Caso de pintor acusado de "disidente" abre debate sobre intolerancia en Cuba


La expulsión del destacado pintor cubano Pedro Pablo Oliva de un parlamento provincial, acusado de "contrarrevolucionario", abrió en Cuba una polémica sobre la intolerancia política y la necesidad del debate respetuoso, al cual convocó el presidente Raúl Castro "dentro de la revolución". "La gente ha llegado a desconfiar y temer tanto cualquier enunciado insólito, que de inmediato se apartan (...) el miedo y el rechazo se han metido en la sangre. Lo que ha ocurrido con Pedro Pablo es un buen ejemplo", comentó en su blog el cineasta Eduardo del Llano, bajo el título "Intolerancia".

Oliva, de 62 años, fue cesado como delegado (concejal) en el parlamento de la occidental provincia de Pinar del Río, tras expresar críticas a la realidad política -unipartidismo, dirigencia sin relevos- en un medio de Miami y en carta pública a la bloguera opositora Yoani Sánchez.

El artista, Premio Nacional de Pintura 2006 y patrocinador de un taller para jóvenes en su casa, acepta haber sido separado como delegado, pero rechaza las acusaciones de "contrarrevolucionario", "anexionista" y "disidente", expresados por miembros de ese órgano.

"Me niego a aceptar esas acusaciones por el solo hecho de haber expresado mis ideas (...) Soy un hombre que no se queda callado ante lo que considera errado. Quiero dejar algunas cosas claras porque también sé lidiar con la estrechez de pensamiento y las manipulaciones", escribió el artista en un comunicado.

Del Llano opinó que "hay cierta gente que cree que gritar mucho y humillar es la manera correcta de dialogar con el que disidente. A menudo lanzan ofensas que merecerían un juicio por difamación".

La necesidad de debate y de respeto a la diversidad de opiniones, dentro de las ideas políticas de la revolución, ha sido reiterada por Raúl Castro, quien excluye a los opositores, considerados "mercenarios" de Estados Unidos.

"No hay que temerle a las discrepancias de criterios (...) las diferencias de opiniones (...) siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo. Es por demás un derecho del que no se debe privar a nadie", dijo recientemente.

Para el opositor Oscar Espinosa "hay una contradicción, pues mientras hay un lenguaje a favor del debate y contra la intolerancia, se está reprimiendo más como en el caso de Oliva y de la disidencia interna".

El caso del pintor aún no ha sido tocado por la prensa bajo control estatal, aunque si por algunos funcionarios.

"Es un hombre de la revolución, es un hombre de la cultura cubana, uno de nuestros más grandes artistas. Las instituciones culturales siempre han trabajado con Pedro Pablo y van a seguir" haciéndolo, dijo el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, a periodistas extranjeros.

Sin mencionar el caso, el periódico Juventud Rebelde publicó este miércoles un comentario contra los censores de ideas que solo logran "desunir".

"Hay que despojarse de la creencia de que todos tenemos que pensar y aceptar la realidad de la misma manera, pues ni los mellizos son exactamente iguales", señaló el diario, tras asegurar que "será siempre virtuoso quien expone, desde nuestro lado y a pecho abierto, sus dudas e inconformidades".

El académico Armando Chaguaceda aseguró en la revista católica Espacio Laical que el pintor habló con "voz alta y clara de cubano de a pie, en un ejercicio responsable de la libertad, insistiendo en su deuda con la Revolución y su derecho a pensar con cabeza propia".

"Pienso en si será posible que abandonemos, en aras de la verdadera autonomía del campo intelectual cubano, las guerritas gremiales, las envidias mutuas y los silencios cómplices", se preguntó. AFP

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