Para formar parte de la información

José Luis Zambrano Padauy

Los miedos por perder el trono

José Luis Zambrano P.'s picture

Dicen que en Miraflores parecía correr el pavor como una estampida de ansiedades infranqueables. Que un gran contingente militar se atrincheró y luces antiaéreas iluminaron el firmamento, a la espera de sorpresas insolubles y que el vigor popular sobrepasara la cordura. Los gases lacrimógenos asfixiaban varios sectores de Caracas, mientras los estruendos de las detonaciones saturaron el ambiente como si fuesen juegos de artificio de las mejores épocas decembrinas.

El estallido de los gritos de libertad

José Luis Zambrano P.'s picture

Hoy parece florecer un sueño compacto que sobrepasa la almohada. Tiene la diversidad del pensamiento ilustre y el respiro del coraje sin tapujos para romper cadenas; la oración en los labios y la acción entera por recobrar la rectitud empolvada en la conciencia.

Es la hora de empuñar la bandera tricolor y llevar la valentía en la solapa. Encarar a la fiera herida, con un aplomo infranqueable; un arrojo sólido como piedra antigua y sostenido con la fe recién inaugurada.

El pueblo se juega en la calle sus convicciones

José Luis Zambrano P.'s picture

Venezuela sufre de un desvanecimiento repentino que ha durado casi dos décadas. Pero todo desafuero tiene sus límites. Lo deplorable de tanta contrariedad y abusos con la ley deformada en las manos de quienes la rigen, provocó que se desbocaran las emociones. Por ello, la gente decidida salió a la calle. Esta vez parece jugarse el pellejo de su propia supervivencia, cuyos riesgos son enormes para las vidas de tantos valientes, que ansían la paz nacional.

Se les perdió hasta el costurero

José Luis Zambrano P.'s picture

Este es un país de remiendos. Más que eso, llegan a zurcir esquemas para retroceder cuando todo se les cae encima. Así como el granuja que falla su escaramuza y huye despavorido por los callejones sombríos.

Como siempre, se hayan desarmados de propuestas para la buena digestión de la multitud y de planteamientos idóneos para propiciar la producción de ideas e insumos. Sólo saben izar la componenda de la indignación.

No podemos reír de tristeza

José Luis Zambrano P.'s picture

No sé qué barómetro puede calcular la felicidad. Desconozco si toman en cuenta el sentido común o sólo empalman sonrisas callejera, cuantificadas para comprender si nos rebosa la prosperidad y el bienestar. No imagino a un encuestador desdeñoso con su febril bolígrafo, tachando las miradas abismales o plasmando con ganchos certeros, las carcajadas imponentes en su instrumento de medición.

Un parampampán por el pan

José Luis Zambrano P.'s picture

Las palabras de Dios fueron solemnes e infranqueables. El pecado era intolerable y entre sentencias firmes, dispuso una que Adán asumió con resquemor y culpa, ante la mordida compartida de esa molesta manzana: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

Tal vez ese dictamen poco le importa a este gobierno, que modifica sílaba por sílaba y sin vacilar el señalamiento del Génesis, para arrogarse uno más sencillo, socialista y antojoso: “Lo ganaremos con expropiaciones”.

Vivir en Venezuela es de valientes

José Luis Zambrano P.'s picture

Hasta el sol parece cambiar de órbitas. Desde hace unos años las calles parecen grandes velatorios, donde el tiempo blandengue se retuerce, detenido en un retroceso obligado. Todo se fue a la quiebra. Los locales comerciales desfallecen, los insumos elevados y escasos, y sólo nos queda defendernos de una economía alocada en su desboque, con unas carteras polvorientas y vacías.

Vivir en Venezuela es de valientes

José Luis Zambrano P.'s picture

Hasta el sol parece cambiar de órbitas. Desde hace unos años las calles parecen grandes velatorios, donde el tiempo blandengue se retuerce, detenido en un retroceso obligado. Todo se fue a la quiebra. Los locales comerciales desfallecen, los insumos elevados y escasos, y sólo nos queda defendernos de una economía alocada en su desboque, con unas carteras polvorientas y vacías.

