Estudios científicos comprueban los beneficios de los "remedios de la abuela"


El uso de miel y sopa de pollo para aliviar resfríos fue puesto a prueba por científicos, quienes avalaron sus bondades. Durante siglos se recurrió a remedios caseros, en muchos casos heredados celosamente de una generación a otra, para curar desde un ataque de tos hasta un resfrío, sin que hasta ahora se comprobara científicamente su eficacia.

Lo que hasta ahora era una presunción fue comprobado por varios estudios científicos recopilados por la organización Consumer Report, que puso a prueba la eficacia de remedios caseros como la sopa de pollo o la miel y reivindicó a la figura de la abuela, que tanto insistió en que los tomáramos.

"Muchos de estos estudios separan el mito de la realidad y llevan las conocidas recetas de la abuela al laboratorio con unos resultados que en la mayoría de los casos son válidos'', dijo José Luis Mosquera, médico afiliado a la organización.

Y es que si bien la sopa de pollo no previene o acorta la duración de un resfrío, sí se demostró que puede ayudar a reducir los síntomas, según un estudio de la Universidad de Nebraska.

De acuerdo con la investigación, que fue dirigida por el especialista en pulmones Steven Rennard, inhalar el vapor tibio de la sopa "afloja'' las secreciones nasales, lo cual ayuda a drenar las fosas nasales.

"Los estudios demuestran que la abuela tenía razón en este caso y que la sopa de pollo ayuda a drenar los senos nasales cuando estamos resfriados'', señaló Mosquera.

Según el estudio, en el que se utilizó la receta de sopa de pollo y verduras de la abuela de la esposa de Rennard, el calor de la sopa también puede aliviar el ardor de garganta, puede contribuir a prevenir la deshidratación e incluso puede tener un leve efecto antiinflamatorio.

La miel, otro de los remedios caseros a los que muchos padres hispanos recurren para aliviar un ataque de tos en sus hijos, también demostró su eficacia científicamente, según Consumer Report.

La organización cita un estudio realizado en el 2007 y publicado en los Archivos de Medicina Pediátrica y del Adolescente, en el que se observó a 105 niños entre 2 y 18 años que padecían de infecciones en las vías respiratorias superiores y que recibieron miel o un antitusivo con sabor a miel sin receta médica. Los tratados con este producto fueron los que mejor respondieron.

El estudio, financiado por una agencia del Departamento de Agricultura, encontró que la miel puede aliviar las membranas irritadas en la parte posterior de la garganta, y que además tiene efectos antioxidantes y antivirales.

"Lo que se descubrió sobre la miel como remedio casero para la tos es una muy buena noticia, sobre todo si tomamos en cuenta que recientemente el gobierno recomendó retirar del mercado muchas medicinas para la tos en los niños porque hacían más daño que beneficio'', dijo Mosquera.

En enero del 2008, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) recomendó evitar el uso de medicamentos para la tos sin receta médica en niños menores de dos años por considerarlos de alto riesgo.

Las dosis utilizadas en la investigación fueron de media cucharadita de miel para niños de entre 2 y 5 años, una cucharadita para niños de entre 6 y 11 años, y dos cucharaditas para niños cuyas edades oscilaban entre los 12 y los 18 años.

Los niños menores de un año no deben consumir miel porque puede causarles botulismo infantil, una rara condición de salud que puede ser mortal.

Asimismo, el abrigarse bien durante el invierno también parece ayudar a prevenir los resfriados, de acuerdo con un estudio que sugiere que "pasar frío'' puede traer, como consecuencia, enfermarse más.

En este caso, la organización cita dos estudios que demuestran la relación entre abrigarse y resfriarse. El primero observó a 180 personas durante la temporada invernal. De ellas, hicieron pasar frío a la mitad.

El 29 por ciento del grupo que pasó frío se resfrió, en comparación con sólo el nueve por ciento de los que no fueron expuestos a bajas temperaturas.

La otra investigación citada por Consumer Report reveló que tener frío en los pies puede estrechar los vasos sanguíneos nasales, lo que disminuye la provisión de glóbulos blancos que combaten las infecciones en las fosas nasales por donde generalmente ingresan los resfriados al organismo.

Fuente: Derf

EA

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