Benedicto XVI: Merecido descanso


Imagen de Ricardo Trotti

Fue una gran sorpresa la del Papa Benedicto XVI. Pese a todas las teorías creadas a su alrededor, muchas de ellas conspirativas y otras por escándalos dentro y provocados por miembros de la Iglesia, prefiero quedarme con la figura de un buen Papa que, como dijo, se retira porque ya quedó sin fuerza física para seguir conduciendo.

Este Papa no fue ni será recordado por el carisma que tenía Juan Pablo II, pero tampoco se lo puede encasillar en un simple Papa de transición como se lo encasilló cuando empezó hace ocho años.

Es uno de los papas más inteligentes, ha asentado doctrina como muy pocos, que venía desarrollando desde la Congregación para la Doctrina de la Fe, y ha bregado por la mejora y modernización de las comunicaciones electrónicas de la Iglesia, acomodándose a los nuevos tiempos. No solo hace poco sorprendió con su cuenta en Twitter, sino que desde hace tres años lanzó su arremetida contra los curas para que e-vangelicen a través de redes sociales y el internet.

Le tocó lidiar con los problemas graves de la Iglesia, quizá el peor de la historia, el de la pederastia y lo hizo razonablemente bien y enfrentando a los curas a la justicia secular. Se vio involucrado en los Vatileaks y todo el escándalo financiero de una curia que se ha dejado tentar por aquello que en los sermones detesta.

El ex cardenal Joseph, en sintonía con Paulo VI y Juan Pablo II que calificaban a los medios de “dones de Dios”, entendió que es mejor no alterarse ante los medios y las nuevas tecnologías, sino adaptarse a ellas y aprovecharlas como herramientas para crear comunidad, frenar la emigración de feligreses a religiones más modernas o permisivas y combatir lo que escasea: espiritualidad, vocaciones sacerdotales y multitudes en misas.

Lo que nunca me gustó de él ni de otros, fue que haya insistido en oponerse a la consagración sacerdotal de las mujeres y que siga favoreciendo el celibato. Creo, sin embargo, que el tiempo pasará y estas cosas serán del pasado como fueron otras doctrinas que la Iglesia debió cambiar con los tiempos.

Este Papa más que de transición ha sido un buen eslabón para que la Iglesia pueda retomar su rumbo más espiritual y alejado de los negocios y pecados. Al menos ha puesto muchos puntos sobre las íes. A su edad y sin la fortaleza, es un buen momento para dejar la Iglesia en alguien más joven y dedicarse a un merecido descanso y consagrarse sus últimos días a la oración.

Fuente: http://www.ricardotrottiblog.com/

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