Píldora abortiva, mejor por vía oral que por vía vaginal


El uso de misoprostol por vía vaginal se ha asociado con la aparición de infecciones. Los autores apuestan además por combinar los abortivos con profilaxis antibiótica. Durante las primeras semanas de embarazo, la gestación se puede interrumpir empleando dos fármacos. Primero se administra la mifepristona, más conocida como la píldora abortiva, seguida del misoprostol. El uso de este último, que se suele aplicar por vía vaginal, se ha asociado con la aparición de infecciones graves en algunas mujeres. Un amplio trabajo sugiere que si este medicamento se disuelve en la boca, las tasas de infección son menores.

Una de cada cuatro mujeres que abortan en EEUU lo hace gracias a la combinación de dos fármacos: RU-486 (cuyo principio activo es la mifepristona), que hace que el embrión se despegue de la pared uterina y, dos días después, la paciente recibe una dosis de Cytotec (misoprostol), que provoca las contracciones necesarias para expulsar el feto. "Según el prospecto, la píldora abortiva se puede utilizar hasta el día 49 de gestación aunque algunas clínicas [como ocurre en EEUU] la utilizan hasta la octava o novena semana", ha explicado Sergio Muñoz, director de la Clínica del Bosque.

El protocolo habitual de administración del misoprostol es la vía vaginal, que "es la que más se utiliza en nuestro país", según Muñoz. Sin embargo, cuando en 2005 fallecieron cinco mujeres en EEUU y Canadá después de someterse a un aborto médico, la Federación de Planificación Familiar de América, una organización que practica un tercio de las interrupciones voluntarias del embarazo en EEUU, decidió proporcionar el fármaco por vía bucal (disolviéndolo en la boca).

La revista 'The New England Journal of Medicine' recoge en su último número el seguimiento de los abortos médicos realizados en las clínicas afiliadas a dicha federación entre 2005, cuando la vía vaginal era la rutinaria, y 2008, con la vía oral consolidada y la inclusión de otras medidas como la administración de profilaxis antibiótica para tratar de reducir estas infecciones.

En este periodo, 227.823 mujeres se sometieron a una interrupción del embarazo mediante el binomio mifepristona-misoprostol. Los resultados mostraron que los fármacos fueron eficaces en un 98,5% de los casos y sólo se registró una muerte, a principios de 2006, a consecuencia de una infección por 'Clostridium sordellii'.

Durante los primeros meses, cuando las clínicas aún no habían cambiado el protocolo de administración de Cytotec, la tasa de infecciones graves se situó cerca del 1 por cada 1.000 abortos. Dos años y medio después, estas complicaciones habían disminuido 16 veces, hasta alcanzar una tasa del 0,06 por cada 1.000 interrupciones del embarazo. "Una reducción significativa y clínicamente importante", apuntan los autores.

Pero el cambio de vía de la vaginal a la oral no fue la única novedad introducida en estas clínicas. Además, sus responsables decidieron administrar antibióticos de forma profiláctica bien a todas las pacientes, bien a aquellas que habían dado positivo para ciertas enfermedades de transmisión sexual (gonorrea, clamidia, etc.). Esta rutina también contribuyó a la reducción de las infecciones, según el estudio.

El próximo mes de octubre, la Federación Nacional del Aborto de EEUU, que representa a 400 clínicas para la interrupción del embarazo que realizan más de la mitad de los abortos en este país y la vecina Canadá, revisará los resultados del estudio para decidir si hace algún cambio en sus prácticas.

Fuente:

El Mundo.es

EA

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