Ya están echadas las cartas: Pa’lante es pa’llá


Imagen de Thaelman Urgelles

La convocatoria de elección presidencial para el 14 de abril es un desafío de proporciones gigantes, para la Venezuela democrática y para su indiscutido líder Henrique Capriles Radonski. Todos los resortes del poder han venido siendo manejados con malvada precisión desde el mismo 8 de diciembre pasado –y aun desde antes- a través del eje de manipulación política establecido entre La Habana y Caracas.

Para la campaña electoral que arranca hoy el candidato oficialista parte con una ventaja desmesurada. Súmese a ello el perverso e injustificado límite de 10 días que le ha fijado el CNE y el refuerzo que recibirá con el mayor despliegue de ventajismo y triquiñuelas del que tendrá noticias el país. Mucho mayor que el perpetrado el año pasado. La decisión del TSJ el día de ayer, en consonancia con la que ya había dictado el 9 de enero, tiene el propósito de entregar al candidato Maduro todos los recursos del Estado para su campaña. Y los mismos Maduro y Cabello lo ratificaron en sus discursos de anoche en la Asamblea Nacional. “Haremos todo lo que sea para conservar la revolución”. Si se cambia “la revolución” por “el poder”, no tengamos duda de que harán todo lo permitido y lo prohibido, lo normal y lo anormal, lo moral y lo inmoral, para conservar las prebendas heredadas de su “comandante-presidente”.

Nos corresponde a los demócratas de Venezuela asumir el desafío. No nos queda otra. Y a Henrique Capriles escalar una cumbre que en ocasiones parecerá más un sacrificio que un honor. Debemos acompañarlo con todas nuestras fuerzas y talentos. Para ayudarlo a convertir lo que parece el curso seguro hacia una emboscada (como la definió Fausto Masó) en la definitiva apertura de la ruta del cambio en Venezuela. @TUrgelles

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