Declarar Zona Económica Especial a la Gran Maracay


Imagen de Pedro Elías Hernández

Resulta interesante la propuesta recientemente hecha por el gobierno nacional en el sentido de crear Zonas Económicas Especiales en el país, según la experiencia que en este sentido ha tenido la República Popular de China. Aun no conocemos los alcances y los detalles de la iniciativa, pero merece que se le prestarle atención.

Desde hace más de tres años, a través de esta columna periodística digital y también por medio de la radio, la televisión, mediante foros y charlas realizados fundamentalmente en el estado Aragua, hemos formulado una propuesta concreta que apunta en la dirección de crear en el centro del país ciudades modelos globales en donde se radique un poderoso parque industrial con visión exportadora. La iniciativa consiste en atraer inversiones de capital, básicamente desde el exterior, para relanzar a Venezuela como país productivo y superar la condición de nación monoproductora y monoexportadora de petróleo.

CHOQUE CON LA REALIDAD

La idea obviamente chocará con una realidad. Venezuela lamentablemente figura en los últimos lugares en los índices internacionales de competitividad y de libertad económica. Por ejemplo el Índice de Competitividad Global que realiza el Foro Económico Mundial y el Índice de Libertad Económica que publica la Fundación Heritage , colocan al país entre las últimas posiciones en atención a la evaluación que se hace respecto a nuestro desempeño en materia de estabilidad institucional, infraestructura física, capital humano ( básicamente nivel educativo de la población),estabilidad macroeconómica, seguridad personal y jurídica( respeto a los derechos de propiedad), eficiencia en el mercado de bienes, eficiencia en el mercado de capitales ( casi inexistente en Venezuela), situación del mercado de trabajo, leyes laborales, disponibilidad de tecnología y clima de negocios(permisería, corrupción gubernamental, etc). Podrá decirse por razones ideológicas que esas instituciones que producen tales informes representan los intereses del capitalismo internacional, pero la realidad es que no hay ningún inversionista importante que decida en dónde colocar su capital sin antes y revisar detenidamente estos estudios. Sin embargo, a pesar de todo esto, la propuesta del gobierno luce atractiva e indica que se está dispuesto a utilizar algo de audacia e imaginación para cambiar la actual realidad económica venezolana.

CONURBACIÓN

Sin duda la prioridad que tenemos es recuperar y acrecentar la capacidad productiva de Venezuela. En tal sentido sería excelente agarrarle la palabra al gobierno y declarar a esa conurbación integrada por los Municipios pertenecientes a la llamada Gran Maracay y otras localidades vecinas en una Zona Económica Especial para recuperar las destruidas y desoladas zonas industriales existentes en las municipalidades de Girardot, Mariño, Sucre y Lamas y crear unas nuevas en Libertador y Linares Alcántara a objeto de desarrollar allí parques industriales con vocación exportadora aplicando una idea similar a la de las ciudades modelos globales que se han constituido en la República Popular China y otros países con economías emergentes. El en el caso de la población de de Mario Briceño Iragorry, otro de los municipios que integran esta conurbación , se podría crear una Zona Económica Especial para el fomento exclusivo del turismo ecológico, dada la presencia allí del Parque Nacional Henri Pittier, un reservorio natural en donde viven especies únicas en el mundo.

Estas ciudades modelos se denominan globales ya que ellas se rigen por un estatuto de funcionamiento particular que les permite establecer relaciones comerciales directas con otras regiones del mundo, al tiempo que en el ámbito de su territorio se aplican normas económicas, jurídicas e institucionales distintas a las existentes en el resto del país al que pertenecen, las cuales son muy atractivas para la inversión extranjera. Recuerdo que en agosto del año pasado el hoy fallecido Presidente Hugo Chávez propuso convertir a la región central del país en una potencia industrial para la exportación en el marco del Mercosur y hacia la zona del Caribe, lo cual parecía una aproximación a una idea como la que estamos exponiendo.

El eje ferroviario Puerto Cabello-La Encrucijada de Turmero, que lamentablemente aun está por concluir, sería una obra de infraestructura fundamental para darle viabilidad a este proyecto ya que se transportarían directamente desde los buques que atracan en el terminal portuario carabobeño y hacia el estado Aragua las materias primas, maquinaria e insumos importados que son demandados para la producción mediante la instalación aquí de una “aduana y puerto secos” que permita nacionalizar y distribuir las mercancías traídas del exterior a las plantas industriales establecidas en la zona especial maracayera. Así se haría más ágil, rápido y eficiente este vital suministro. Igualmente el referido eje ferroviario y la “aduana y puerto secos”, servirían para hacer fluir y movilizar de forma eficiente hacia Puerto Cabello las mercancías producidas en la Zona Económica Especial de la conurbación perteneciente al Área Metropolitana de Maracay que tengan como destino los mercados internacionales.

