Cuidados para tratar y prevenir los "calorones" de la menopausia


La menopausia se produce alrededor de los 52 años, en promedio. Por el aumento de la expectativa de vida de la población, es esperable que la mujer viva cerca de un 30% de su vida luego de la menopausia, por lo cual es de suma importancia aprender los cuidados y prevenir trastornos de esta etapa.

La consulta médica es fundamental para restablecer una buena calidad de vida ya que los síntomas del climaterio generan muchas veces esa pérdida sin necesidad al contar con tratamientos para prevenir y aliviar los síntomas; y disfrutar de esta etapa con plenitud.

QUE SON

Los sofocos constituyen el síntoma climatérico más común: afectan a entre el 60% y el 80% de las mujeres sobre todo en los dos primeros años de la menopausia, persistiendo en un 25% a los 5 años y en un 10% a 20% a los 10 años.

Varían notablemente en intensidad y frecuencia de una mujer a otra, pueden venir acompañados por transpiración, palpitaciones, aprehensión y ansiedad, contribuyen al disconfort y al distress, particularmente cuando contribuyen a los disturbios del sueño. Por lo que siguen siendo un gran problema.

ORIGEN DESCONOCIDO

Si bien en la actualidad el origen de los sofocos aún no ha sido aclarado completamente, los estudios sugieren una gran variedad de mediadores potenciales.

Actualmente, se busca resolver esta problemática a través de la indicación de un tratamiento hormonal o no hormonal dependiendo de cada caso en particular.

OPCIONES

La terapia hormonal (TH) de estrógenos, con o sin gestágenos, resulta muy eficaz para el control de este síntoma tan molesto tanto en la reducción de la frecuencia, como en la intensidad de los mismos. Otra posibilidad, es indicar tibolona, un esteroide sintético con débil actividad estrogénica, gestagénica y androgénica, que ha demostrado ser tan eficaz como la TH.

Ambos son los tratamientos de elección cuando no existen contraindicaciones.

Las dosis, el régimen y la vía de administración de la TH o de tibolona, deben ser individualizados para cada paciente.

Dentro de las terapias alternativas, existen los fitoestrógenos, moléculas de origen vegetal con débil actividad estrogénica, que han demostraron en ensayos clínicos una pequeña reducción en la frecuencia e intensidad de los sofocos.

Por otra parte, la homeopatía, las terapias magnéticas, la reflexología, dong quai (hierba empleada en fitoterapia), gin seng (planta medicinal)y vitamina E, entre otras alternativas no han demostrado una efectividad clínica significativa.

ALTERNATIVAS NATURALES

En este sentido, para los síntomas moderados, los cambios en el estilo de vida que impliquen mantener una dieta balanceada rica en vitaminas y fibras, realizar actividad física de manera regular, mantener un peso corporal adecuado, moderar el consumo de alcohol y cafeína, evitar el cigarrillo, realizar ejercicios respiratorios, acupuntura y yoga, entre otras cosas pueden proveer cierto alivio.

Se trata de un tema que requiere de nuevos estudios para investigar los mecanismos de los sofocos de modo de encontrar novedosos modos de abordar terapias en esta área.

Fuente: Neomundo

EA

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