Simón Bolívar, una obsesión chavista


Imagen de Rogelio Núñez

Hugo Chávez tiene un solo pilar ideológico claro y constante a lo largo de su vida: la creencia de que es un heredero político directo de Simón Bolívar. Es una convicción que arranca desde los primeros momentos de su biografía personal y no es una ideología adquirida a posteriori como sus referencias al marxismo o a otras ideas y movimientos políticos.

En su juventud Chávez no era mal jugador de béisbol, pero a diferencia del resto de jóvenes su admiración se dirigía hacia otros referentes y admite que “en vez de Superman, cuando era niño mi héroe era Bolívar”.

Como cuenta uno de sus biógrafos, Alberto Barrera “en 1974, el joven Chávez era cadete de la Academia Militar … Desfiló en un acto oficial y pudo ver, más o menos de cerca, a Carlos Andrés Pérez, quien acababa de iniciar su primer período presidencial … el 13 de marzo escribió en su diario: “Después de esperar bastante tiempo llegó el nuevo Presidente. Cuando le veo, quisiera que algún día me tocara llevar la responsabilidad de toda una patria, la Patria del Gran Bolívar”. Hugo Chávez todavía no había cumplido 20 años”.

Desde 1982 formó junto con otros militares el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200. Entonces dijo a los oficiales que se le unieron: “así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo (…) porque lo que él no hizo sin hacer está hasta hoy”. Esta agrupación conmemoraba el bicentenario del natalicio de Bolívar y aspiraba a regenerar políticamente a Venezuela, apoyados en el ideario bolivariano.

El culto chavista a Bolívar

La sublevación del 4 de febrero de 1992 tuvo, por la tanto, raíces claramente bolivarianas.

El analista Diego Bautista Urbaneja ya subrayaba en aquellos años que esas conexiones bolivarianas de los golpistas al destacar que los propios sublevados le habían confesado lo siguiente: “Bolívar, Simón Rodríguez y Zamora constituyen la trilogía que el MRB … propone como guía … estos tres nombres constituyen unas cadenas que nos convoca a buscar un camino original correspondiente a nuestra identidad -Rodríguez-, un camino popular -Zamora- orientado por una idea de grandeza que viene a ser una vuelta a nuestro insuperable origen: Bolívar“.

Tras el golpe fracasado de 1992 y desde la cárcel de Yare, Chávez le dijo a Laura Sánchez, periodista del diario venezolano El Nacional que “el verdadero autor de esta liberación es el general Simón Bolívar, él con su verbo incendiario nos ha incendiado la ruta”.

La revista colombiana Semana comentaba hace unos años que el historiador Elías Pino Iturrieta, en su ensayo “El Divino Bolívar”, sostenía que “la devoción de Chávez por el Libertador puede rayar en el delirio. Lo que parecía un mito urbano es confirmado, al menos, por seis personas que el autor asegura que entrevistó antes de describir cómo el revolucionario hablaba con un busto de Bolívar y le guardaba una silla vacía para que –su espíritu- participara en los encuentros en los que se planificaba la nueva República. “Mientras transcurren las discusiones –después de su salida de la cárcel- la soledad de una silla testimonia la asistencia del héroe. En ocasiones el comandante fija sus ojos en ese espacio que nadie ocupa”.

De hecho, todavía en la actualidad parece que Chávez pensara que Bolívar sigue vivo: “ha causado mucho impacto en el mundo entero mirar a Bolívar como si estuviera aquí, físicamente, su mirada, su estampa de varón revolucionario, soldado patriota”.

Conquistado el poder, Hugo Chávez destruyó el viejo régimen de la IV República y construyó uno alternativo, la V República. Así el nombre de Venezuela cambió y acogió como propio el culto al héroe al pasar a llamarse República Bolivariana de Venezuela. Además, su primer plan político y socio-económico fue el Plan Simón Bolívar 2000, allá por el año 1999.

El editor del diario Tal Cual, Teodoro Petkoff, cree que Chávez ha tratado de convertirse en un Bolívar moderno: “el revival (la resurrección) chavista del culto ha creado su propia réplica de la Santísima Trinidad. Tres divinas personas: Bolívar, Chávez y Pueblo”.

Se uniría así Chávez una vieja tradición venezolana de rendir culto a Bolívar, que se remonta a la época posterior a la muerte del líder en 1830 (“vives en nosotros -dijo Chávez-…a medida que pasen los años, estarás más vivo, padre Bolívar”) y que, entre otras cosas, ha provocado que muchas ideologías diferentes le reivindiquen.