De esta manera se reduciría significativamente el tiempo que actualmente se requiere para los procesos de importación y exportación. Otra iniciativa importante sería adecuar para uso civil a una parte de las instalaciones de la Base Aérea El Libertador en Palo Negro para que preste servicio como aeropuerto internacional de carga y pasajeros. Como vemos, la Zona Económica Especial de la Gran Maracay tendría a su disposición un puerto y un aeropuerto internacional, junto a una formidable línea de ferroviaria.

INCENTIVOS PARA INVERTIR

Con esta propuesta se recuperará la producción y se generarán miles de puestos de trabajo en corto tiempo, con lo cual abatiríamos el desempleo en nuestra entidad, el cual es uno de los más altos de Venezuela. La idea es crear incentivos para la inversión de capital, nacional y extranjera, en una área en donde se asientan las dos principales localidades de Aragua, es decir, Maracay y Turmero, ambas con gran tradición como ciudades industriales, a fin de convertirlas a corto plazo en grandes centros internacionales y nacionales de negocios, tal y como lo ha hecho exitosamente el Emirato Árabe de Dubai, con las creación de sus mega parques industriales y también China, con sus Zonas Administrativas Especiales, tales como Hong Kong, Macao, Shenzhen y el Distrito de Pudong de Shangai. Otro ejemplo importante es la ciudad de Noida en India. Estas ciudades tienen en común que cada una posee un régimen económico y de funcionamiento de sus servicios con un grado considerable de autonomía, aunque siempre bajo la soberanía política del correspondiente Estado nacional.

Para replicar el ejemplo de estos países citados (sobre todo el de China) ahora en marco de las oportunidades que ofrece el Mercosur, se deben garantizar varias cosas: 1) Los derechos de propiedad a los inversionistas, con arbitraje comercial internacional obligatorio. 2) Libertad cambiaria, con libre acceso a los dólares que se requieran para importar los insumos y materias indispensables para producir y garantía de repatriación de los capitales, sin restricción alguna, para las empresas extranjeras que se radiquen en esas zonas especiales. 3) Eliminación de la permisería, de los controles sobre la producción y sobre las ganancias empresariales, los cuales dificultan la creación de nuevas empresas. 4) Libertad de contratación laboral. 5) Exoneraciones fiscales o tributarias durante por lo menos 5 años. 6) Garantía de suministro energético a precios razonables a las empresas que se instalen en esas zonas aprovechando nuestra condición de país productor de energía barata. 7) Los trabajadores que laboren en estas zonas especiales mantendrán sus derechos a contratación colectiva, prestaciones sociales, libertad sindical y una plena seguridad laboral que garantice su integridad física durante la jornada de trabajo.

BLOQUES ECONÓMICOS

La incorporación oficial de Venezuela al Mercado Común del Sur representa una excelente oportunidad y un enorme desafío para que el país deje en el pasado su condición de nación monoproductora y monoexportadora dependiente casi exclusivamente de su naturaleza minera. Este bloque, básicamente económico, opera en función de un intercambio comercial con un arancel externo común a fin de crear una zona que propenda al libre flujo de mercancías, servicios, capitales y personas. Los agentes protagónicos de este intercambio no son sólo los Estados, sino el sector privado de las naciones signatarias y también el de aquellos países que deseen instalarse en Venezuela para aprovechar los acuerdos comerciales que establezca el Mercosur.

En tal sentido ahora pertenecemos a un bloque económico poderoso, con un mercado de más de 300 millones de personas, lo cual facilita establecer convenios de libre comercio con otros bloques económicos internacionales, tales como la Alianza Transpacífica y la Unión Europea. Por esa razón se hace imperioso modificar los arreglos institucionales que existen en el país para generar un mejor clima de negocios con el propósito de incentivar la inversión privada y la productividad para exportar. Sólo por citar un ejemplo, el promedio de tiempo que requieren para hacer las naciones del bloque sureño para realizara sus exportaciones es de 17 días y de 20 días para sus importaciones. En Venezuela exportar productos no petroleros lleva un promedio de 50 días y para importar más de 70. Esto nos habla de un engorroso proceso de permisería y de un notable deterioro de nuestra infraestructura portuaria.

Si queremos que Venezuela aparezca mejor colocada en los índices internacionales que evalúan nuestra capacidad para atraer inversiones, se requiere imaginación, audacia y superar prejuicios ideológicos. Las zonas económicas especiales, aplicadas de la forma correcta según el exitoso modelo chino, pueden ser de gran ayuda en este sentido.
Pedro Elías Hernández

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