La biociencia devuelve el sabor al tomate

La biociencia devuelve el sabor al tomate

Existe un consenso general sobre que la insipidez de las hortalizas se extiende como una mancha de aceite. Especialmente la del fruto de la tomatera (Solanum lycopersicum), una planta que, según se ha podido averiguar tras secuenciar su genoma, ha sobrevivido a las grandes extinciones –incluida la que acabó con los dinosaurios y el 75 % de las especies del planeta– y que, ahora, se ve superada por la falta de sabor. Hubo un tiempo en que, al llevárnoslos a la boca, los tomates, carnosos y aterciopelados, estimulaban todas y cada una de nuestras papilas gustativas, deleitándonos con su gustillo un poco ácido, un poco dulce, un poco umami... y sus matices florales y notas verdes.