Continúa la guerra política de las gorras en el país


La guerra de las gorras continúa en Venezuela y ya tiene un nuevo capítulo, el que abrió este lunes el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, al presentar una versión revisada y con símbolo chavista de la visera que en los últimos meses identificó al líder opositor, Henrique Capriles.

El 4 de febrero, la fecha reivindicada por el chavismo como "eterna" por el alzamiento fallido hace 21 años del entonces teniente coronel Hugo Chávez contra el presidente, Carlos Andrés Perez, dejó la ausencia del mandatario hospitalizado en Cuba, muchas reivindicaciones políticas y una nueva controversia servida.

El plato en esta ocasión es la gorra tricolor que se convirtió en emblema del líder opositor durante la campaña para las elecciones de octubre, una prenda elevada a símbolo ante la negativa del contrincante de Chávez a quitársela pese a la exigencia del Poder Electoral de que lo hiciera.

En medio de la campaña anodina de las presidenciales, la gorra fue durante semanas el objeto de polémicas y de un diálogo inédito entre el Consejo Nacional Electoral, que exigía a Capriles que no la usara por representar los símbolos patrios, lo que no permite el reglamento electoral, y la oposición.

"Ese es su problema ahora, no les importa que el hospital no funcione, ahora su preocupación es la gorra", replicó entonces el líder opositor, que no se ha apartado desde entonces de su colorida protección para la cabeza.

Para sorpresa de todos, el vicepresidente, Nicolás Maduro, cerró el primero de los actos con que el chavismo recordó hoy la asonada de Chávez sacando la misma gorra con un retoque en la parte delantera en el que se leía en rojo y negro "4F", con la efigie del presidente insinuada en la letra.

"Nosotros hemos hecho un diseño, una idea original que se le ocurrió a Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Nacional), que siempre anda pensando, y hemos hecho un diseño muy hermoso de una gorra que le proponemos a los venezolanos, de una gorra muy hermosa, que es la gorra de la revolución, de los revolucionarios", dijo Maduro.

"No se la pueden robar, como están acostumbrados a robar la oligarquía mercachifle", añadió Maduro sin esconder la controversia por el emblemático atuendo de Capriles.

A renglón seguido en el palco de autoridades aparecieron decenas de gorras que los asistentes se colocaron para terminar haciendo un saludo militar en el colofón del acto.

"Vamos a saludarnos todos con el tricolor con el permiso de nuestra Fuerza Armada. Todos somos Chávez, todos somos soldados de la patria del 4 de febrero", señaló el vicepresidente.

La reacción tampoco se hizo esperar y Capriles recurrió a la red social Twitter para comentar la decisión oficialista.

"Jamás podrán expropiarla ni tampoco el futuro de los venezolanos!Que viva Venezuela!", replicó el líder opositor, quien además adjuntó una foto de su gorra en su cuenta @hcapriles.

A las palabras del líder opositor respondió el, según Maduro, autor intelectual del nuevo modelo textil.

"Los únicos que aman esta bandera son los chavistas, los patriotas revolucionarios (...) de repente un día se robaron, porque esa es la palabra, porque son unos pillos, unos malandrines, se robaron esta gorra y empezaron a usarla", afirmó Cabello, vestido de militar por primera vez desde hace 19 años, según comentó él mismo.

"Ahora estamos recuperándola, aquí está el escudo de la patria", agregó el exteniente, que participó en el golpe de 1992, al recordar que la gorra fue lanzada originalmente por un colectivo de clase media del chavismo.

Para el experto en comunicación Andrés Cañizalez, autor del libro "Hugo Chávez: la presidencia mediática", este nuevo capítulo de guerra de símbolos responde a un intento del chavismo por "saldar esa deuda" que tenía el chavismo con Capriles.

"El chavismo de alguna manera paulatinamente se ha ido apropiando lo bolivariano, de los símbolos patrios, entonces le dolió mucho en ese momento el tema de que Capriles usase la gorra y de alguna manera tomase la iniciativa", señaló el profesor de comunicación política de la Universidad Católica Andrés Bello.

Además, Cañizalez recordó la posibilidad de que haya unas elecciones en el caso de que Chávez no pueda seguir en el poder por el cáncer diagnosticado hace 19 meses, por lo que enjugar el efecto de la gorra sería como robarle a Capriles "uno de los símbolos más preciados".

"El chavismo en temas simbólicos usualmente ha sido quien ha tomado la delantera, entonces el tema de la gorrita fue una de las que se pudo colocar por parte de la oposición y creo que por eso molestó tanto", señaló.EFE

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