Varios factores aumentan el riesgo de desarrollar EM

No se sabe la causa exacta de la esclerosis múltiple (EM), pero es claro que varios factores pueden aumentar el riesgo personal de desarrollar la enfermedad. Junto a la genética, esos factores de riesgo incluyen edad, sexo, antecedentes médicos de ciertas infecciones o enfermedades, raza y clima del lugar de residencia.

La EM es un enfermedad potencialmente incapacitante del sistema nervioso central, que abarca a los nervios ópticos, a la sustancia blanca del cerebro y parte posterior del cerebro o cerebelo, al tallo cerebral o parte más baja del cerebro y a la médula espinal. Los nervios que van desde la médula espinal hasta los músculos forman parte del sistema nervioso periférico y la EM no los afecta.

La EM es un trastorno autoinmune, en el cual el sistema inmunitario del cuerpo equivocadamente ataca y daña la vaina protectora, llamada mielina, que recubre a las fibras nerviosas del sistema nervioso central. Esos daños derivan en problemas en la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. En última instancia, la enfermedad puede deteriorar los nervios e incapacitarlos permanentemente.

Los signos y síntomas de la EM varían ampliamente y dependen de la cantidad del daño nervioso y de qué nervios estén afectados. Algunas personas con EM grave pueden perder la capacidad de caminar sin ayuda, o de caminar mismo, a diferencia de otros que pueden experimentar largos períodos de remisión sin que aparezca ningún síntoma nuevo.

Según la Asociación Americana de Esclerosis Múltiple, más de 400 000 estadounidenses viven con EM y alrededor de 20 por ciento de ellos tiene un padre, un hijo o un hermano también afectados por la enfermedad.

En el 80 por ciento restante sin antecedentes familiares de EM, parece que varios factores desempeñan alguna función para su mayor susceptibilidad hacia la enfermedad. Por ejemplo: aunque la EM puede presentarse a cualquier edad, lo común es que afecte a personas de 15 a 60 años; las mujeres tienen una propensión doble o triple a desarrollar EM que los hombres; las personas de raza blanca, especialmente los descendientes de europeos del norte, corren más riesgo de EM, en cambio los descendientes de indios americanos, africanos y asiáticos tienen bajo riesgo.

El historial médico también desempeña un papel. Se ha vinculado a varios virus con la EM y, en particular, corren más riesgo para EM las personas infectadas durante sus últimos años de adolescencia o primeros de juventud con el virus de Epstein-Barr que causa la mononucleosis (a menudo llamada la enfermedad del beso). La enfermedad tiroidea o la enfermedad inflamatoria del intestino también aumentan ligeramente el riesgo.

La EM es mucho más común en quienes viven en climas templados, como Canadá, la parte norte de Estados Unidos, Europa, Nueva Zelanda y el suroriente de Australia. Los científicos sospechan que eso se debe, en parte, a que la gente de esas zonas tiene bajo nivel sanguíneo de vitamina D y eso aumenta su riesgo para EM.

La vitamina D se recibe a través de la alimentación, pero también en gran medida con la exposición a la luz solar. Las personas que viven en regiones templadas tienen menos exposición al sol que quienes habitan en otros lugares más cercanos a la línea ecuatorial, donde todo el año es mayor la exposición solar.

Si usted tiene familiares con EM o le preocupa su riesgo de contraer la enfermedad debido a otros factores, consulte con su proveedor de atención médica. Ese profesional puede revisar sus posibles riesgos para EM y hablarle acerca de cualquier evaluación o examen de detección que quizás venga al caso. Dr. B. Mark Keegan, Neurología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

NP / LR

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