Comer tu propia placenta, ¿un mito o una realidad probada científicamente?


Se sabe con certeza que la placenta contiene nutrientes y hormonas, sin embargo los beneficios o perjuicios de su ingesta se desconocen puesto que, contrario a lo que se podría creer, no se han hecho estudios científicos sobre sus propiedades.

La última investigación que se llevó a cabo respecto a los beneficios de ingerir placenta fue en 1954, cuando se reportó: “Hasta ahora podemos afirmar que de 210 mujeres que han comido placenta, 71 tuvieron muy buenos resultados, 110 buenos, y 29 tuvieron resultados negativos.” La investigación reveló que quienes obtuvieron buenos resultados presentaron incremento en el tamaño de los senos y en la producción de leche, pero no es viable tomar como modelo un estudio que no ha tenido seguimiento durante 59 años.

Jodi Selander, promotora de la ingesta de placenta, ante la escasez de la evidencia médica, patrocinó una investigación sobre los beneficios que podría traer a las mujeres esta práctica.

Selander y sus coautores de la Universidad de Nevada encontraron a 189 mujeres que ingirieron su placenta después del nacimiento de sus hijos y dijeron haber obtenido efectos positivos como “buen humor”, “mejor lactancia” y “balance” y dijeron que volverían a hacerlo.

Las mujeres que no reportaron efectos negativos de la ingesta representaron un 70 % de la muestra, sin embargo algunas experimentaron dolores de cabeza y eructos. Otras reportaron el aumento de bochornos y cólicos, así como el padecimiento de sangrado y constipación.

Pese a que la mayor parte de quienes comieron placenta reportaron resultados positivos, el estudio no provee de información científica contundente que asegure los beneficios de la ingesta.

Fuente: http://www.mamanatural.com.mx/2013/03/comer-tu-propia-placenta-%C2%BFun-...

DJ

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