Mitos y realidades sobre como bajar la fiebre infantil, más allá de las creencias populares


El uso de productos alcoholados para tratar de disminuir la fiebre en los niños es contraproducente. Por el contrario, los baños regulares con agua templada pueden ayudar a normalizar la temperatura corporal. Generalmente, la fiebre en los niños causa mucha preocupación, esto hace que los padres cometan una serie de errores con respecto al manejo adecuado de esta reacción física. Dichas equivocaciones, se sustentan en creencias populares tales como pensar que el incremento de la temperatura corporal es en sí, una enfermedad dañina que puede dejar secuelas permanentes e irremediables.

Hay quienes piensan que la fiebre puede ser disminuida con el uso de productos alcoholados, paños fríos o hielo; otros creen que puede ser prevenible; también es común abrigar a los niños cuando presentan un cuadro febril. En el peor de los casos, algunos padres, preocupados por el aumento de la temperatura corporal, pueden llegar a medicar al pequeño de manera excesiva e inadecuada, sin ningún tipo de control o vigilancia médica.

Al respecto, el doctor Guillermo Stern, pediatra y puericultor del Instituto Pediátrico La Florida, en Caracas, dijo que muchos padres o familiares cercanos al niño, utilizan medicamentos antipiréticos de forma excesiva; “esto puede ser muy riesgoso para el pequeño, ya que sin saberlo, pueden intoxicarlo con la administración irregular y descontrolada de fármacos de diversa índole”, indicó.

“Por otro lado, los baños con sustancias alcoholadas pueden causar intoxicación etílica por la absorción del alcohol a través de la piel; mientras que la colocación de paños fríos o hasta hielo en la cabeza o pies, hacen que la temperatura corporal del pequeño aumente aún más”, aseguró el especialista, quien también es miembro de la Comisión de Inmunizaciones de la Sociedad de Puericultura y Pediatría, y asesor científico de la Anemia Working Group Latinomerican y el Iron Club Latinoamerican.

Según el doctor Stern, mantener arropado al paciente durante un cuadro febril es otro error muy frecuente; “esto también puede mantener o incrementar la temperatura corporal. Lo que se debe hacer es permitir que el pequeño se ventile y bañarlo con agua templada para lograr la termorregulación de su cuerpo”, agregó.

Según el pediatra, 90% de los casos de fiebre en niños son ocasionados por procesos infecciosos que suelen ser virales. “El aumento sustancial de la temperatura puede traer consigo dolor de cabeza, malestar general, mareos, pérdida del apetito, decaimiento y deshidratación ocasionada por intolerancia oral, situación en la que el niño no tolera líquidos ni alimentos”, detalló.

“La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo que se activa por la presencia de agentes denominados pirógenos endógenos, los cuales activan los centros termorreguladores del hipotálamo”, explicó el galeno. Igualmente, destacó que en estos casos lo más importante es tratar el origen del cuadro febril y aliviar las molestias producidas por el mismo.

El manejo adecuado de la fiebre infantil conlleva medidas sencillas para regular la temperatura corporal. También implica la administración apropiada de antipiréticos. “Existen una gran cantidad de medicamentos para aliviar la fiebre, pero los más adecuados son los que tienen un enfoque pediátrico, como Dol Kids”, dijo el pediatra.

Para concluir, el galeno enfatizó que los familiares deben ser un poco pacientes y no angustiarse cuando el niño pase por un proceso febril. Ahora bien, si una fiebre dura más de 24 horas y está acompañada de deterioro físico, inapetencia, diarrea, vómito y dificultad respiratoria, es momento de llevarlo con un pediatra. NP

EA

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