Un desfigurado paladar internacional

José Luis Zambrano P.'s picture

Mi madre ha sacado el empaque, como el científico que observa con detenimiento el experimento más cauteloso. Ha vaciado olímpicamente el contenido, cayendo los corpúsculos de polvo de la harina en el gran envase para amasar. Mientras se disponía a domar el polvillo mezclado con el agua, leía con detenimiento la lejana procedencia del insumo.

El esquí tiene su propio Carnaval

José Luis Zambrano P.'s picture

En el instante en que subió al tope de la nívea colina para iniciar su participación, su corazón tamborileaba. Lo había logrado después de tantas complicaciones y sería el momento más importante de su vida. Era el primero en lanzarse de entre 156 esquiadores. Pero desde el mismo segundo en que comenzó su recorrido, todo estuvo mal.

El penoso silencio a CNN

José Luis Zambrano P.'s picture

Ningún gobierno puede ufanarse de contar con cimientos democráticos, callando de tajo a los medios de comunicación. Cada vez que bloquean, silencian, tachan o revierten concesiones con su fragor de terror y su escándalo de víctimas acostumbrados, siempre nos deja una sensación de pesadilla y de consumir nuestra dosis de cucharadas de laberinto sin salida.

Cuando el hambre llega al consultorio

José Luis Zambrano P.'s picture

Tenía una mirada dispersa y una palidez aciaga y mortuoria. Llegó al hospital arrastrando los pies, huyendo del delirio de sus propios quebrantos. A pesar de la rigurosidad con la cual llevaba el orden de las citas, el médico le hizo un gesto a la secretaria para que le hiciese pasar de inmediato, mientras los demás pacientes yacían petrificados, desconcertados por el asombro. El hombre llevaba el rostro distorsionado, cuya edad se confundía por la delgadez extrema y las fachas de pánico.

Nos quedamos con la fea

José Luis Zambrano P.'s picture

Recuerdo en plena consternación y entre suspiros dispersos desde mi lecho de enfermo, cómo aquella noche Alicia con su cimbreante movimiento, su sonrisa amplia sin reservas y sus respuestas contundentes en esos interrogatorios perezosos y cursis, comunes en los concursos de belleza, logró aplacarme por un rato las dificultades de un tratamiento complejo, además de generarme la seguridad de estar frente a una nueva reina de belleza.

La mentada de Chávez

José Luis Zambrano P.'s picture

Resulta recurrente y común reprimir en las dictaduras, precisamente lo que se está germinando en los ánimos de la población. Ahora en ese marco de caprichos inevitables de un gobierno que a diario nos entretiene con sus naufragios, ha prohibido el hablar mal del extinto presidente Hugo Chávez en las oficinas gubernamentales.

La cansona guerra ficticia del Tío Sam

José Luis Zambrano P.'s picture

Volvió de nuevo la hipótesis descocida del ataque imperialista hacia nuestro territorio estragado de hambre. De nuevo los ejercicios militares desplumados, las declaraciones refractarias sobre el sempiterno interés yanqui en nuestra inservible economía y todo el espectáculo presidencial para pregonar respecto a nuestro poderoso sistema de defensa, para combatir las sorpresivas pretensiones norteñas, de apoderarse de un país sumido en la desgracia.

La máquina antigolpe de los miserables

José Luis Zambrano P.'s picture

No se me viene a la cabeza otra palabra que hastío. El mambo desentonado de esta dictadura, que nos hace bailar con pasos atónitos, parece la barbaridad extrema del rufián. La última bocanada de aliento de quien yace desahuciado y falleciente. Es el argumento tenebroso para maquinar su prototipo de ingeniería a la inversa, pues en nada combaten con estas acciones su propio derrumbamiento, medido minuto a minuto, en el pantano movedizo en el que han convertido a Venezuela.

Un Darth Vader y una nueva esperanza como en Star Wars

José Luis Zambrano P.'s picture

Hace tiempo, en una galaxia lejana, tal vez más distante de los auxilios internacionales que de las composturas esperanzadoras, los acontecimientos incorregibles se revolvían mayormente en las interestelares ficciones que en una realidad templada, comedida y lógica para la buena digestión nacional.

