos le sacan el aceite a los carros para revenderlo en las calles y que las personas a conciencia de que es robado y usado, lo adquieren para poderle dar algo de vida útil a sus vehículos, ya que muchas veces es su única fuente de trabajo o de traslado; de familias que poseían 2 carros y que han tenido que pararlos o por lo menos alguno de ellos, por lo difícil de conseguir los repuestos o por la imposibilidad de adquirirlos por su elevado costo, sin mencionar el de la mano de obra; también vemos como muchas personas que dependen totalmente de las bolsas de comidas repartidas por el Gobierno Nacional, deben sortear su sobrevivencia mientras le llegan, ya que la distribución de las mismas es irregular y por sobre todo deficiente, o de los otros tantos que viven gracias a las ayudas que familiares envían desde el exterior, por cuanto sus salarios e ingresos, le hacen imposible cubrir los gastos mas básicos como son la alimentación y la salud.

Sin embargo, lo mas preocupante es que los mas reconocidos y válidos analistas y expertos en la materia económica, avizoran un recrudecimiento de la crisis en 2018, lo cual tendrían un impacto catastrófico en la población; incluso hablan que estaremos con un nivel de pobreza tal que la hambruna generalizada generará inexorablemente una implosión social, lo cual tendrá consecuencias impactantes en la población y en el país, que durarán años para poderlas superar.

Es decir, el año 2018 podría ser todavía peor para los Venezolanos que el 2017, sino se toman de manera urgente las medidas y los correctivos necesarios y cuando nos referimos a los correctivos necesarios, ya no hablamos de medidas limitadas, como aumento de precios o salarios; incluso ya parecieran quedarse cortas, por la urgencia que se necesitan, medidas como la liberación del control de cambio o de los incentivos a la producción nacional; los cuales si bien son parte de las medidas que se deben tomar, no son las únicas; ya que lo que se necesita de manera urgente, es un cambio radical en el modelo económico y en las políticas asumidas por el gobierno nacional, que permita el auxilio financiero y humanitario; lo cual pareciera que solo se podrá lograr mediante un cambio de gobierno, ya que el actual pareciera no querer corregir el rumbo en el que esta.

Sin embargo, mientras no se realice el cambio de gobierno o de modelo, todos los actores políticos, incluidos gobierno y oposición, así como la comunidad internacional, deben buscar la manera de minimizar el impacto de la crisis para el pueblo Venezolano; no es momento de egos, ni de personalismos, y se deben buscar todos los espacios de encuentro para buscar soluciones que beneficien al país, bajo el riesgo se quedar hundidos en la crisis humanitaria mas grande que ha vivido el continente y donde nadie saldrá ileso de la misma.

No debemos perder la esperanza y la fe de que nuestro País va a salir de esta grave crisis y volverá a ser la gran nación que hemos sido y la reconstruiremos a punta de mucho trabajo y de voluntad.
Angel Dominguez