El sexo anal nunca ha tenido buena prensa: antes era pecaminoso, ahora anti-higiénico


"La penetración por el ano es una más de las tantas formas de sentir placer sexual, aunque para muchas mujeres es un tema tabú", responde Julia Vaccaro, ginecóloga y sexóloga. Fustigado por viejos mitos, para algunas parejas el coito anal es una aventura, aunque el consenso es vital para su práctica.

"Las piernas se separaban de forma inhumana e imposible, con el fin de dejarlo expuesto, abierto; como si alguien hubiera tomado un tulipán en la mano y lo abriera por completo, forzándolo. Este sexo era móvil también, como si lo ensancharan unas manos invisibles, unas manos curiosas que pretendieran desmembrar el cuerpo para acceder a su interior".

Quien escribió el relato de esta apasionada experiencia murió hace 33 años, pero todavía la mención de su nombre remite a una literatura vanguardista que en el género erótico resulta insuperable. Con sus libros, Anaís Nin rompió viejos mitos y exaltó en Delta de Venus el placer del coito anal. Pero esta "perfección de los placeres" sigue siendo un terreno difícil de abonar para satisfacción de la pareja, y hay razones para entender el recelo y la desconfianza que le rodean.

"La penetración por el ano es una más de las tantas formas de sentir placer sexual, aunque para muchas mujeres es un tema tabú", responde Julia Vaccaro, ginecóloga y sexóloga.

Lo prohibido. Digamos que en la sociedad occidental el sexo anal no ha tenido muy buena prensa. Se le vincula a lo pecaminoso, y aun cuando se practicaba tanto en la Roma antigua como en Grecia no era bien visto. Más tarde se sumó la Iglesia al calificarlo de práctica "demoníaca", puesto que su finalidad no era la de concebir.

Sin embargo, el Kamasutra coloca el coito anal en el sitial de honor de las experiencias íntimas. De hecho, la biblia del sexo le reserva un espacio, pero advierte que no es para todos, pues exige conocimiento, paciencia y práctica.

"El disfrute de la sexualidad anal requiere de un aprendizaje más complejo que el de la relación vaginal. Primero, hay que vencer los tabúes; luego, la falta de información de cómo tener coito anal satisfactorio y, por último, debe haber una especie de aprendizaje para disfrutar esta forma de sexualidad", señala Vaccaro, y hace énfasis en el aprendizaje, en la preparación, porque su práctica exige como norma principal la decisión en pareja, la cual debe estar consciente no sólo de lo satisfactorio que podría ser, sino también de los riesgos y la higiene.

¿Cuál es el placer que desencadena esta práctica? La explicación no resulta del todo sencilla: la región anal está rodeada por múltiples terminaciones nerviosas interconectadas con los principales músculos de la pelvis. Se dice que es el vecino erógeno más cercano de los genitales, y se contrae rítmicamente durante el orgasmo. Si requiriera de un manual de instrucciones dijera que en su "primera vez" la penetración anal resulta dolorosa, aun con recomendaciones de lubricación y dilatación.

La posibilidad de obtener orgasmo con la estimulación anal es poco probable sin que haya estimulación genital simultánea. "Tuve que vencer el prejuicio cuando mi esposo me lo propuso la primera vez", confía Ana, caraqueña de 29 años de edad, quien revela en su blog personal el descubrimiento del coito anal luego de casada.

"Es otro aspecto que debe ser abordado: que sea consensuado porque si a uno de los dos le resulta molesto, hay que conversarlo y llegar a un entendimiento; o en caso de que pervivan temores, acudir al psicólogo o al sexólogo para resolverlo", explica Vaccaro.

Consejos de montañistas. El sexo anal es como escalar una pendiente, suelen decir los sexólogos cuando una pareja inexperta pregunta, para hacer el símil entre la dificultad que representa y los resultados placenteros que trae. Desde luego, el sexólogo está obligado también a prevenirla de riesgos visibles que a veces refuerzan el miedo de los novatos. Puede ocurrir desgarro muscular en el esfínter anal y, si no se usa condón, podría ser fuente de alguna enfermedad de transmisión sexual, particularmente del virus del papiloma humano, por lo que se recomienda tomar algunas precauciones.

Los especialistas sugieren que antes de practicarlo hay que realizar un lavado del ano con gel de ph neutro y agua tibia.

Advierten que no debe utilizarse el mismo condón para penetrar luego la vagina o viceversa, pues se arriesga de trasladar gérmenes de la flora natural de uno al otro, lo que puede provocar una infección.

Es imprescindible usar lubricante porque la mucosa anal, aunque tenga terminaciones nerviosas que al tocarlas generan placer, no secreta ninguna sustancia cuando la persona se excita (como ocurre con la vagina). De ese modo, se evita una reacción dolorosa.

Y no lo practique si la persona receptora padece hemorroides o alguna otra complicación anatómica o funcional (fístulas, forúnculos, enfermedad inflamatoria intestinal de la zona).

ELIZABETH ARAUJO
www.el-nacional.com

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