Yahoo: Los "boliburgueses", una élite enriquecida a la sombra del chavismo

El más célebre de los "boliburgueses”, caído temporalmente en desgracia, fue Arné Chacón Escamillo, un exmilitar súbitamente banquero y hermano de Jesse Chacón, actual ministro de Energía Eléctrica y exministro de la secretaría de la Presidencia, de Interior y Justicia, de Comunicaciones y de Ciencia y Tecnología durante los 10 últimos años del gobierno de Hugo Chávez. “El primero que quiero que me agarren es a Arné Chacón (…) Era un pata en el suelo que pasó a tener un banco”, dijo el presidente Chávez en noviembre de 2009 cuando ordenó su detención y la de otra decena de banqueros afines al chavismo vinculados con varios casos de fraude que motivaron la intervención de siete entidades financieras ese año.

Arné Chacón, ex teniente de fragata, participó en la segunda intentona golpista de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Cuando lo arrestaron por “apropiación indebida de créditos” y “aprovechamiento fraudulento de fondos públicos” ya era célebre su afición por los caballos purasangre de carreras, con los que ganó varios premios regionales y algunos de los cuales fueron subastados por el Estado. Chacón salió en libertad condicional en diciembre de 2012 y su hermano Jesse se reincorporó al Gabinete ejecutivo tras las muerte de Chávez.

Otro gran aficionado a los caballos es el exteniente Alejandro Andrade, quien desde 1998 ha ocupado los cargos de secretario de la Asamblea Nacional Constituyente, secretario privado de Chávez, viceministro, presidente de fondos de desarrollo, tesorero de la nación y presidente del banco estatal de desarrollo Bandes.

Andrade es propietario de la escuela de equitación Hollow Creek Farms, en Carolina del Norte y en mayo de 2013 comenzó a ser investigado por las autoridades de EEUU por participar de un esquema millonario de sobornos en el que estarían implicados el Bandes y una casa de bolsa de Nueva York –Direct Access Partners (DAP). De manera extraoficial, se le atribuye el manejo de los fondos legados por Chávez a sus hijas que, sin ocupar cargos de gobierno ni ejercer profesión alguna, sostienen el mismo estilo de vida de cuando su padre era presidente.

El gobierno de Nicolás Maduro sostiene que por casos de corrupción como estos la revolución bolivariana ha perdido la liquidez de antaño y a pesar de los altos precios del petróleo, su única materia prima de exportación, el país atraviesa una grave de crisis de escasez de productos básicos e inflación.

Una de las principales fuentes de fraude ha sido el férreo control de cambio establecido por Chávez en 2003 para evitar la “fuga de capitales”, que restringe la compra de divisas en Venezuela al precio oficial de 6,3 bolívares fuerte por dólar mientras la cotización de la moneda en los mercados paralelos es hasta doce veces mayor.

En febrero de este año el vicepresidente del área económica, Rafael Ramírez, aseguró que al menos el 30% de las divisas otorgadas por la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), el ente regulador de esta política, fueron desviados. El ministro prometió investigar el asunto pero hasta ahora se ha negado a revelar los nombres de las empresas y particulares vinculados con el fraude.

El propio Ramírez ha estado varias veces en el ojo del huracán. Además de ser el ministro de Energía y Petróleo, es presidente de la empresa más poderosa del Estado, Petróleos de Venezuela (PDVSA), y se rumora que su poder político es proporcional con su acumulación de riquezas.

Las tramas financieras que tanto capital han aportado a la forma de vida "boliburguesa" se han extendido también hacia Panamá, según denunciaron esta semana las autoridades de ese país tras la ruptura de relaciones bilaterales decidida por el presidente Maduro.

"¿Con qué cara (Nicolás) Maduro quiere hablar de corrupción cuando han usado el centro bancario (local) para ocultar fortunas, han saqueado su país”, dijo el 10 de marzo el ministro de la presidencia panameña, Roberto Henríquez, en respuesta a los insultos proferidos por Maduro contra el presidente Ricardo Martinelli. "Han sacado recursos de Venezuela y los han puesto a buen recaudo en otros centros bancarios preparándose para posibles eventualidades de un pueblo que ya lo está desbordando (…) Hay funcionarios venezolanos y empresarios ligados al régimen chavista de Maduro que crearon empresas ficticias para poder sacar dólares de Venezuela”, afirmó Henríquez, sin dar pistas sobre la identidad de los funcionarios públicos que estarían detrás de estas operaciones.

Chávez lo advirtió una vez a sus compañeros del Partido Socialista Unido de Venezuela cuando les pidió que denunciaran públicamente cualquier viso de enriquecimiento ilícito entre sus compañeros: "A la primera señal hay que hacer algo, no hay que esperar (que el corrupto) tenga 20 camionetas y cuatro aviones. Este partido tiene que apretarse las correas morales. Partido y gobierno debemos dar el ejemplo de transparencia, de honestidad a toda prueba y más allá”, dijo a sus ministros y seguidores durante una de sus arengas dominicales transmitidas por televisión.

Pero él mismo no supo advertir y denunciar los síntomas del lujo que ya le rodeaba. Uno de los más visibles fue la transformación de su madre, la sencilla maestra doña Elena, en una mujer cubierta de joyas que paseaba con un perro faldero en el bolso.

En los últimos cuatro años el gobierno venezolano ha creado al menos dos instancias para dar seguimiento a la gestión estatal y combatir la corrupción. En el 2010 fue creada la Oficina Estratégica de Inspección, Seguimiento y Evaluación de la Gestión Pública por decreto presidencial, y en octubre de 2012 Chávez transformó el Ministerio del Despacho de la Presidencia en un “ministerio poderoso para el seguimiento de obras y programas”, el Ministerio de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno, que entonces dirigía la actual titular de la Defensa Carmen Meléndez. Luego, durante su campaña presidencial, Nicolás Maduro prometió combatir la corrupción “con mi vida misma de ser necesario”.

Ya investido como presidente, en diciembre de 2013, Maduro dijo estar preparando “una ofensiva demoledora de leyes contra la corrupción” que entrarían en vigor durante el primer semestre de 2014. Pero hasta ahora ninguna de estas leyes ha sido aprobada. Por el contrario, lo que sigue muy vigente es el sistema de controles y la economía de puertos que ha hecho propicio el enriquecimiento de esa minoría cercana al poder, denominada “boliburguesía”.

Fuente: Maye Primera/ Yahoo

DJ

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