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Por cada 30 minutos que no duermes, aumentas de peso

Por cada 30 minutos que no duermes, aumentas de peso

Perder media hora de sueño sube de peso, desarrolla diabetes tipo 2 y hace más lento el metabolismo, revela una investigación del Weill Cornell Medical College de Doha (Qatar). Muchas personas no duermen lo suficiente durante la semana e intentan compensarlo en el fin de semana, pero la falta de sueño durante la semana podría causar daños a largo plazo en el metabolismo, lo que podría fomentar la diabetes tipo 2”, explica Shahrad Taheri, autor del estudio.

La siesta perfecta existe y dura 40 minutos

La siesta perfecta existe y dura 40 minutos

Pocos placeres se comparan con el dormir una siesta y si encima la ciencia dice que llevarla a cabo es bueno para nuestra salud física y mental, ¿qué más podemos pedir? Durante muchos años tuvo mala fama pero, luego de muchas investigaciones, se comprobó que dormir la siesta ayuda a reducir el riesgo cardíaco, disminuir la presión arterial, favorece el aprendizaje abstracto, aumenta nuestra capacidad de resolver problemas, mejora nuestro ánimo y nuestro humor, entre otros beneficios.

Dormir la siesta te hace más inteligente

Dormir la siesta te hace más inteligente

Según expertos el tiempo ideal es una hora, por qué dormir después de comer es la claveUn estudio publicado en la American Geriatrics Society detalla los resultados de una investigación realizada a 3.000 personas de más de 65 años en la China. Casi el 60 por ciento de las personas que participaron en el estudio aseguraron que dormían una siesta de entre 30 y 90 minutos después de comer.

Las siestas más largas podían ser un síntoma de diabetes

Las siestas más largas podían ser un síntoma de diabetes

Las personas que duermen siestas durante más de una hora durante el día podrían padecer diabetes. Un estudio presentado durante la reunión de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes sostiene que puede ser una señal de advertencia de diabetes tipo 2. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Tokio (Japón), ha analizado datos de más de 300.000 personas.