2017 es una hoja blanca de fe

José Luis Zambrano P.'s picture

Inaugurar un año no es como estrenar una vestimenta o un noviazgo furtivo. Tal vez se parezca más a cuando estrenamos palabras complicadas en nuestro vocabulario o disfrutamos de una película novedosa de ciencia ficción en una sala saturada de espectadores eventuales, encontrándonos más confundidos por lo imprevisto y lo complicado del dominio emocional.

Las alas del ángel

José Luis Zambrano P.'s picture

En el cielo todo era paz y tranquilidad. La espesura y densidad de las nubes servían de hermosos almohadones a todos los ángeles que habitaban en el celestial lugar, quienes entonaban canciones y tocaban los clarines para alabar a Dios.
Entre esos hermosos serafines, existía uno que todavía no había logrado sus alas doradas, por ser demasiado joven para tan grandiosa distinción. A cambio de ello, poseía unas pequeñas alas celestes que minoritariamente se distinguían en la diáfana y enorme toga blanca, las cuales apenas le permitían saltar de nube en nube.

Verdaderos saqueos de Madre

José Luis Zambrano P.'s picture

Si Vito Corleone tuviese la capacidad sensorial de desplazarse de la genialidad literaria y las luminarias del cine, a esta compleja realidad humana, nos diría con avezada seguridad que las mafias no pueden ser atacadas quitándole el poder adquisitivo a un pueblo atormentado de trastornos y sobresaltos.

Una carta que no es del Niño Jesús

José Luis Zambrano P.'s picture

Mientras Bob Dylan envía su discurso para ser leído en una inmemorial y poco usual ceremonia—pues todavía no tiene claro si se ganó por derecho el premio Nobel de la música o el Grammy de la literatura—, en nuestro país otra carta ha tenido al Presidente en el umbral encendido de la exasperación.

A sintonizar “La hora de que salgas”

José Luis Zambrano P.'s picture

Siempre he proclamado que tengo una incapacidad infranqueable para bailar salsa. Recuerdo las noches de desolación que con sigilo inadecuado, me escabullía para huir cuando en esas reuniones interminables, sonaba ese peculiar ritmo tropical y trataba de ahorrarme el disgusto de demostrar que poseo tristemente dos pies izquierdos para esos compases.

Ahora el Presidente volvió a tener otra de sus desdichadas ocurrencias de fantasía. Como si su popularidad estuviese en una galaxia menos estrellada, ha decido tener su propio programa de radio.

La marioneta se quedó sin hilos

José Luis Zambrano P.'s picture

Llegó la noticia en el umbral del fin de semana. Después de años de especulaciones inusuales, los noticieros rebosaron de asombro. Ha fallecido Fidel Castro. La primera impresión fue la del debilitamiento de un lastre sobrecogedor en una parte importante del globo terráqueo. El peso del enjambre de intenciones resulta ahora más etéreo. Las sales aromáticas que han provocado infecciones hemisféricas pierden su calibre aniquilador.

La mesa angosta de los desacuerdos

José Luis Zambrano P.'s picture

Los rostros eran el poema inmemorial de las contusiones políticas. Los dos bandos habían combatido sus pareces en la informalidad del debate privado. Sus representantes yacían con expresiones complejas, unos esbozando una socarrona sonrisa de triunfador sin complejos, mientras otros delataban en sus miradas desabridas y tenues, haber sido vulnerados en sus propios orgullos.

La ilusión por un diálogo en estéreo

José Luis Zambrano P.'s picture

Se hizo el llamado para esta supuesta conversa medicinal y cuya receta extravagante servirá para librarnos del catarro político del socialismo. ¡Otra mesa de discusiones!, después de tantas entabladas con la misma conjunción silenciosa de olvidarlo todo con el tiempo y retornar a los mismo abusos, a la misma incomprensión de los pesares diversos y a ese sistema vil, ladino e insolente, que sólo ansía darle credibilidad a sus malabares para asirse al poder.

Pages