Ya el historiador venezolano Germán Carrera Damas publicó en 1969 el famoso libro “El Culto a Bolívar” donde señalaba que “instaurado para dar legitimidad al Estado nacional en circunstancias históricas específicas, el culto a Bolívar ha llegado a constituir la columna vertebral, y en no pocas ocasiones el universo, del pensamiento venezolano. Se ha extendido hasta tal punto el alcance del culto, y se ha intensificado tanto su mensaje, que en la mente de muchos venezolanos, y ello sea dicho sin establecer diferencias de nivel social o cultural, ha llegado a producirse una identificación entre los signos más elementales del culto y la nación”.

Ese bolivarianismo saltó las fronteras cuando se creó en 2006 el ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América que reunía en su seno a Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y varias repúblicas del Caribe liderada por la Venezuela chavista y bolivariana.

El culto a Simón Bolívar ha vivido en los últimos dos años los momentos más delirantes. En abril del 2010, el presidente de Venezuela logró que un equipo de médicos forenses exhumaran el cadáver.

El objetivo era investigar las causas de la muerte de Bolívar, pues sospechaba que en lugar de haber fallecido por tuberculosis, el prócer hubiera sido envenado con arsénico.

Hugo Chávez llamó entonces a fortalecer la “mística bolivariana” al conmemorar el 181 aniversario de la muerte del Libertador. Lo vinculó con sus diferencias con Estados Unidos ya que dijo que “la nueva agresión que el imperio yanqui ha desatado con mayor furor y locura este año 2011 nos obliga a nosotros (…) a fortalecer aún más (…) nuestra espiritualidad”.

Lo último ha sido desvelar una imagen digitalizada del rostro de Simón Bolívar tras una reconstrucción facial tridimensional realizada basándose en la estructura ósea del cráneo de “El Libertador” en un acto oficial para conmemorar el 229 aniversario del natalicio del héroe nacional.

Bolívar como justificación ideológica e histórica

Simón Bolívar le ha servido a Chávez para justificarse ideológicamente a lo largo de estos años.

Para el Presidente venezolano, Bolívar encarna una serie de virtudes democráticas que la revolución chavista estaría consolidando: “nuestras Fuerzas Armadas aman la democracia … Estamos reconstruyendo algo que está destruido. No es fácil, pero nosotros, nuestro pueblo, y Dios lo va a permitir, va a demostrarle al mundo lo que el pueblo venezolano es capaz de hacer; levantar a un país, construir una nueva Venezuela, una democracia real y no [una] de mentiras y falsa. Una democracia como la soñó Simón Bolívar, dando a la gente la mayor suma de felicidad posible”.

Y también Bolívar encarnaría los ideales del socialismo pues Chávez le ve como un precursor de esa ideología, un socialista “avant la lettre”: “nace todos los días en nosotros mismos, en su pueblo, en estos niños, en estas niñas, en los retoños de las plantas, en la lucha por la vida, por la justicia social”.

Igualmente, el pensamiento de Simón Bolívar es un sustento para la prédica antiimperialista y anti-estadounidense del chavismo: “Simón Bolívar previó el socialismo, como también previó el imperialismo norteamericano”.

Hace pocos días, por ejemplo, citaba unas palabras del Libertador al señalar que los Estados Unidos “parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria a nombre a nombre de la libertad … Quizás se quedó corto (Bolívar), plagar al mundo de miseria a nombre de la libertad”.

En todo esto no hay sino una clara utilización de un mito nacional para fines político coyunturales por parte del chavismo. Ya el historiador mexicano Enrique Krauze señalaba que hay dos aspectos que «habrían hecho de Bolívar un opositor a Chávez: Como republicano, Bolívar estaba del lado del orden institucional y detestaba a la revolución.En cuanto al poder absoluto en manos de un líder carismático, Bolívar luchó toda su vida contra la monarquía, que era la encarnación del poder absoluto de aquel tiempo».

Lo único seguro es que a partir de este año 2012 se van a empezar a conmemorar las “gestas” de Bolívar en su lucha contra los españoles. Unas conmemoraciones en la que va a estar muy presente Chávez quien en su fuero interno sueña con presidirlas todas, incluida la del Bicentenario de su muerte.

Él mismo lo ha confirmado: “aquí estaremos en 2030 delante de ti, Bolívar, a los 200 años de tu inmortalidad”.

Fuente: http://www.infolatam.com/2012/07/29/simon-bolivar-una-obsesion-chavista/

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